XVII Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Salamandra Graphic 2024.
Barbecho, del turolense David Sancho, es el testimonio gráfico del último siglo de la historia rural de España y del fenómeno de la España vaciada.
Emilio, el último habitante de un pequeño pueblo turolense, vive ajeno al mundo que existe más allá de sus tierras. Su vida transcurre por una España vieja, dura y dulce, indisoluble de su paisaje y que, en su incompatibilidad con el mundo moderno, está siendo paulatinamente vaciada y olvidada. Como pájaros, sus amigos y familiares han emigrado a otras zonas más prósperas, pero Emilio no quiere conocer más campo que el que ha cuidado toda su una tierra que está ahora en barbecho.
"Barbecho tiene la melancolía de un domingo por la tarde, del final de un largo verano. Un excelente cómic para recordar una vida rural condenada al olvido".
Estudió Bellas Artes en la Universitat Politècnica de Valencia y cursó un Máster en Ilustración y Cómic en la Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona, donde tiene actualmente su estudio, perfeccionando su oficio y ampliando sus horizontes. Su estilo único se caracteriza por colores vibrantes y personajes caprichosos, capturando emociones y despertando la imaginación. Desde libros ilustrados hasta anuncios y campañas, ha trabajado en diversos proyectos, explorando tanto técnicas tradicionales como digitales. En 2023 ganó el XVII Premio Internacional Fnac-Salamandra Graphic con su obra Barbecho.
BARBECHO es un hermoso y melancólico retrato de cómo va cambiando un pueblo del interior de Aragón en el que un anciano envejece. Desde su infancia en la posguerra hasta su vejez en la actualidad, este cómic nos habla del apego de un hombre hacia su tierra y de los cambios que observa en ella.
David Sancho nos cuenta una historia sobre la vejez, la vida rural, la España vaciada, el éxodo interior, la transformación agrícola… y el escenario es siempre el mismo: un pueblo que, como su protagonista, cada vez es más viejo y está más solo.
Plásticamente es tambien una belleza. El autor, de trazo expresivo y densas manchas de color, muestra la vida rural y el campo aragonés en una amplia paleta de ocres. Este es un libro precioso que, sin alharacas ni necesidad de golpes de efectos, reflexiona con serenidad sobre la inevitabilidades del paso del tiempo.
No sé qué tienen las historias de la España rural que siempre me tocan mucho el corazón, supongo que el hecho de saber que gran parte de mi familia también emigró de sitios rurales y que hay un poco de eso en mi, o quizás es mi fantasía urbanita de ver el tiempo pasado como algo más bucólico, quién sabe.
A nivel artístico es excelente, el autor hace una mezcla maravillosa de varias técnicas (sin entender yo demasiado de esto, creo que he sabido identificar acuarela, acrílicos y lápices de colores). Además, por favor elogiemos el gran portadón que se ha marcado David. Todo un debut increíble y súper merecedor del premio, lo recomiendo muchísimo.
Las historias que reflejan el mundo rural y el éxodo a las grandes ciudades tienen algo que me conectan directamente, tal vez, por pertener a un lugar que cada vez se va empequeñeciendo un poco más con el paso de las nuevas tecnologías, el turismo, la globalización y la centralización de la población en las principales ciudades del país.
En el libro se describe la valentía de sus habitantes, tanto los que deciden migrar a otras poblaciones buscando un futuro mejor lleno de las oportunidades que conceden las ciudades, como los que quieren quedarse en el pueblo que les vio nacer y persisten en explotar los recursos que les aportan la tierra y el entorno.
Narra y describe las dificultades que puedes encontrarte en el medio rural para prosperar económicamente, pero también la humildad y calidad con la que puedes llegar a vivir en las zonas de la actual "España vaciada".
Expone la soledad que va llegando poco a poco, cuando casi todo tu entorno y la gente que siempre ha vivido en el pueblo toma la decisión de irse en busca de nuevas oportunidades, como esas poblaciones van disminuyendo y los servicios escaseando.
Un libro que invita a la reflexión, a la retención del talento en las zonas más despobladas, en la necesidad de ampliar las redes de servicios para favorecer el crecimiento de lo rural y la elección de una vida más pausada que permite honrar la tierra que te vio nacer.
Un paseo por las zonas rurales de España desde comienzos del siglo pasado hasta hoy, con las diferentes situaciones políticas y cambios sociales. Un muestrario de tradiciones y formas de vivir diferentes a las que podemos apreciar en las urbes.
El trazo grueso y borroso del autor son la clara representación de la difuminación de estas zonas en el mapa de nuestro país y de la tristeza, la añoranza y la soledad que ya están enraizadas.
Me ha recordado a dos libros muy potentes como son "Réquiem por un campesino español" y "Todo bajo el Sol" de Ana Penyas.
Por ponerle un "pero", diría que se me ha quedado algo escasa en algunos puntos y que con unas páginas más podrían haberse desarrollado algunas cuestiones de interés.
Las historias de la España rural, como solemos calificar las historias que trascurren fuera de las inmediaciones de las grandes urbes, son la realidad de la historia de España: el cimiento socioeconómico donde se fundamenta la realidad en la que vivimos. Este comic hace hincapié en dos tópicos que solemos asociar, pero que debemos de romper: el progreso y el abandono de la tierras cultivadas. Son, lamentablemente, dos conceptos asociados pero no tienen nada que ver, porque uno no es causa del otro y es, precisamente, el progreso el que podría ayudar al mantenimiento del campo. Pero es el progresivo abandono y cuidado por parte de las instituciones públicas al que se ve abocado el mundo rural (así como su eterna y poco favorecedora visión idealizada), la nos sitúa el contexto del comic: 'Alguien tiene que cuidar el pueblo', dice el solitario protagonista.
A medio camino entre el cómic de Paco Roca y Ana Penyas, con un precioso dibujo que requiere de poco para decir mucho. Una preciosidad, sí, pero también una urgencia.
No sabía si darle 3 estrellas o 4. Al final han sido 4 por el dibujo. Las ilustraciones, los personajes, los fondos , los colores, todo lo relacionado con la estética me ha encantado. El guión también, aún así, echo un poco de menos en la historias de este género un enfoque diferente. Creo que las películas, comics y libros que llevan saliendo estos últimos años sobre la cuestión de la España vaciada pecan de parecerse demasiado y quedarse muy limitados a la contemplación pasiva del devenir del mundo rural. No creo que esto tenga que ser malo en sí mismo pero sí me parece un tema del que podría sacarse más contenido. Aún así, este comic en concreto lo hace bien. El respeto por el lenguaje y la forma de plasmar el habla de nuestras zonas me ha hecho sentir como en casa.
¿Qué hacemos viviendo rodeados de asfalto y precariedad? Ojalá escapar de las grandes ciudades donde parece que solo ahí es posible la vida, el trabajo y el desarrollo. Sin quererlo, estamos dejando morir parte de nuestro pasado, que no digo que fuese mejor, pero si que nos conectaba con la naturaleza. Un abrazo inmenso en esta novela.
Llevo unos días en los que me apetece leer novela gráfica. Tenía esta obra de arte apartada para leerla en un momento de tranquilidad y dedicarle el tiempo que se merece. Y llegó ese día. Qué historia tan real y emotiva que hace reflexionar sobre la España rural de a partir de los años cincuenta. Me he sentido un poco Emilio, sin la necesidad de querer migrar y solo habitar el campo y las tierras que me rodean. La recomiendo muchísimo, es preciosa, y las ilustraciones son para llenar las paredes de toda una habitación.
Un cómic muy bonito sobre la España vaciada. Leído en el contexto de evitar que la bibliotecaria me echase de la "sala de consulta" por hacer exámenes de oposición. Nunca sentí una mirada tan fija en la nuca. Pues a ver, si lo elegí, por algo sería. La ilustración chulísima. Sí que es verdad que no es de mis temáticas favoritas pero ha sido terminado con éxito.
Me ha dejado supertriste 🥺 Con pocas palabras y muchas ilustraciones ha transmitido más que muchos libros. Me ha dado pena, pero es una realidad. La España vaciada es real y muchos pueblos, como este de Teruel, están cada vez más abandonados. Lo desolador que puede llegar a ser, como le pasa a Emilio aquí, ver tu pueblo en sus mejores momentos y lleno de vida, y acabar prácticamente solo y en un pueblo que nadie valora. Ver que todo el mundo se va y que no aprecian su encanto. Desolador.
En "Barbecho" se presenta, desde la más tierna melancolía, el perseverante y fallido intento de un hombre por mantener vivo su pueblo.
El paisaje turolense, fielmente representado con un trazo grueso y decidido, puede prácticamente escucharse en algunas de las secuencias. Y es que es difícil no apreciar el esfuerzo y la dedicación que ha puesto David en esta fabulosa obra.
"Barbecho" es una historia sobre el abandono del rural en España, de los pueblos vacíos y de todo lo que desaparece con ellos: los modos de vida, las vivencias, las personas, los vínculos. Emilio es el reflejo de esa pérdida, alguien que se queda solo entre los restos de un mundo que se apaga. Hay una soledad en la historia, en lo cotidiano que se desmorona poco a poco, que me ha removido mucho.
No le doy 6 estrellas porque no puedo. Me ha encantado. Dice tantísimo con tan pocas palabras… al leerlo no he podido parar de pensar en mi abuelo. Creo que cualquier persona con pueblo pequeño puede sentir este libro muchísimo. 10/10
he llorado y me han entrado ganas de repoblar la españa rural. me encanta la pincelada y el color es perfecto, transmite muy bien la atmósfera. los negros estaban súper bien impresos :p
Este cómic me ha hecho asomar una lagrimita y se me ha quedado el alma encogida. El cómic aúna pinturas de colores potentes con diferentes técnicas y unos diálogos con vocablos y maneras de hablar de la zona donde se desarrolla, Pancrudo, en Teruel que le dan ese toque original que te llega más adentro. Tenemos a Emilio que observa cómo se va vaciando su pueblo descrito con zonas blancas en medio del skyline de la zona y recuerda el pasado en pinceladas, la vida en el pueblo antes de la guerra civil, durante la guerra, después cuando empieza a llegar el "progreso" en forma de tractores, nodos, teléfonos, televisiones, primeras elecciones, y cómo se va yendo todo el mundo, quedando todo en barbecho, donde antes había habido siembra y cosecha ahora está la tierra en reposo. Me ha encantado la forma de describir cómo cambian los tiempos, cómo Teruel existe, cómo el ave no llegó a pesar de las promesas, cómo Emilio, se sigue quedando en su pueblo aun a riesgo de parecer raro, o estar solo. Es un canto de amor teñido de melancolía a la tierra que nos vio nacer, es maravilloso.
Es como ver el pueblo de mis abuelos maternos, en la zona de Teruel también 🥹❤️además esta escrito tal como habla mi yaya, de 101 años. Mañica. Un orgullo. Las ilustraciones son preciosas.
Llibre trobat a la biblioteca municipal. Barbecho ens conta la història de n’Emilio. A través dels seus ulls d’infant, jove, adult i major, veiem com es transforma un petit poble de Terol. El llibre reflecteix com canvien les persones, els seus modes de vida, els vincles entre veïnats, la solitud, els oficis, la terra, etc. a l’Espanya rural, a “España vaciada”. Remou bastant. No vull que el meu poble acabi així i cap hi hauria d’acabar... Les vides als pobles haurien de ser possibles i dignes... Tendresa és sa paraula que usaria per definir aquesta novel·la il·lustrada. I després vendrien ràbia, pena, desolació, incertesa. Hi ha diferències amb la realitat del poble de n’Emilio i el meu, però durant la lectura me feia a jo mateixa moltes preguntes... Quedaràs? Partiràs?
Conmovedor relato sobre la España vaciada. Pese haber vivido cerca de la ciudad, crecí en un entorno rural, lo cual me pone en una posición cercana a esta novela. Veo en Emilio a mi abuelo Domingo, persistente como él solo, marchante de cabras de nacimiento prácticamente, no renunció a sus ganado hasta fallecer.
Me remueve por dentro pensar que yo también me voy, fuera de Purias, lejos de mis abuelos, a buscar oportunidades a una gran ciudad. Pero como dice Emilio, si aquí tengo mi tierra, mi casa, mi gente y hasta mis muertos, ¿A dónde voy a ir?
Una ilustración cruda y robusta como el campo mismo. Un libro que se quedará en mi mente por mucho tiempo.
Barbecho és una història ubicada en un poblet de Terol, però en realitat és la història de qualsevol racó rural del món on el capitalisme salvatge hi ha clavat les seves urpes. La ciutat atrau la gent amb promeses d'una vida millor i sí, hi ha més infraestructures, recursos, opcions... però la vida és millor segur? Barbecho parla d'on venim i cap a on anem, de resistència, d'estimar la terra, de suport mutu... I també parla de centralisme i de com el sistema s'ha encarregat de maltractar la ciutadania dels pobles. Tot això amb unes il·lustracions precioses, delicades, càlides, que demostren la sensibilitat de l'autor.
Cada ilustración se queda guardada en la retina, como un buen recuerdo de una tarde cálida en el pueblo.
Me ha hecho pensar mucho en mis tardes de infancia. Aunque las mías eran verdes y olían a ropa recién lavada en el lavadero de mi aldea. Estas son amarillas, naranjas, tostadas… huelen a cereal y a la España seca y vaciada.
Mi mirada se pierde en uno de esos pueblos de la España olvidada, que gracias a libros como estos, vuelve a tener voz.
Esta novela gráfica nos cuenta la historia de Emilio, vamos a través de su infancia hacia su vejez, en un entorno rural de Teruel. Emilio no quiere abandonar el pueblo pero ve como el mundo a su alrededor se va olvidando más de ese entorno rural, todo prospera menos él y su pueblo.
Se me ha quedado un poco corta, creo que no ha profundizado bien, el nudo se quedó un poco colgando con un final vacío.
Es un libro que no sólo va sobre la despoblación sino que nos adentra en la vida, en las infinitas posibilidades y en las dudas del "y si?" Acostumbrado a la idealización y a la romantizacion de lo rural, vemos la cara opuesta: la del pueblo no como lugar de desconexion sino de rutina y vida. Crudo, duro, real. Una maravilla como está hecho y cómo está ilustrado. Incita a detenerse a mirar, a observar y a tocar. Los contrastes entre los recuerdos pasados y el presente... Un diez de obra!
Una obra maestra. Barbecho cuenta la historia de Emilio y su pueblo, la despoblación rural, la soledad y la vejez. He llorado muchísimo. Es bello y sutil pero preciso. Esta pintado con delicadeza, sabiendo usar la mancha, el vacío y el color como parte de la narración. Pese a la nostalgia y la pena que me produce, creo que es un libro optimista, un canto de esperanza en el futuro.
P.D.: Obvio me lo voy a comprar, lo quiero en mi estantería de inspiración.
Es un cómic sobre el transcurso de la vida en un pueblo pequeño. Como evoluciona y se transforma según el transcurso de la historia (desde Franco hasta la actualidad), siguiendo a un abuelo que se queda en dicho pueblo. Me ha recordado a mi pueblo y toda la historia que ha vivido mucha gente que ya no está o se queda olvidada (historias que inevitablemente se están perdiendo). Transmite emociones profundas sin necesidad de explicarlas. He llorado jajajaja
Bonito pero triste relato de la despoblación de un pueblo turolense, a través de la vida de un anciano. Es un lamento ilustrado del abandono rural.
PD: Gracias a mi amigo Pablo y a su familia por abrirme las puertas de su casa en Belchite, lugar que tan presente he tenido a lo largo de las páginas de esta novela gráfica.
Tanto a nivel artístico como a nivel de contenido, es un libro que respira y se recrea en los espacios vacíos. Lo que no se ve o no se dice, y lo que poco a poco va desapareciendo y transformándose. Su simplicidad y rápida lectura lo hacen, en mi opinión, un libro al alcance de cualquiera, incluso de los más ocupados. Gracias por este viaje, David.
la historia es la mítica que todos nos imaginamos al hablar de la España vaciada, pero contada de una forma tan personal y tan íntima... que manejo del pincel, que barbaridad las ilustraciones, uno de los comics más impactantes visualmente que he leído en los últimos meses me encanta cómo ilustra los cambios de época, cómo consigue crear un ambiente vacío y aún así mantener el cariño, increíble
Para reflexionar mucho sobre la importancia del pasado. Nos empeñamos todos los días en olvidarnos de lo importante. Bravo por los Emilios del mundo! Es muy bonito, y las ilustraciones son chulísimas…