"Este libro de Margarita Borrero es no solo bello, sino necesario". Mario Mendoza.
Diecisiete cuentos que nos permiten asistir a la muerte y el nacimiento del amor, a los vaivenes de la amistad, al dolor de la separación y a la alegría de los reencuentros. Humor, tragedia, algo de melodrama, la eterna guerra colombiana, las familias, las castas en que se convierten ciertos grupos sociales están aquí en historias hiladas con la paciencia y el buen tino de los maestros artesanos.
"Con una prosa precisa y rítmica nos va develando el misterio que se esconde detrás de nuestras pulsiones más la enorme mayoría de nuestros comportamientos amorosos no es más que pura etología, es decir, comportamiento animal". Mario Mendoza
Nació en Barranquilla, Colombia. Es egresada de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (1993) y doctora en Literatura Europea por la Universidad Autónoma de Madrid (2010).
Ha trabajado en diferentes medios de comunicación en Colombia, Estados Unidos y España como periodista bilingüe, guionista y correctora de estilo. En la actualidad es docente de escritura creativa en español e inglés.
Sus cuentos le han merecido ocho primeros lugares en concursos literarios de Colombia, España, Estados Unidos y Canadá. Es autora de la novela El ataúd más hermoso del mundo, primer lugar en el certamen de novela corta organizado por el ayuntamiento de Rincón de la Victoria (España).
-“En la privacidad de las alcobas, las parejas no solo hacen el amor, también la guerra, la repetición de una rutina, la amistad con derechos. Intercambian el acceso carnal por dinero, se seducen por el tedio de otras relaciones, se vengan, se someten, forcejean, incluso usan el sexo para distraer al compañero de ocasión…”.
Un libro que no pierde el ritmo en ninguno de sus dieciséis cuentos. El cuento siguiente supera al anterior. Cada cuento escrito de forma magistral, exacta, puntual. Cada cuento con una personalidad tan bien definida. Todas las formas enfermas del amor y sus manías están presentes en estos cuentos. Mujeres y hombres buscando el amor o huyendo de él; amantes celando a amantes que no lo son, mujeres que encuentran el amor cuando no lo esperan, o que quieren salir de él. Mujeres despechadas frente al televisor y hombres solitarios esperando que alguien llegue.
Hay algo muy interesante en los cuentos de Margarita Borrero, una feminidad que se muestra de forma honesta, en ocasiones a través de momentos muy profundos y otras veces en aparentes banalidades que en realidad son cicatrices profundas y llenas de significado, fruto de la construcción social del concepto de mujer.
Me encuentro en estos cuentos, encuentro a mis inseguridades y mis anhelos, encuentro los de mis familiares y mis amigas; veo lo cotidiano, veo esa relación malsana que vincula el sentir de la mujer con la locura, veo las presiones sociales y veo esa la lucha a veces tan individual de reinvindicarnos en nuestro día a día.
Margarita Borrero por medio de estos cortos relatos nos ilustra con el significado del amor y el erotismo en historias realistas de la cotidianidad de las mujeres. Por medio de este libro podemos explorar el amor mediante historias familiares, romances prohibidos y el desamor. Asimismo podemos conocer la cara oscura de la traición, la infidelidad, la violación y las duras situaciones de la vida. Y explorar el erotismo que hay una simple mirada de un profesor a su alumna o una simple conversación.
Recomiendo completamente esta lectura si estan listos para sumergirse en las profundidades del amor y el erotismo.
Puntaje 3,8 Algunas historias son interesantes pero deberían haber hecho una sola historia entrelazada con varios personajes , por que tú le coges el hilo a una y pum salta a la otra , no sabes que paso al final, quedas con un mal sabor de boca , es entretenido si, pero no es una historia lineal, no me gusta que relacionen todo con los animales pero bueno.
historias buenas como: la nena del bolígrafo, la del perfume del sauce, la de la webcamer
Nosotros, como seres humanos, somos animales en constante transformación, atravesados por el tiempo y por encuentros que nos redefinen. Nos vinculamos una y otra vez: desde una cita a ciegas con alguien que no conocemos y que, sin embargo, podría convertirse en el compañero de toda una vida, hasta esas presencias fugaces que apenas rozan nuestra historia y desaparecen sin dejar huella, como si nunca hubieran pertenecido del todo a nuestro mundo.
En ese juego de aproximaciones y distancias, el apareamiento humano se vuelve un territorio profundamente intangible. No se trata solo del encuentro físico o emocional, sino de las múltiples realidades que construimos alrededor del deseo. Hay quienes buscan satisfacción en espacios virtuales, en páginas que prometen placer inmediato, sin advertir que habitan una especie de realidad paralela que los desconecta de su propia verdad cotidiana, de la experiencia viva y tangible del otro.
Al mismo tiempo, el deseo puede surgir en los lugares más inesperados y cotidianos. Un vendedor en una tienda de ropa, por ejemplo, puede convertirse momentáneamente en objeto de atracción con un simple piropo dirigido a la falda que llevas puesta. Sin embargo, en esa ilusión también habita la repetición: ese mismo halago ha sido pronunciado innumerables veces, dirigido a otras tantas faldas, a otros cuerpos, revelando lo efímero y construido de ese instante que parecía único.
Y en medio de estas dinámicas aparece otra forma de amar, quizá más silenciosa, pero no menos intensa: la de quien se enamora de la literatura. La historia de una chica que, aun siendo consciente de que nunca será objeto de admiración para los ojos de quien escribe, encuentra en las palabras su refugio y su forma más pura de entrega. Su tesoro más preciado no es una promesa ni un cuerpo, sino un bolígrafo, con el que imagina y construye un amor que trasciende lo carnal. Para ella, la literatura no es solo un escape, sino un acto de devoción: una manera de amar donde el deseo se transforma en lenguaje y la conexión se vuelve más profunda que cualquier contacto físico.
A lo largo de sus capítulos, el libro propone imágenes que, aunque parecen simples, funcionan como metáforas de nuestra propia condición. Cuidar un camaleón, por ejemplo, se convierte en una forma de entender la vida desde lo imperceptible: aprender a habitar el mundo sin ser del todo visto, a moverse incluso cuando parece que no se tienen los medios, a existir en silencio mientras todo alrededor exige visibilidad.
En otro momento, el deseo reaparece ligado a la memoria y a los sentidos. Un perfume, cargado de recuerdos de un esposo, se convierte en el detonante de una experiencia ambigua durante un viaje de negocios. En el espacio íntimo y cotidiano de un baño compartido, la protagonista reconoce ese mismo aroma en otro hombre y, a partir de ahí, se construye una tensión que no necesita tocarse para existir. Las miradas, los reflejos en el espejo y el vapor que lo empaña se convierten en el escenario de un coqueteo silencioso, casi imaginado, donde lo que ocurre es más sugestión que certeza.
Sin embargo, la ilusión se quiebra cuando ella comprende que ese hombre no es distinto, que repite los mismos gestos y vacíos que creía haber dejado atrás. En el momento en que intenta tomar control, cuando decide romper con esa narrativa y dejarlo plantado, él desaparece, dejándola suspendida en una mezcla de deseo, frustración y lucidez. El gesto final, al estallar el perfume contra el suelo, no es solo un arrebato, es la ruptura simbólica con aquello que la ataba, con esa memoria sensorial que la empujaba a repetir historias que ya conocía.
Hay también un capítulo donde la imaginación se desborda hacia territorios más incómodos y oscuros del deseo. Una joven proyecta una fascinación intensa hacia su profesor y construye, en su mente, una fantasía atravesada por referencias mitológicas, donde el poder, la admiración y la transgresión se entrelazan. Sin embargo, más que un encuentro real, lo que se desarrolla es un juego interno, una tensión que crece dentro de ella misma. El desenlace, marcado por el estallido de un esfero en su boca, funciona como una imagen potente, una liberación abrupta, casi violenta, que evidencia cómo el deseo, cuando no encuentra un cauce en la realidad, termina desbordándose en el propio cuerpo y en la propia mente.
En el fondo, todas estas historias dialogan con una grieta más profunda, la del núcleo familiar y sus fisuras silenciosas. La desilusión y la infidelidad aparecen no solo como hechos concretos, sino como fuerzas que erosionan los vínculos desde adentro, que transforman la intimidad en distancia y la confianza en sospecha. Así, el libro sugiere que incluso aquello que creemos más estable, la familia y el amor duradero, puede fracturarse, revelando que los rituales de apareamiento no terminan en la conquista, sino que continúan en la tensión constante entre permanecer, traicionar o reconstruirse.
Siento qué es un libro muy bien hecho, se nota que la autora sabe lo que hace y puedo decir que todos los cuentos tienen una muy buena escritura.
En orden de haber sido un mejor libro, siento que algunos cuentos habrían quedado mejor por fuera, ya que le restan al libro como un todo, no porque sean malos, pero en mi opinión, no le aportan a lo que es el libro en general.
Pero, a pesar de unos cuantos errores, este es un libro que logra destacar por sus narrativas envolventes, por los personajes entrañables y por las increíbles historias que la autora desarrolla en estos cuentos, al punto de que algunos deberían de ser novelas enteras.
Muy interesante y de tema para introducir en análisis. Pero a mí no me pareció la gran cosa. Sí, posee rítmica y estilo, sentimiento, bondad, muchas emociones necesarias en la visa humana, incluso las desgarradoras, pero no son historias fuera de lo común, las vi muy lelas. Pero ahí cada quién. Eso sí, rescato el ingenio y la maestría de algunas, pero no todas. De una u otra forma, es una lectura colombiana que recomiendo a modo de práctica para ahondar en la superficie de nuestra literatura, un precioso motivo para dar rienda suelta a los libros. Ojito: dar detalle a los "Rituales de apareamiento", a ver si encuentran las similitudes con el reino animal...
Margarita Borrero escribe muy bien. Sus cuentos muestran seres vulnerables y desgarrados. La puntuación no es por ella, sino por el editor: son muchos relatos (diecisiete) y de calidad irregular, teniendo picos muy altos y zonas valle de historias que no generan recordación. Mis favoritos fueron "Rituales de apareamiento", "La muñeca dentro de la caja", "Esta historia no es lo que parece", "Tema para un tango" y "Álbum Familiar", este último el mejor cuento de la antología.
Excelente cuentos, me gustaron unos que otros. Algunos muy reflexivos, realistas, crueles pero cargados de mucha verdad. Otros no fueron de mi agrado.
Cabe destacar que el principio empieza muy lento pero se va poniendo interesante al pasar los cuentos, cada uno tiene un tema crítico de la sociedad colombiana y sus vivencias desde el punto de vista de cada individuo.
Es un buen libro para retomar la lectura. Son relatos cortos y faciles de leer, cada uno entretenido y, en general, todos bien escritos. Considero que caen mucho en lo cliché. En la mayoría, al tercer o cuarto párrafo ya se sabe para dónde va. Mis favoritos fueron los dos últimos, el resto me dejaron un sinsabor.
Los cuentos me han parecido envolventes e ingeniosos. La escritura es precisa, cada detalle, cada palabra tiene su razón de ser. Los temas y las referencias variadas gravitan alrededor del amor y el desamor, formando una obra interesante y, especialmente, entretenida.
Hay algunos relatos muy interesantes que pudieron haber tenido mayor desarrollo, quedé con ganas de más. En general me gusta como escribe la autora, conecta inicios con finales con una oración que lo deja a uno con una emoción en el estómago. Me gustó que me hizo sentir.
Maravillosa recopilación de historias que al terminar deja con ganas de más. Resultado de un descubrimiento de hurgar en la librería. Reí, lloré, me dejó pensando, quedé sorprendida, meditabunda y cari'acontecida luego de terminar algunos, tan sencillo y tan complejo como la vida!
Una grata sorpresa este libro de cuentos. Cada historia es increíble, tiene sus luces y sombras, es realista y por lo mismo es aterradora, porque no querrías ser el protagonista en ninguna.