No me gustó, qué lástima. La prosa es buena y engancha, los comentarios ácidos de Pola me daban gracia al principio, pero pasando la mitad del libro, me di cuenta de que este estaba construido al rededor de un tema (un vacío) que me parece innecesario, repetitivo y aburrido (una pista: not all men…).
Básicamente, Pola (la ficticia) analiza los casos de hombres falsamente acusados y perseguidos como violadores y acosadores sexuales, cuando tuvieron su auge algunos movimientos feministas como MeToo, (cabe mencionar que estos “casos” son ficticios). Pola analiza desde un punto de vista literario esta nueva situación social en que las mujeres tienen repentinamente el “poder de destruir a los hombres”, como si fueran diosas. Pero, advierte (todo el libro es una advertencia), un gran poder conlleva una gran responsabilidad 😆, cito: “Era evidente que muchas mujeres habían aprovechado la liberación de la palabra Me Too para arreglar sus propias venganzas”. Lo que parece criticar más que nada es el “anonimato” de las acusaciones gracias a las redes sociales, y el nivel performativo de estas, que en realidad no son para nada efectivas ni ayudan a nadie, e incluso pueden favorecer a “Una selecta logia de hombres que sí abusaban de su poder (…), y que veían probada su virtud, ya que nadie los perseguía precisamente porque habían integrado las filas virtuosas de los que persiguen”.
No sé, todo esto no es nada nuevo, no encuentro a Pola precisamente lúcida en esta novela/denuncia a favor de los pobres hombres que ven manchada su reputación porque hay algunas mujeres que se aprovechan de este nuevo “poder”. Búscate un problema honesto…