Es fines del 2017, Fran, un poeta que trabaja en un call center, recibe llamada de Sofía, su hermana, quien le dice que su padre agoniza en el hospital y le pide que vaya a verlo. Deberá enfrentar, después de años de ausencia, al padre, excombatiente de la guerra de los 80 en Nicaragua, alcohólico, violento y disfucnional, y revivir con él, mientras se rinde ante la muerte, las heridas de la guerra y de la ausencia.
Historias como estas siempre van a dejar gran mella en mí, pero la parte mas interesante de mi viaje a través de la vida de Fran fue el poder descubrir y reconocer las pequeñas referencias y el reflejo en la vida de su autor. No tengo el privilegio de conocer cada aspecto de la vida de César pero los pocos aspectos de su vida que me ha regalado me hacen interpretar esta novela como una historia cercana, incluso, a mi propia vida.
Esperamos que las despedidas sean ruidosas y poéticas, y más cuando se tratan de personas tan arraigadas a nuestros orígenes como nuestros padres. El perdón o la reconciliación después de que se van no siempre son las respuestas al peso que nos dejan, pero casi siempre es la herramienta adecuada para nuestra supervivencia.
Las cinco estrellas las doy objetivamente, porque es una historia que me consumió en el contexto de su autor. Que es igual al mío, porque en otra realidad posiblemente uno es el otro.
Siempre es un placer leer a esta persona que tengo la buena fortuna de llamar amigo y hermano de letras.
Este libro va a donde duele, habla de pérdida, pero de esperanza y búsqueda en uno mismo. De como lo que nos pasa nos va moldeando de forma constante. No tiene perdida. Si tienen la oportunidad, deberían leerlo.