Este conjunto de textos es el resultado de la investigación realizada para la colección Hacer Memoria, una serie de guías didácticas promovida por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y coordinada por Antonio Lafuente y Francisco Ferrándiz, ambos investigadores del CSIC. Un trabajo realizado a varias manos en el que seguir esclareciendo la violencia que el régimen franquista perpetró de forma específica contra todas aquellas mujeres consideradas no adeptas, a las cuales, se les aplicó un estricto y terrorífico sistema de adiestramiento para asimilarlas al código de conducta que se consideraba obligatorio y saludable para ellas. El rapado del cabello sumado a la ingesta de laxante en el espacio público fue una más de las innumerables estrategias represivas utilizadas, siendo de las más expresivas por su carácter espectacular, y que perseguía tanto la humillación de la persona como un castigo ejemplarizante para quienes la presenciaban. Queremos acercar la memoria de la violencia política contra las mujeres, a día de hoy no suficientemente documentada; así como poner en valor la importancia del testimonio y la transmisión oral para esta tarea. Por último, y en contra de la idea de víctimas pasivas que pueda desprenderse, incidimos en las múltiples resistencias individuales y colectivas que las mujeres españolas opusieron a todos los niveles. Sirva este pequeño libro como gesto de reconocimiento y tributo.
Me han encantado las reflexiones a propósito del uso represivo de la fotografía en el contexto de la guerra civil y de cómo relacionarnos hoy con este tipo de testimonios. El texto sabe a poco, no sólo porque es introductorio, sino porque está compuesto por silencios (la eterna memoria de las represaliadas a la que se vuelve tarde, mal y nunca, sumada a la específica de las violencias sexuales, la falta de fotografías, los traumas transgeneracionales...). Muy necesario.
Es una guía didáctica y no aporta mucha información (a diferencia de Las rapadas: El franquismo contra la mujer, por ejemplo), pero incluye reflexiones interesantes y algunas imágenes útiles.
Embeces me pregunto si algún día cometeré un crimen pasional de tanto estar hasta el coño y alquien leerá mi historial y reseñas del goodreads para hacerme un perfil criminal, como le pasó a Luigi Mangione. En cualquier caso, este libro me lo leí hace tiempo. He vuelto a él por necesidad de evocar cierta imagen potentísima que contiene: Denantes morta que aldraxada (antes muerta que ultrajada). Antes _sola, solísima, sola_ que ultrajada. Y todo lo que eso conlleva. Buenas noches.