¡Vaya sorpresa!
Es el segundo libro que leo de la autora y, francamente, me sigue sorprendiendo por su versatilidad.
Este libro es una especie de distopía futurista, donde los seres humanos están inmersos en un mundo virtual donde pueden hacer lo que quieran sin restricciones; pero, donde todos saben lo que los demás hacen, es decir, no hay privacidad.
Al principio, te desconcierta un poco la historia, pues narra tres tramas, aparentemente distintas, aunque con el hilo conductor del universo virtual. Poco a poco te vas dando cuenta cómo las historias se van uniendo, en una trama aparentemente compleja que, cuando por fin se unen todas las piezas, todo tiene sentido, y vaya forma de enlazarlas.
A pesar de ser ciencia ficción, es inquietante pensar que esto puede ser realidad en un futuro no muy lejano, pues poco a poco la humanidad está más y más inmersa en la tecnología y se relaciona cada vez menos con el exterior.
La trama se va complicando por momentos y, como un toque de suspenso, las escenas se cortan en lo más interesante y se retoman después.
El final te vuela la cabeza, pues, aunque a pesar que sabes que eso sucede a menudo, no lo esperas, y mucho menos de esa forma.
Gracias Sofía por este libro distinto, futurista, con androides y tecnología de punta, que nos muestra que el peor enemigo de la humanidad es la propia humanidad, y que aún estamos a tiempo de dar marcha atrás.