En los cuentos de Juan Gutiérrez siempre aparece una fruta llena de moho: el músico alcohólico tragado por la tierra, la profesora culta que lee vaticinios en el azote del viento a un papayo, el oficinista latino que delira con un complot para matarlo, la niña costeña que anhela contarle a cualquiera un accidente que acaba de ver en la carrera de caballos, el hombre que lo vende todo y se va con sus dos hijos a Buenos Aires a reclamar una promesa. La franja gris de la papaya será ese pedacito frágil de la piel de los personajes por donde el lector meterá el dedo y se conectará, hasta lo más hondo, con estas doce historias conmovedoras, con sus personajes y con el entorno que los pudre.
Son historias que te llegan desde diferentes escenarios con tramas y formas variadas. Son una mezcla de curiosidad y sorpresa que te lleva buscar cuál es la fruta y como es que se pudre en cada caso.
Un escritor nacional que también pone ese tono más local en sus historias, que te permite conectar de una forma diferente.