Tal vez se debe a que hace algunos años veía mucho anime, que la portada de este libro me llamó al instante.
Tenía muchas expectativas, y honestamente puedo decir que cumplió con todas... Y un poquito más... Y es que es un relato que te lleva con facilidad a imaginarlo como una serie animada, pero a la chilena.
El entretejido de la trama es ingenioso y consistente, se incorpora a los brujos y al gremio de adeptos a la institucionalidad conocida con destreza.
La historia tiene mucha acción, misterio, drama y crítica social, pero usando el humor como hilo conductor: eso hace la narración muy amena y adictiva.
Los personajes están muy bien formulados, son totalmente creíbles e incluso es fácil identificarse con ellos. Y es que la forma de hablar y los modismos chilenos son, en efecto, parte del carisma de los personajes, sobre todo de Yovanka, la protagonista.
En lo que a mí respecta, como chilena que se respete, me encanta verlos hablar cómo es el día a día de un chileno, y Yovanka me representa más de lo que esperaba (en el día a día suelo emitir tantos garabatos como ella o más por minuto 🤭🤭).
Y si bien eso puede complicar un poco la lectura a hispanohablantes no chilenos, no resta nada al libro, por el contrario, de todas formas les dará un buen rato de diversión.
Cierra varias aristas de lo que acontece en sus páginas, pero deja partes importantes de la trama abiertas para el segundo tomo, que aún no tengo y necesito con urgencia.