Este ensayo explica por qué buena parte de la Argentina parece abducida por un fascismo "celular", en un doble por su penetración en cada célula social y por los dispositivos móviles que lo diseminan y reproducen. El nuevo poder fascista -que aquí se aborda desde las ciencias sociales, las humanidades y la literatura- enloquece, psicotiza. Carbone invita a resistirlo porque el fascismo no implica una idea distinta a la propia, sino la muerte de todas las ideas.
Originario di Cosoleto (Reggio Calabria), si laurea in lettere a Roma presso l'Università degli Studi La Sapienza, con una tesi su I Malavoglia di Verga e vince un dottorato di ricerca presso l'Università di Parigi I Panthéon-Sorbonne.
Si dedica quindi con fortuna alla critica letteraria per poi approdare, poco più che trentenne, alla narrativa. Nel 1993 esordisce con il romanzo 'Agosto', nel quale si caratterizza subito per una prosa lucida e straniante, che coinvolge i lettori senza mai cedere a compiacimenti o puntare a facili artifici letterari. Nel 1996 viene pubblicato 'Il comando', seguito nel 1998 da 'L'assedio', nel 2002 da 'L'apparizione' e nel 2005 da 'Libera i miei nemici', sofferta analisi psicologica che declina il tema del terrorismo con quello più privato di un complesso rapporto tra fratelli. Pubblica articoli e racconti sulle riviste Nuovi argomenti, Linea d'ombra, Paragone e L'indice. Collabora alla Repubblica, L'Unità e Il Messaggero.
Una precisa scelta etica lo aveva portato nel 1998 alla decisione di rinunciare alla carriera universitaria per insegnare presso la scuola femminile del carcere romano di Rebibbia, un'esperienza che lo coinvolgerà profondamente, e che in parte emergerà anche nei suoi romanzi.
Mentre sta preparando l'uscita del suo ultimo lavoro, 'Per il tuo bene', muore a Roma in un incidente stradale a bordo del suo motorino nella notte tra il 17 e il 18 luglio 2008. Il romanzo uscirà poi postumo nel 2009.
Lanzallamas: Milei y el fascismo psicotizante, de Rocco Carbone, parte de una hipótesis provocadora: el gobierno de Javier Milei expresa un nuevo tipo de fascismo, ya no vinculado a las formas tradicionales del siglo XX, sino a una mutación contemporánea que opera sobre el tejido social con métodos más sutiles y fragmentarios.
Carbone distingue entre el “fascismo arqueológico” —aquel de Mussolini o Hitler— y lo que llama “fascismo celular”. Este último, según su planteamiento, no se organiza en torno a grandes marchas o escenografías militarizadas, sino que penetra por capas invisibles en las prácticas cotidianas, en los lenguajes digitales, en la precarización de la vida laboral y en las estructuras afectivas de una sociedad erosionada por el neoliberalismo.
El libro ensaya una lectura crítica de los dispositivos simbólicos y discursivos del mileismo, con especial atención a su lenguaje polarizador, a su exaltación de la violencia verbal y al modo en que construye enemigos internos. También intenta trazar una posible estrategia de resistencia, aunque en ese terreno sus propuestas resultan menos convincentes o quedan esbozadas de forma parcial.
A mi juicio, el texto pierde fuerza al insistir en encasillar al actual gobierno dentro de la categoría de fascismo. El diagnóstico se apoya en elementos sugerentes, pero el marco conceptual utilizado no siempre se ajusta con precisión al fenómeno que intenta explicar. Esta tensión debilita algunos pasajes del ensayo, aunque no le resta mérito al esfuerzo por articular una crítica política y cultural sólida.
Le otorgo 3/5. Una lectura provocadora, con ideas que invitan al debate, aunque con una tesis discutible y momentos de cierta rigidez conceptual.