Este libro tiene algunos puntos interesantes: aborda duras problemáticas proponiendo una crítica social pertinente e interesante y maneja diferentes voces narrativas con gran profundidad psicológica. Me parece que es un libro importante y la autora es muy transparente, pese a lo cual, por diferentes motivos disfruté muy poco de su lectura, y de allí se desprende el puntaje tan bajo.
Para empezar, me pareció un libro muy lento. Desde la primera página, los personajes están sumidos en profundas reflexiones, y la acción, que se desarrolla en menos de veinticuatro horas, parece perderse en intrincadas marañas de recuerdos y pensamientos permanentemente. Al margen de que los problemas que azotan a toda la familia que conforma el reducido grupo de personajes son problemas comunes a todo el mundo, el libro hace que sea muy dificil conectar con ellos. Además, en general sentí que la autora cayó en lugares comunes en cuanto a la construcción de los mismos y al despliegue de sus historias: prácticamente siempre pasa lo que es esperable que pase. Ello me desmotivó e hizo mi experiencia lectora bastante aburrida y cuesta arriba.
Por otra parte, la traducción de Lil Sclavo me pareció muy particular. Utiliza un español marcadamente rioplatense, con palabras como "laburo", o conjugando los imperativos a la manera de aquí ("volvé" en lugar de "vuelve", "andate" en lugar de "vete"; por poner algún ejemplo) Esto, con personajes llamados Shean, Raj, Emma, Naomy, Elizabeth o Winston y ambientado en Estados Unidos, me rechinó un poco y distrajo mi lectura. Pero quebrando una lanza por ella debo decir que la escuché argumentar al respecto en un evento organizado por la Red Nacional de Clubes de Lectura y su explicación, tan genuina y humilde a la vez que fuertemente reivindicativa, me resultó satisfactoria, cambiando un poco mi perspectiva. Sclavo propone y reafirma una traducción "desde el sur", lo cual me parece valiente e importante. Los grandes conglomerados editoriales nos acostumbran a leer traducciones en un español "neutro", vacío, que de hecho es una gran ficción ya que no se habla así en ninguna parte, con el único objetivo de tener mayor alcance comercial. Ese "desfasaje" que sentí al leer la obra, tiene que ver con un ojo acostumbrado a leer aquel otro español "ajeno" mucho más que el de uso propio o cotidiano. Para pensar.
'Ahogo' es un libro muy crudo en cuanto a temática. Aborda los problemas intrafamiliares de una familia de alta sociedad, que salen a la luz en una accidentada barbacoa de domingo. Aparece la hipocresía en el relacionamiento, los recorridos y herencias familiares, la falta de comunicación y empatía dentro de ese claustro tan cerrado que significa el grupo. Y el ahogo aparece en varios sentidos, porque cuando conservar las formas y apariencias frente al otro es más importante que ser genuino, la vida se vuelve opresiva. Cuando no hay lugar para poder ser lo que se quiere ser. Cuando las violencias y abusos, e incluso las graves faltas a nivel ético o moral, son invisibilizadas o pasadas por alto a fin de preservar la imagen pública. El libro es muy compelto en este sentido, aunque más allá de todo, no me haya gustado. Me recordó a 'Las viudas de los jueves' en el sentido de que propone a la gente muy adinerada y poderosa con esa tendencia a cerrarse sobre sí misma intentando negar la realidad y crear su propia realidad, su burbuja, a la que el mundo real no alcanza ni afecta. Pero creo que Claudia Piñeiro tiene una pluma notoriamente más punzante que Spierer, a quien humildemente siento que le faltó contundencia.
El accidente que funciona como desencadenante y motor narrativo de la trama pone sobre el tapete el problema de la invisibilizacióm de las infancias. Narrativamente la autora es clara, porque ese personaje infantil, ese niño que todos olvidan, prácticamente no aparece en todo el libro. La narración y el lector, de la misma forma lo olvidan. Las palabras que componen la obra también lo invisibilizan. Allí hay un gran mérito de Spierer, en el hecho de que lo "no dicho" dice muchísimo y es uno de los pilares en cuanto al elemento reflexivo y crítico de la obra.
En resumen, quizá este libro podría haber puntuado mucho mejor. Encuentro en él varios aspectos que es importante destacar y que me dejaron pensando, reflexionando. Pero más allá de todo, no disfruté de la lectura. Y pienso que disfrutar de leer es un aliciente importante.