Hace muchos años, Enric Pujadas, a quien conozco personalmente, refiriéndose a la jungla editorial acuñó la frase "los autores que más venden son los autores que más venden" - una tautología que hace referencia a la inercia con la que el mercado promueve nuevas obras en base a la popularidad de la obra anterior de su autor, pero también una enmienda de la forma acrítica en la que el público masivo consume solo autores conocidos, sin importar la calidad de su material, ni la naturaleza de su popularidad - un fenómeno que las redes sociales no han hecho sino incrementar, convirtiendo el esfuerzo por mejorar tu arte en una carrera por ganar seguidores y ganar popularidad mediática. Hoy convertido en autor publicado, Enric sabe esto mejor que nadie, y sin duda suscribiría su frase de hace 25 años.
No solo eso, sino que ha convertido esa frustración en una novela que hace explícita ese mismo dilema entre "escribir bien" y "vender mucho" que tensa el disputado mercado del libro, en un tiempo en el que la palabra escrita pierde cada vez más relevancia frente a las formas más mediáticas de entretenimiento audiovisual. Y lo hace, precisamente, usando el género del terror, uno de los más populares (al menos solía serlo) y sobre todo codificados, además de usar el lenguaje de las redes sociales, la reality TV y los concursos de talentos, así que como numerosas referencias meta al propio mundo de la creación literaria, y al propio género del terror, el cual a la vez abraza y transgrede.
Por todo eso, es una lectura muy recomendable, con buenos personajes bien dibujados, y una intriga que mantiene el interés hasta el final. No es perfecta: a pesar de su buena caracterización, a medida que avanza el relato los personajes tienden a uniformizarse, tira de situaciones forzadas solo para dar información, varias tramas quedan abiertas cuando el relato de terror toma el control de la trama... Pero a su manera, esto también son faltas habituales en el género, incluyendo en sus autores más destacados, incluyendo el que sirve de inspiración indisimulada al personaje del mentor / autor mediático.
Pero todo esto lo disculpo. El poso que deja es el de que (eliminando los elementos fantásticos) estamos a dos días de que la situación extrema que plantea el libro se haga realidad. Y en una lectura más perversa, que el mercado y la incipiente "literatura" generada por IA terminen siendo el único producto viable, vampirizando el trabajo creativo de los autores de verdad. Y eso sí que da miedo de verdad.