El amor a veces es imposible de explicar y casi siempre genera más preguntas que respuestas. Frente a estas incertidumbres abismales, llega la filosofía para ayudarnos y, claro, para interrogarnos más y más. Este libro de filosofía está lleno de historias de amor —algunas conocidas y otras no tanto, ¿trágicas quizás?, tremendas e inolvidables seguro— de algunos de los filósofos y filósofas más destacados de todos los tiempos. Y fueron seleccionadas especialmente para conmovernos y para desafiarnos a cuestionarnos todo sobre el ¿puedo amar a alguien que no me gusta, o gustarme alguien a quien no amo?, ¿cómo les doy consejos sobre el amor a mis amigos si mi vida sentimental es un desastre?, ¿una historia de amor jamás correspondido es una historia de amor?, ¿es realmente noble hacer cualquier cosa por amor, incluso dar la vida? Y, finalmente, ¿podemos vivir sin amor? Esta obra es tan irresistible como cuestionarse la posibilidad del amor. No quedará más que entregarse a leerla.
Acaso uno elige de quién se enamora? Creo que no. Ni siquiera elegimos de qué... Y entonces aparece la pregunta inevitable: qué es el amor? Adrenalina, vértigo, respeto, encuentro. Algo inexplicablemente hermoso. Algo “edulcorado”. Vivir en una película, pero antes del “y fueron felices para siempre”. El amor es anestesia y es dolor. El amor es entrega y es motor. Será el motor del mundo? A veces creo que sí lo es. Y si es así, cómo no animarnos a amar? Amar es, sin dudas, una de las experiencias más lindas y más dolorosas que existen. Ambigua. Polémica. Ambivalente.
Este libro corre al amor de su lugar cómodo: el amor no es fusión ni tampoco es entenderlo todo. El amor no es querer controlar al otro. El amor es encuentro. Es valentía. Es animarse a ir hacia otro que no soy yo. Es enfrentarse a la vida tal y como viene. Y por eso se vuelve un filo. Amar asusta. Amar implica exponerse a lo desconocido, a lo impredecible, a aquello que nunca voy a poder dominar.
El filo del amor no promete certezas, pero sí una enseñanza profunda: amar es arriesgarse. Amar es salir de uno mismo. Amar es aceptar que no todo va a ser comprendido, ni correspondido, ni eterno.