La curiosidad de Laura Naranjo no tiene límites. Al igual que en El misterio Kinzel, en esta oportunidad se ve envuelta en una oscura trama familiar que se remonta al Chile de los años 80. El abuso y la violencia han sido cuidadosamente ocultados, pero como bien se sabe, más difícil que cometer un crimen es no dejar huellas.
Laura Naranjo escribe reseñas para una biblioteca virtual y trabaja en la transcripción de una colección de revistas espiritistas de fines del siglo XIX y principios del XX. Fiel a su carácter solitario, vive en una casita interior, al fondo de un patio, que le arrienda a un cantante de ópera de escaso éxito que ocupa la casa principal. Una fría madrugada de invierno siente ruidos en el sitio de al lado, donde antes había un caserón y hoy solo un eriazo.
Ese ruido es el disparador de los acontecimientos, pues bajo tierra se descubre un cráneo y una extraña medalla que llevarán a Laura a investigar por qué la casa donde vive, al parecer, no tiene dueño, y qué vínculos hay entre esa medalla, el cementerio ruso de Santiago y un lugar perdido en medio de la cordillera en el que, como diría Conrad en El corazón de las tinieblas, solo se atisba el horror, el horror.
Atrapante de comienzo a fin, la nueva aventura de Laura Naranjo demuestra que la autora maneja los códigos del género negro con maestría y que es capaz de crear un texto tanto profundo, al explorar diversas problemáticas humanas, como lleno de acción, al no permitir respiro al lector mientras se avanza en la lectura. Excelente!
Esta es la segunda entrega de lo que promete ser una de las mejores sagas detectivescas jamás escritas en suelo chileno. Valeria Vargas nos presenta a Laura Naranjo, un personaje que tiene todo lo que se espera del rol protagónico en una novela de misterio: inteligencia, audacia, valentía y una pizca de temeridad y porfía.
Si bien yo no he leído la primera entrega, “El misterio Kinzel,” no fue necesario hacerlo para enchufarme en esta historia. Sin embargo, ahora solo quiero ir por ese libro y devorarlo como lo hice con “Profanaciones”. Vargas tiene el talento de construir una historia que, aunque compleja en sus arcos narrativos, es sorprendentemente sencilla de leer. Desde las primeras páginas, me vi atrapado por la trama y no pude soltarla.
La ambientación es otro de los grandes aciertos de la novela. Situada en la comuna de Ñuñoa, pero con incursiones a otros rincones de Santiago, la historia ofrece una experiencia muy inmersiva para lectoras y lectores locales. El reconocimiento de lugares conocidos añade una capa de realidad que hace que el misterio se sienta aún más cercano.
Además, las dosis de humor presentes a lo largo del libro son un toque maestro. Vargas sabe cómo aligerar la tensión sin restar seriedad a la historia, utilizando el humor de manera inteligente y dosificada, sin abusar de él. Y el elemento misterioso y paranormal está tan bien desarrollado que se convierte en un ingrediente que añade sabor a la lectura, sin por ello comprometer la credibilidad de la obra.
“Profanaciones” es un libro redondo, una tremenda novela que reafirma el talento de Valeria Vargas. Al menos para mí, Laura Naranjo me ha robado un pedazo de corazón. ¡Quiero una saga entera!
Buenísimo libro, una excelente trama y te mete en la historia. Muchas veces también es una foto del Chile actual, mostrando pequeñas partes de la vida cotidiana en Santiago.
me devoré el libro. lo más cuatico de esta experiencia es el inmenso suspenso que sentí en todo el relato. el miedo de pensar que era algo sobrenatural e imposible de entender racionalmente, cuando en realidad todo el tiempo el monstruo es el ser humano. increíble!!
Que placer leer una autora chilena que escriba sobre este género, conocer los lugares te hace sentir más cercano y por eso más incómodo. Definitivamente volvería a leerla 🩷
Si bien es la segunda parte de la saga de Laura Naranjo (la primera es «El Misterio Kinzel») se puede leer sin problemas de manera independiente, el orden es cronológico y hay personajes secundarios que aparecen en ambas novelas (como el Alemán).
Si bien siempre han existido mujeres que han cultivado este género, en esta oportunidad tenemos a Valeria Vargas que nos presenta a Laura Naranjo, un personaje un tanto atípico, ya que no se trata de una mujer detective o relacionada con la policía (por lo cual no maneja armas ni tiene acceso a este tipo de recursos), sino una mujer solitaria, que trabaja escribiendo y con pocos amigos que la ayudan a resolver casos. Sabemos que fue criada por sus abuelos, sus padres al parecer son detenidos desaparecidos, tiene un novio intermitente y la guía la tenacidad y obsesión por obtener justicia. Su trabajo en archivos es tratar de recuperar la memoria histórica y cada uno de sus casos, es justamente una lucha contra el olvido y una necesidad casi patológica de obtener respuestas.
Tenemos un detalle desde el título del libro: «Profanaciones» que me pareció muy adecuado a lo que presenta la novela, pues partimos con el descubrimiento de una tumba en el patio de una casa donde aparece el esqueleto de un mono (que muchos confunden con el de una guagua, en la línea de las leyendas urbanas). Es este descubrimiento fortuito lo que da comienzo a la serie de profanaciones sucesivas, desde el avance inmobiliario que parece depredar todas las casas y sustituirlas por edificios sin alma (tema que desarrolla la primera novela), la tienda de antiguedades y casa con reliquias familiares donde los personajes irrumpen en busca de respuestas y finalmente la inocencia de la gran ausente de esta historia: Ornella Vannucci, quien es buscada por Laura ya que necesita saber si está viva o muerta para entender que sucederá con la casa donde vive en principio y luego porque intuye que algo terrible le ha sucedido y necesita saber qué es.
El amuleto que rescata Laura desde el esqueleto de mono encontrado se transforma en un talismán que la llevará a enfrentar una parte del horror de la dictadura, donde el pasado vuelve una y otra vez porque no ha habido justicia (por lo cual se seguirán escribiendo novelas, cómics, cuentos y otras producciones culturales en relación a este hecho histórico), mientras nos vamos enterando de una trama que involucra asesinatos y la desaparición de la hija del dueño de casa, Ornella, que al parecer ha sufrido un destino terrible en manos de la CNI. Ornella es una sombra durante toda la novela, porque no sabemos cuál fue su destino y su paradero parece esquivar todos los intentos de Laura por encontrarla y saber más de ella.
La historia nos va mostrando distintos lugares muy reconocibles de Santiago, desde Nuñoa hasta el sanatorio de San José de Maipo y distintas realidades. Laura conversa con testigos, con deudos, con quienes parecen ser culpables o como mínimo sospechosos y lo hace desde una convicción total en que puede saber qué ha sucedido realmente. El amuleto del mono (cual pata del mono que cumple deseos que siempre se tuercen), que fue un intento para que las consecuencias de sus acciones no atrapen a su dueño, termina siendo la guía para Laura de que algo está mal y la protege en medio del peligro que surge a cada intento de descubrir la verdad.
La novela presenta personajes creíbles desde David, el cantante de ópera frustrado que le arrienda la casa a Laura y que era amigo de Vannucci, la amiga de Ornella, Claudia, así como la tarotista que nos recuerda a la vidente de Pinochet y tiene escenas muy logradas como las fotos del horror y documentos de archivos que parecen desvanecerse con el viento del Cajón del Maipo, al final del libro y la certeza que la dictadura no sólo se apropió de casas sino también de cuerpos, lo que fueron vaciados de significado.
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Muy buena historia, me falta que Laura se dedique al 100 a la investigación, pero me encanta una mujer detective, me gustó el ambiente y los personajes
Una novela que te atrapa y te obliga s terminarla. Laura Naranjo, arrienda la casita de atrás de una casona antigua en Ñuñoa, cuando descubre por casualidad que el que creía dueño de la casona, no lo es y lleva muerto unos meses.
La pluma de Vargas nos sumerge en la curiosidad de Valeria y nos lleva por Santiago descubriendo rincones olvidados, historias de nuestro pasado reciente y sobre todo un ritmo ágil y una presión que la trama provoca, con una cuenta regresiva de una semana.
Una historia con muchos guiños a un libro anterior de ella y protagonizado también por Laura Naranjo.
Me parece que en el final hay un cierre muy abrupto que podría haberse desarrollado en más páginas.
Me deja como reflexión que los actos inmorales te dejan a merced de posibles chantajes por parte de otros inmorales.
No le doy 5 estrellas porque es un genero que no conozco mucho, pero es un libro que disfruté y devoré
La historia agrega capas y capas que logra mantener sólidas hasta casi el final del libro, y cuando pareciera que queda poco y quedaran capas sin resolver, pero con gracia, la autora logra dar cierres satisfactorios, a pesar de que el libro no se preocupa de cerrar cerrar, así como se dice
Quedé con muchas ganas de leer el primer libro con las aventuras de Laura Naranjo
3.5 ⭐️ El libro es entretenido y atrapante al comienzo, verosimil y con una historia con diversas aristas, que como mamushkas van surgiendo una tras otra. Sin embargo, hubo personajes y líneas de la novela que sentí que no aportaban realmente a la trama. El final ocurre muy rápido y no se alcanza a desarrollar de manera convincente.
El segundo libro de aventuras de Laura Naranjo me pareció flojito. La protagonista sigue siendo un personaje atractivo, pero la resolución del caso dependió de demasiadas coincidencias, algunas bastante inverosímiles. Pareciera que la autora armó los personajes secundarios con pocas ganas, ninguno tiene nada muy valioso que decir o hacer salvo proporcionar a Laura alguna ayuda clave en el momento preciso. Ni siquiera los antagonistas resultan interesantes. Sentí el final muy abrupto, como si la autora hubiera tenido que terminar a la rápida porque tenía un plazo que cumplir. La última página deja la puerta abierta para un siguiente volumen, pero dudo que me anime a leerlo. El entusiasmo que me dejó el primer libro se esfumó.
Los dos libros que he leído de esta autora me han dejado impresiones similares: son entretenidos, para pasar el rato, pero olvidables. Profanaciones es una historia de corte policial/detectivesco protagonizado nuevamente por Laura Naranjo, que se dedica a escribir reseñas y otras cosas similares, que en esta ocasión tropieza con un misterio relacionado con la dictadura y los locos que abundaban en la época y cometían crímenes (en especial contra mujeres) que quedaban impunes o que derechamente nunca se investigaban. Pero al igual que con el primer libro protagonizado por este personaje (que se supone no tiene mayor experiencia en la investigación policial, solo curiosidad) Laura recibe el beneficio de tantas coincidencias, tanta gente dispuesta a ayudarla, tantas cosas que simplemente le funcionan, que toda credibilidad sale volando por la ventana. Está bien que se necesite un gramo de suerte para resolver casos policiales (alguien vio algo, escuchó, guardó un papel, habló con alguien o lo que sea) pero cuando TODO se alinea para que la persona sin experiencia resuelva un caso imposible con tanta rapidez, yo me voy. No es para mí. Una oportunidad más es todo lo que me queda para esta autora.