Un retrato de las nuevas relaciones amorosas y los peligros de la nostalgia. Las amistades peligrosas del siglo XXI.
¿Quién nos retiene en un sitio? ¿Por qué nos quedamos al lado de alguien? Eso se pregunta Diego Duocastella mientras regresa a Barcelona después de pasar siete años en Italia, donde no ha echado raíces. Libre, soltero, despreocupado y sin responsabilidades familiares, decide pasar, antes de incorporarse a un trabajo que no le entusiasma, un último verano en el pueblo costero de su infancia.
Diego no tarda en relacionarse con un matrimonio de recién llegados, los Pons, formado por Julio, un emprendedor de origen humilde, y Laura, de familia adinerada. Los Pons se instalan en el pueblo con sus tres hijos y con Berta, una enigmática cuñada. Entre los cuatro personajes se tejerá una relación cruzada de amor y amistad en la que se mezclan la ambición económica y el inestable territorio de los deseos. Y a medida que los Pons descubren sus intenciones, el pasado de Diego empieza a regresar en forma de sueños, fantasmas, recuerdos y apariciones. ¿Quiénes son esos amigos cuyos nombres (Álvaro, Bodel, Valeria, Clara) se repiten como un conjuro? ¿Qué les hizo Diego para que se perdieran?
En su nueva novela, Gonzalo Torné retrata las relaciones de pareja (cómo mueren y cómo persisten, con qué excusas y arreglos) como un misterioso sortilegio, en el que se cruzan la magia blanca de la conversación y la mancha negra del daño. Evocadora y encantada, en Brujería las formas viejas y nuevas de relacionarnos se escrutan para revelar sus parecidos y carencias, y lo hacen sobre un tejido sutilí un ensueño vuelto pesadilla de recuerdos culpables y posibilidades truncadas, que revela a un autor ambicioso y personalísimo, con un talento inhabitual para perfilar la psicología de sus personajes y capturar la complejidad del comportamiento humano. Brujería (atrevida y juguetona, luminosa primero y oscura después, pletórica de recursos siempre) es otra pieza deslumbrante de uno de los proyectos mayores de la narrativa de hoy.
Gonzalo Torné nació en Barcelona en 1976. Ha publicado dos novelas: Hilos de sangre (2010; Premio Jaén de Novela) y Lo inhóspito (2007); un relato Las parejas de los demás (2012) y un ensayo literario Tres maestros (2012). Ha traducido y editado a John Ashbery, Samuel Johnson y William Wordsworth. Desde abril de 2012 es director adjunto del Invisible College.
El amor no es un destino ni una cobardía, sucede como un accidente de tráfico o como ese barrio que a fuerza de atravesarlo terminas queriendo tanto. Quemaría un sol para seguir viéndola.
este libro es indescriptible. es tantas cosas a la vez. una sorpresa y una reflexión continua. habrá que darle vueltas y volver a él cuando se acerquen los 40.
Mira vaya tostón. Ósea va de gente rica que se aburre entonces básicamente abren la relación pero es que siento que el autor se enreda en cosas para recrearse sin que avance prácticamente nada la trama. Mas cuesta arriba no se me podía hacer
los diálogos de este libro…pero quien habla así? el protagonista es infumable, típico tío que va de misterioso y genio incomprendido curiosamente las mujeres siempre hablan con exclamaciones y el protagonista no hace otra cosa que cuestionarlas
Esta es una novela en la voz de tres diálogos, la palabra se convierte en la estrategia de seducción entre estos extraños que lo único que buscan es exorcisar sus fantasmas, los del pasado y los del futuro. Los hilos de sus conversaciones nos van llevando a un recorrido de las pasiones humanas, haciéndonos preguntar: ¿Es posible recuperar a los amigos perdidos de la juventud? ¿De qué forma podemos exorcizar el pasado para traerlo al presente? ¿Qué formas de la brujería nos son útiles para revivir a los muertos? Pero también: ¿Somos solo lo que hemos podido ser y nos han dejado, o albergamos esperanzas de todavía poder ser otros? Una novela llena de presencias psíquicas que buscan la manera de mantenernos atrapados en su tiempo y espacio.
"A veces me fastidian las palabras... No me malinterpretes, me gusta mucho hablar y solo se puede hablar usando palabras, las quiero muchísimo. Es solo que a veces son demasiado estrechas para lo que sentimos".
Un regalo vacío en un precioso envoltorio. Eso es Brujería: un libro medido casi que al milímetro para llamar mi atención y, sin embargo, una vez que lo he leído, no ha podido dejarme más frío.
Ahora bien, una cosa vaya por delante: Torné es un maestro de la escritura. Lo que cuenta me resulta más banal, más incierto, menos mágico, aunque esto sea irónico, claro. Pero, sin embargo, el modo que tiene de hacerlo, de entrelazar sus palabras y pensamientos, como un oscuro hechizo de magia blanca que le da sentido a todo... Eso me ha encantado.
También me ha encantado 'Magia Blanca'. Profundamente desanimado con la recta final de la novela, con la historia de Diego y de los Pons, ese relato onírico de lo que podría haber sido la historia del protagonista con Val, su antiguo amor, me ha destrozado por completo. No, Brujería no me ha gustado. ¿Pero ese capítulo en concreto? Lo leeré y releeré tantas veces como sea necesario. Gracias, Gonzalo por ello. Perdona mis palabras, igual no ha sido mi momento.
El amor no es un destino ni una cobardía, sucede como un accidente de tráfico o como ese barrio que a fuerza de atravesarlo terminas queriendo tanto. Quemaría un sol para seguir viéndola. Y si Valeria al final muere es porque los humanos no hemos inventado otra manera de terminar.
Qué bien que de los soporíferos debates teóricos sobre la monogamia y el poliamor de los últimos años haya acabado penetrando en las novelas maneras distintas de entender las relaciones. Por lo lo menos a mí me da vidilla estos nuevos mapas relacionales y el horizonte infinito de posibilidades tanto en la ficción como en la realidad. Para darle una vueltecilla a ciertas asunciones como mínimo.
En cuanto a la historia, ha sido muy divertido conocer a los Pons aunque los he acabado aborreciendo, ¡obviamente eso implica que me haya satisfecho mucho el final!
Dos tramas interesantes, la conspiración de una lucha de clases y un duelo paranoico a lo 'Vértigo' de Hitchcock, se enredan y ocultan bajo capas de monólogos sobreexpositivos, pasajes oníricos y personajes repulsivos y obsesionados que machacan sus motivaciones con un tono afectadísimo. Si uno aguanta puede encontrar hacia el final algunas explicaciones a veces conmovedoras, reflexiones sobre la mediana edad y la soledad a veces interesantes.
Me costó empezarlo, y me ha costado en parte leerlo, pero tiene algo que no te hace querer dejarlo… Creo que está muy bien cargado de pensamientos pero que hay que reflexionarlos bastante para entenderlos. Es de estos libros que no lees a menudo o te volverías un poco loco.
“Berta me presentó y Laura volvió a mirarme enrojecida por el pudor, como si la semidesnudez del cuerpo no la avergonzase tanto como exponer su maternidad. ¿Pero cómo iba a verla sino como a una madre?”
Gonzalo Torné es uno de esos novelistas dispuestos a asumir el riesgo de visibilizar lo invisible, en aquello que no pasó pero pudo haber pasado, en las versiones alternativas de uno mismo que, por pudor, por miedo o por desgana, no llegamos a habitar.
Y eso es lo que uno se encuentra en la maravillosa Brujería, rastros de las vidas no vividas como si fueran cadáveres de una guerra de la que uno desertó sin darse cuenta.
El retorno de Diego Duocastella a Barcelona, tras una larga estancia italiana, sirve de pretexto para reconstruir —aunque más justo sería decir: desmontar— los afectos, los rencores y los silencios que se enredan como hiedra en las biografías ajenas.
Y Torné sabe algo difícil, que la vida no se narra en hechos sino en miradas, insinuaciones, cambios de tono, interrupciones. En este libro hay mucho de eso, y por eso se siente tan verdadero. Por eso y por los personajes, en esta ocasión siendo mi favorito Berta Pons. En las novelas de Torné uno siempre juega a elegir su personaje favorito, consecuencia del virtuosismo a la hora de construirlos y presentarlos.Hay, también, una extraña serenidad en su prosa, una elegancia casi cruel, como si las palabras se hubieran endurecido para resistir el paso del tiempo. El estilo, sin ser afectado, tiene esa densidad lenta de los buenos vinos; uno no lo bebe, sino que se deja impregnar.
La conversación, que en tantas novelas se reduce a acotaciones funcionales, aquí es campo de batalla, confesionario y espejo. No en vano, la novela podría leerse como un extenso diálogo con los espectros del pasado —propios y ajenos— que no cesan de interpelarnos. Y si en Brujería hay brujería, no es la de los hechizos, sino la del recuerdo, ese arte oscuro que transforma lo que fue en lo que podría haber sido, y viceversa. Torné consigue hacernos partícipes de ese encantamiento sin trucos, sólo con inteligencia, oído y sensibilidad.
En una época en que la novela parece muchas veces entregada a lo aparente y lo rápido, libros como este recuerdan que la literatura es ideal para mirar alrededor y después dedicarle tiempo y profundidad a lo que nos rodea. Una inteligente celebración de estar vivos y acompañados.
Soy un gran admirador del escritor y sigo pensando que ésta es, hasta ahora, su mejor novela, que para mí es mucho decir.
Para hacer una reseña como dios manda de este libro tendría que hacer spoiler. Así que esta vez simplemente voy a parafrasear ciertas partes del libro, que a mi y a mi historia de vida se le han quedado grabadas. Si me acuerdo, lo releería a los 40 otra vez.
“Y de repente la echo de menos. Supongo que tienes que querer mucho a alguien para desear que vuelva y fastidie la soledad que tanto codiciabas”
“Muchas veces creemos porque nos convence o por juego, pero a veces creemos porque nos parece imprescindible para seguir adelante”
“Me veo cocinando curry, corriendo bajo la lluvia a la salida del cine para no perder el autobús, alucinando con los precios de los vinos, llorando la noche entera porque estaba tan triste… y supongo que cada vez recordaré menos. Quizás sea una estrategia del cerebro para protegernos.”
“No siempre he entrado en el amor pensando que iba a ser algo fugaz o que se terminaría enseguida. Y nunca se ha roto igual. Quizás lo único que ha aprendido es integrar la separación como una fase más del amor., inevitable. ¿Por qué iba a durar más mi amor?. Si una relación es una narrativa, la mía es un relato roto. Nadie me ha visto, nadie me ha pensado en conjunto.”
“¿qué tal estás? ¿Cómo te trata la vida? Que frías suenan estas preguntas después de haber intercambiado palabras tan cálidas.”
“Me sobrepasa la cantidad de cosas que no sabes de mí y que ya no puedo transmitirte”
“Preferimos pensar que tuvimos una oportunidad y la desaprovechamos que aceptar lo inexorable”
“Las personas se encuentran, se asocian, se dan lo que pueden durante un tiempo y después se alejan, y con suerte van transformándose en recuerdos amables. ¿Qué nos debíamos? ¿la promesa de una tarde de verano? Ya habíamos absorbido lo mejor de nuestras energías. ¿No sonaba más humano reinventarnos como dos amigos que van a seguir queriéndose y apoyándose mientras maduran?”
“¿Y si fui valiente por cobardía? ¿Por miedo a no soportar la rabia cuando me acostumbrase a la pena?”
“Todavía a veces, al llegar a un sitio, percibo con más intensidad la ausencia de lo que no he llegado a conocer que lo conseguido y experimentado.”
Y por contradecirme a mi misma también, expongo una pequeña reflexión del libro. Hace unos meses simplemente habría tachado a Diego de cabrón. Ahora intento entenderle.
Qué decir de Brujería… Es increíble el tratamiento de la psicología de los personajes, la profundidad de cada conversación, podía estar sentada en su misma mesa tomando un vino con ellos. El libro es un viaje por las relaciones amorosas, la monogamia, las infidelidades y las dudas sobre qué hacer al respecto cuando una vida entera te ata a esa persona. Le doy cuatro estrellas porque nunca me acordaré mucho de la trama pero siempre me acordaré de lo que me hizo sentir. Puede que la próxima vez que lo lea se lleve la quinta estrella.
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“Echaba de menos tantear una personalidad distinta […]. La curiosidad se me comió. El doce de junio me enamoré, ¿se te ocurre algo más humano? […]. Tampoco experimenté ninguna disminución de mi amor hacia Laura. […] ¿Para qué atormentarme con la pregunta sobre como retenerla cuando podíamos poner las cartas sobre las mesa y dar pasos juntos, según nuestra costumbre, para integrarnos a una nueva manera de vivir, más acorde con la curiosidad de nuestros corazones? […] ¿No merecía Laura experimentar el placer de un nuevo enamoramiento sin perder el amor madurado por el tiempo?”
El monólogo de Julio Pons sobre la monogamia, mis páginas favoritas de Brujería.
Conocí el libro y al autor gracias al poder algorítmico de Twitter y, por una vez, agradezco el caos computacional que dirigió a Torné hacia mi sección de recomendados. Sobre el libro puedo decir que me apasionan los diabólicos y afilados combates argumentales entre Diego y Berta y las magnéticas danzas verbales entre Laura y Diego.
Diego.
Me gusta pensar en él como una especie de testigo hedonista, desposeído de pasado y renegado de futuro, un dios barcelonés arrastrado al tártaro por una mortal y expulsado al elíseo como un eco, condenado a observar al resto de sus divinos congéneres a través del recuerdo y a vivir su vida como una silueta sin peso, color ni sombra. Creo que tiene un enorme mérito construir a un personaje así de desdibujado, que es prácticamente una acumulación de incertezas, y lograr, exclusivamente a través de sus relaciones y pensamientos, rellenar los huecos de su personalidad. Para mí, ese es el gran logro del libro, hacer de una novela de enredos un ejercicio brutal de desambiguación.
Torné hila una historia en la que la profunda reflexión sobre el amor cuando se llega al inicio de la madurez es el gran objeto de debate; para ello el escrito echa mano de unos largos y sólidos diálogos (¡y muy entretenidos!) en los que hay un gran espíritu de la literatura rusa, con una exaltación de los sentimientos que da fuerza a las reflexiones. En concreto esas exclamaciones repentinas tan de la intensidad rusa del siglo XIX se ve claramente en el personaje de Laura Pons, quien es la verdadera protagonista de la obra.
No es una lectura al uso, no por ser inalcanzable en su comprensión, sinó porque se toma el tiempo necesario para que cada una de las disquisiciones se asiente como es debido, un aplomo que se afianza conforme se suceden los diálogos.
Paralelamente, también hay una pequeña historia paralela que descubre el terrible poder de las grandes desgracias que pueden sacudirnos cuando menos lo esperamos.
No es el tipo de novela que suele llamarme la atención, pero esta vez vino recomendada por alguien en cuyo criterio confío plenamente. No me ha decepcionado.
Torné es un descubrimiento maravilloso: es capaz de tejer una narrativa sutil, tentadora, y progresivamente conmovedora con poco mas que un puñado de diálogos largos.
El libro te atrapa con intriga, te sumerge en la mente del protagonista y los personajes que le rodean, y te suelta con un final muy pero que muy bien escrito. Quizás la mitad del libro se hace un poco bola.
Os invito a que penséis algo. ¿Cómo nos convencen las personas que amamos de que van a quedarse? ¿Cómo se las ingenian nuestros amigos para que confiemos en que nunca se alejarán? Las evidencias en contra son desesperantes, pero nos las arreglamos para confiar porque nos convencemos de que vale la pena, de que sería miserable no tener al menos la esperanza, aunque luego no se cumpla. Intuimos que en ese intervalo de engaño consentido la vida será mejor.
No está mal, pero se me ha hecho un poco largo tanto diálogo.
Una exposición sobre la complejidad de las relaciones.. Inverosímil en algunas ocasiones (coincido con mi madre), pero supongo que de eso va la brujería.
" Después de todo, ¿que son los amigos? "Faros que iluminan parcelas de vida desconocidas", desde luego, pero también la experiencia inconcebiblemente sexy de que otra cabeza nos refleje desde ángulos inesperados, como una galería de espejos mágicos. "
En mi opinión su mejor libro. Humano, sensible, profundo, inteligente, divertido y muy bien escrito. Capta de maravilla el entorno social y personal de Barcelona. Me pregunto sobre qué escribirá la próxima vez. No creo que sea fácil mantener el nivel intensidad. Creo que una buena idea sería sacar a sus personajes al Londres de los 90s que daba mucho de sí. Felicidades Gonzalo.
Un llibre sobre fantasmes interiors amb diàlegs que conviden a reflexionar sobre parella, atracció (sexual), amistat, poder, diners, classisme… És també un fresc sobre la gent que viu a l’Upper Diagonal i passa l’estiu a la Costa Brava. I sobretot està escrit… focs artificials!
La dialogada de Torné brilla en su estilo, con momentos que son pura poesía. La historia es la que es: cuitas amorosas y ambiciones capitalistas de burgueses y nuevos burgueses catalanes. Sería mejor si tuviese menos páginas, pero es un libro delicioso. Las últimas 50 páginas son fabulosas.
Enhorabuena por escribir a los personajes más insoportables jamás escritos. Libro duro de leer en el sentido de que es todo diálogos infumables en los que las mujeres hablan con exclamaciones y solo quieren gustar a los hombres y los hombres les cuestionan todo.
No sé porqué pero se nota que lo ha escrito un hombre "Las ciudades cambian, sus habitantes se van, pero nuestras experiencias quedan retenidas en las plazas, en los parques y en los tanatorios. -Las ciudades donde hemos crecido son laberintos de memoria- ahora me parece un verso exacto."