Como siempre, la obra de Oliver Kozlov tiene la capacidad de hacerme llorar, reír, rememorar o inventarme escenarios que en la puta vida se me hubieran ocurrido pero que te sacan más de una reflexión. Por momentos es dulce y romántico y por otros te noquea pero nunca te deja sin un buen remate.
Si bien su poesía está pensada para la oralidad, poder detenerme a analizar su prosa hace que se note el inmenso trabajo que hace el autor a la hora de buscar las mejores imágenes para ilustrar cada emoción/sensación.
Ojalá nunca deje de publicar!! ♥️♥️