Un texto lúcido y provocador sobre nuestro papel en un mundo en el que casi todo nos puede ser entregado a domicilio, y que traza con agudeza la arqueología de una nueva mentalidad de repliegue y renuncia. El declive y el catastrofismo permean las sociedades occidentales. Desde principios de siglo una serie de acontecimientos, tales como el calentamiento global, el terrorismo islamista, la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania parecen confirmar esta idea. En este esclarecedor ensayo, Bruckner indaga en la mentalidad que prevalece hoy en día y que tiende de manera progresiva al retraimiento y la renuncia al mundo. Reflexiona sobre experiencias propias y plantea una de las grandes e irrefutables paradojas de la el gusto por la reclusión ha provocado un confinamiento voluntario que sustituye aquel al que nos vimos obligados a causa de la pandemia, y cuyas graves implicaciones podemos advertir en el estado de ánimo de la sociedad de nuestro tiempo. El autor francés explora las raíces filosóficas y los contornos históricos de este fenómeno, acude a retazos de la obra de pensadores y literatos de distintas épocas, y nos alerta sobre la apatía y el peligro de convertirnos en seres empequeñecidos, condenados a una vida insulsa e incapaces de enfrentarnos a la existencia.
«En un tono que evoca las conversaciones de la época de la Ilustración, Bruckner reflexiona en este ensayo, cáustico y contundente, sobre nuestra renuncia al mundo exterior». Le Monde
Pascal Bruckner est un romancier et essayiste français, d'origine suisse protestante, né à Paris le 15 décembre 1948. Après des études au Lycée Henri IV à Paris, à l'université de Paris I et de Paris VII, et à l'Ecole pratique des hautes études, Pascal Bruckner devient professeur invité à l'Université d'Etat de San Diego en Californie et à la New York University de 1986 à 1995. Maître de conférences à l'Institut d'études politiques de Paris de 1990 à 1994, il collabore également au Monde et au Nouvel Observateur. Romancier prolifique, on lui doit Lunes de fiel - adapté à l'écran par Roman Polanski - Les Voleurs de beauté - prix Renaudot en 1997 - et plus récemment L'Amour du prochain (2005).
Pascal Bruckner is a French writer, one of the "New Philosophers" who came to prominence in the 1970s and 1980s. Much of his work has been devoted to critiques of French society and culture. He is the author of many books including The Tyranny of Guilt, Perpetual Euphoria and The Paradox of Love. He writes regularly for Le Nouvel Observateur.
El primero del año. Una acertada reflexión acerca del estado de letargo de la sociedad frente a la agitada actualidad. Está muy bien, pero a veces peca de ser demasiado boomer. Recomendable.
El libro rezuma a cuñado desde la página 10, incluso si estructura y alcance temático son un poco las de un viejo cabreado. Sin embargo, el libro si que aporta ideas interesantes sobre la reclusión, el hastío vital, el miedo o la complejidad de hacer funcionar la realidad cotidiana.
"Algunos días, Oblimov se olvida de levantarse, abre un ojo hacia las cuatro de la tarde y se dice que otro en su lugar ya habría sacado adelante un importante volumen de trabajo. Ante semejante perspectiva, se siente agobiado y se vuelve a dormir."
Cómo he disfrutado este libro, suscribo cada una de las reflexiones del autor y no quitaría ni una coma. Si bien es cierto, soy un poco menos pesimista que él, o quizás valoro mucho más esa renuncia al mundo en la actualidad. Ensayo sobre el recogimiento, la retracción y el mundo post-pandémico.
Cuando recibo una propuesta de lectura como esta, recomendación para mi otra pasión, la lectura como terapia, sigo las mismas reglas que aquí, nada se recomienda si no pasa antes por mi criterio, que es mío, por lo tanto, subjetivo, pero no se puede defender las impresiones de otro lector, por lo menos yo no puedo. Isabel me dijo, de las tuyas, así es, de las mías, provocadora, obliga al debate y a la reflexión, un #ensayo bárbaro. ¿Hay censura o somos libres en nuestras opiniones? Podría escribir esta reseña, llamémoslo así, a mi me gusta más impresiones, de dos formas, por un lado, con cientos de frases muy, muy reflexivas sobre lo que hemos “mejorado” tras la pandemia, aquellos bellos propósitos que nos hicimos y los logros conseguidos taitantos meses después. Pero también podría escribirla con las frases que abren…, cómo se dice ahora tanto por las redes, «abrimos melón», y os garantizo que hay mucho, mucho debate, podrás estar o no de acuerdo, como me sucedió con mis primeros participantes, mis hijos, pero te garantizo que da mucho juego. Ya empieza de muerte este ensayo recordando una lectura fascinante, que, si no habéis leído os recomiendo, ojo, si os gusta profundizar en la psiquis humana, apuntadla, Oblómov de Iván A. Goncharov, 1 octubre 1999, edita Alba. Es un personaje fascinante. Oblómov esta agobiado por el desbordamiento de actividades que nunca acaba, por la presión, deja todo para mañana, no porque se un holgazán, sino por la angustia que le produce a nivel psicológico, es, por lo tanto, a grandes rasgos, procrastinador, abúlico y ambas cosas le producen un desmesurado sueño, todo ello junta a, no tiene un sentido de vida. Le da miedo el mundo exterior y la gente, podríamos culpara a sus padres, por qué no, le sobreprotegieron. Os hacéis una idea de por qué la eligió el autor. Vamos al lío. La pandemia, el momento de la paradoja para algunos, el triunfo del miedo y del disfrute. Es curioso, poco se piensa en ello, pero siguen bombardeándonos con el miedo, ¿por qué? ¿Cómo es una sociedad o una persona sumida en el miedo? Y ahora permitidme una serie de frases y «abre melón», una pocas, las que más ligeras:
«La vida es exceso, es lapidación o no es vida» Esto se ve mucho en las redes sociales. «… la multiplicación de los derechos se responde con la disminución equivalente de los deberes, abriendo la puerta a reivindicaciones sin fin. Se me debe todo y yo no tengo que dar nada a cambio»
En el debate sobre el consumo de fósiles coincido, también con la contaminación y el cambio climático, «En lugar de proponer a los ciudadanos objetivos concretos…, renunciar progresivamente a las energías fósiles que enriquecen a las dictaduras, se contenta con multiplicar los anatemas y culpabilizar a los reaccionarios». Con lo que benefició el teletrabajo, ¿por qué los gobiernos y las empresas estrangularon esta vía? Se consume menos gasolina beneficia a las ciudades y sus habitantes, menos atascos, los que se deben desplazar sí o sí, no sufren de estrés por la hora ni por los madrugones… El mayor debate, el más controvertido de todos esta en el género y en la lucha de sexos, aquí cada uno tendrá su opinión, la mía difiere del autor, pero no por ello la censuro, ni le etiqueto de nada, porque comprendo su miedo, el mismo que siento por mi hijo y por el abuso de ciertas leyes, «Si bien la lucha contra las agresiones es legítima, la culpabilización de los pequeños gestos de la seducción o del placer es factor de impedimento y de inhibición». Uno de los ejemplos que pone en el desarrollo de este debate, me sorprendió sobremanera, una mujer denuncia en un juzgado que a su avatar en un juego que ahora no recuerdo cuál era, lo han agredido sexualmente, sucedió en el 2022, podéis encontrar fácilmente la noticia, aquí soy bastante crítica. Otro tema fascinante, que levantó ampollas en mi casa, fueron las redes sociales, un pulso constante, nada de fotos personales, me da igual que sea X, Instagram, Facebook o WhatsApp, que lucha, nada de lo que se cuelga es privado por mucha cuenta privada y pamplinas que te digan, cualquiera puede hacer una captura y el que hoy es tu amigo, mañana deja de serlo. Sí, así es. «Lo privado está totalmente sociabilizado, nuestro santuario es lo que hay de más expuesto con nuestro pleno consentimiento». «Hagamos lo que hagamos algo está mal»
Sí, levantará mucho debate, provocador, pero tenemos que plantearnos, ¿por qué nos incomoda tanto sus opiniones? Resolviendo esta pregunta nos conoceremos un poco más a nosotros mismos.
Ensayo breve en el que el autor reflexiona sobre la banalidad de la vida moderna, en la que la preocupación por la trascendencia ha sido reemplazada por la angustia por la felicidad: «La vida se ha vuelto ordinaria desde que somos los hijos del calendario y del asalariado y desde que nuestra existencia se declina en semanas, en meses y en nóminas. La banalidad es de todos los siglos, pero la modernidad, al cortar con la trascendencia, la ha dejado monda como un hueso».
Considera que mientras que el Renacimiento y la Ilustración anunciaron un tiempo fértil, llevado por la promesa de mejoría, desde finales del siglo XX y, especialmente, tras la pandemia del coronavirus, la humanidad se ha retraído porque tiene miedo del mundo exterior debido al cambio climático, el terrorismo y la guerra.
Me ha parecido el discurso enfadado de un miembro de la generación anterior contra la generación siguiente, a la que reprocha que se haga la víctima, así como su desconfianza en el futuro. No acepta la pérdida de relevancia de su estilo de vida. Es particularmente demencial que la conclusión a la que llega sea que, tras haber perdido la esperanza en el rumbo de la sociedad, el verdadero renacimiento de los pueblos de Occidente haya sido su reacción a la guerra de Ucrania.
Tiene alguna idea y algún pasaje interesante. No obstante, a veces he perdido el hilo de la tesis o idea matriz que debe haber seguido para escribir el libro.
Pero siempre, siempre con tito Pascal. Un filósofo de lo cotidiano que hay que leer siempre
Un análisis ameno, no muy repetitivo y bien argumentado de la tendencia a la banalidad y pasividad de la sociedad occidental. Lamentablemente no encuentra ni propone soluciones, salvo que la proximidad de la guerra de Ucrania nos despierte. Pero creo que el diagnóstico que hace es muy certero.