La novela negra puede y debe romper algunos moldes: «Necesita dar un salto al vacío, y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo», dice David Llorente.
No podemos estar más de acuerdo. La literatura noir necesita también de autores con propuestas atrevidas, arriesgadas y que miren el género negrocriminal desde nuevos puntos de vista.
¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación —la de que todo lo que sucede, sucede a la vez–, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.
Proponemos una lectura donde la brutalidad del asesino en serie se ve rodeada de una multitud de historias criminales que, al mismo tiempo que nacen, el narrador las hace desaparecer. No importa quién sea el criminal ni qué tipo de detective lleve a cabo la investigación. Lo que importa es que el asesino existe.
Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida.
Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros.
Fantástica lectura, diferente, pero muy buena obra. Puede que se atragante su original forma en la que está escrita, con microhistorias, todas de seguido, que no tienen nada que ver unas con otras al principio, y sin diálogos prácticamente, todo de seguido y con muchísimos personajes, de hecho creo que le personaje principal en esta obra coral es todo el barrio de Carabanchel. Y si, en líneas generales es una novela negra, pero como he dicho, nos van presentando una cantidad considerable de personajes que nos van a ir dando una idea de como es la vida en el barrio, hay de todo, drogas, prostitución, abusos, violencia, amores, celos, cuernos, muertes claro está también. Como digo novela muy coral, si es cierto que destaca, por ser el actor principal, Max luminaria, todo un tipo del que bueno vamos a conocer bastante de su vida. Se ha quedado muy cerquita de las 5 estrellas. El final ha sido inesperado pero aceptable de hecho diría que incluso realista y acorde con el tono de la obra. Valoración: 8.75/10 Sinopsis: Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida.
Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros.
Os encantan las teogonías, clásicas y modernas, lo sé. No os cansáis de las aventuras de Hércules, Teseo, Ulises, los Vengadores o los X-Men, pero ¿estáis dispuestos a cambiar el Olimpo, o los Universos de Marvel y DC, por un Carabanchel mitad real, mitad imaginario? En este microcosmos sitúa David Llorente lo que bien podría considerarse una nueva Mitología de lo Execrable. ¿Estáis preparados? ¿Queréis saber quién ocupa el trono?
Si decidís adentraros en esta obra debéis desprogramaros como lectores y como seres empáticos. Abstraeros de cualquier sensibilidad o debilidad. Dejaros llevar por un completo repertorio de maldades e inmundicias humanas hasta sumergiros en el epicentro de todo lo sucio de nuestra sociedad. Tendréis que ir a un lugar donde nadie está libre de pecado.
Te quiero porque me das de comer es una novela negra extrema, en el fondo y en la forma. El argumento podría analizarse con un complejo diagrama de Venn, aquellos esquemas que utilizábamos en el colegio para la teoría de conjuntos. Cada círculo representaría un crimen o bien un personaje, y las intersecciones serían las maldades, los rasgos comunes o los encuentros entre ellos. En el centro, por supuesto, estaría nuestro particular Zeus, un psicópata que destaca del resto de delincuentes y sobre el cual descansa el peso de la obra, aunque cediendo espacio más que suficiente a los numerosos secundarios (todos ellos malsanos pecadores o víctimas no completamente inocentes).
Vísceras, escatologías, crueldades, sexo sucio de cualquier orientación y giros argumentales no son la única prueba a la que os tendréis que enfrentar. La prosa de Llorente también es transgresora; sin puntos aparte, sin separación de historias y reinventando el uso de algunos signos de puntuación, no se apiada del lector. Le exige que se sumerja en su estilo al igual que en su mundo oscuro, macabro y desalentador. Pero tranquilos, cada nueva leyenda urbana, cada conexión entre personajes, cada relación tienen un contexto, una génesis y una evolución perfectamente definidas.
Creo que si habéis llegado hasta aquí, merecéis que os presente a quien se sienta en el trono de este Carabanchel imaginario (representante hiperbólico de todo lo deleznable): el gran Max Luminaria, el asesino de la moneda.
No os diré nada más sobre él. Si queréis conocerle le encontraréis en el barrio del pecado, rodeado de sádicos, maltratadores, asesinos, psicópatas, proxenetas, camellos, pedófilos, violadores, amorales e inmorales. Allí nadie podrá protegeros, y mucho menos la policía. Así que de adentraros en este infierno urbano, convertíos en uno de ellos, festejad cada muerte, o será él quien os encuentre y algo terrible os sucederá.
Desde que me apunté a Goodreads nunca había estado más convencido de darle las cinco estrellas a un libro. Al autor le cabe todo en la novela: asesinos en serie, las cárceles, los bares, la mafia china, la prostitución, el acoso escolar, la infidelidad, el alcoholismo, la violencia doméstica, los gitanos, los canis con perros, los gorilas de los garitos…todo ello adobado con las noticias más destacadas de la época y otra infinidad de datos dispares e insolitos en forma de ráfaga. Y Carabanchel, sobre todo Carabanchel, omnipresente como epítome de todos los barrios de extrarradio de las grandes ciudades. La estructura es original, envolvente y rompedora, como un caleidoscopio de historias: simultáneas, yuxtapuestas, todas ellas interesantes y singulares pero que giran alrededor de tres o cuatro personajes principales: Greta Santamaría y Marcelo Saravia, Susana Coelho y el árabe, y, sobre todo Max Luminaria, el carismático asesino en serie de la moneda, un Jack el destripador contemporáneo del que conoceremos todos sus pensamientos, pulsiones, deseos y hasta el ultimo recoveco de su mente . Por el estilo me recuerda a Mazurca para dos muertos de Camilo José Cela. Es una novela muy negra y más adictiva que el pegamento en bolsa. Está plagada de actos criminales y sexo sucio y duro, o sea bien hecho como diría Woody Allen.
Hacedme caso, haced un alto en vuestra lista de lecturas y arrojaos de cabeza a “Te quiero porque me das de comer” me lo vais a agradecer. Si el autor hubiera sido americano ya sería conocido mundialmente y le habrían llovido los premios y las adaptaciones al cine o a la television de sus obras, pero claro es lo que tiene ser de Carabanchel que no tienes tanto eco.
TRANSGRESORA, ORIGINAL, IMPACTANTE, ADICTIVA: Un 11 sobre 10.
Se trata de una novela que salió hace diez años y ahora la editorial Alrevés lo ha reeditado. Y menos mal, porque no conocía ni el libro ni al autor y ahora pienso seguirle la pista.
Lo primero que llama la atención de este libro, además del título, es cómo está escrito. No te vas a encontrar una novela de capítulos en los que cada uno nos va a contar una parte más o menos diferenciada. No. Aquí está escrito todo junto, sin puntos y aparte, y mezclando las historias. Porque vamos a meternos de lleno en Carabanchel, un barrio de Madrid, en el que las cosas pasan, y todas ellas nos van dando una visión de cada personaje y de lo que ocurre día a día, año tras año, en esas calles, en los bares, en los colegios, en las casas...vamos a tener una vista panorámica y privilegiada a lo largo del tiempo de todo lo que allí acontece.
¿Es la historia de un asesino en serie? Sí. Pero es mucho más. Es la historia de tu vecino. Del hombre que ves en el supermercado. De la mujer que trabaja de cajera. De los que juegan a las cartas en el bar. De los profesores. De los alumnos. Del camarero. Del dueño del bazar. De ti. De mí. Porque todos pertenecemos a un barrio, a un lugar. Y siempre pasan cosas. Y no siempre buenas.
Me ha encantado sobre todo esa forma de contar. Mezclando sucesos del barrio con noticias, con instrucciones, con reflexiones, con dichos, hasta con recetas.
El protagonista no es Max Luminaria, ese médico tan bueno y maravilloso y tan asesino. Ni el policía encargado de su detención. El protagonista es el barrio. Las historias internas de un lugar, las infidelidades, los miedos, las emociones, las reyertas, los sentimientos, las salvajadas. Un mundo caótico y oscuro que fluye y conforma la realidad.
Cada uno de nosotros muestra su careta en la sociedad y todos podemos ser un asesino en ciernes. Motivos hay. Siempre. Y los asesinos caminan a nuestro lado. ¿Te atreves a descubrirlos?
He mirado las valoraciones antes de escribir esta crítica y creo que soy la primera persona hasta ahora que le da menos de tres estrellas. Me ha sorprendido un poco, la verdad, porque, como la gente no se cansa de comentar está escrito de forma "revolucionaria" porque en vez de puntos a parte usa dos puntos y en general los libros así no suelen gustar a todo el mundo. Esto, sin embargo, NO es lo que no me ha gustado de este libro.
Prometo que lo he intentado. Como buena gafapasta he intentado que este libro tan "innovador" me gustara...pero no me gusta. El escritor, originario de Carabanchel pero que vive en un sitio muy exótico como es, no sé, Europa del Este (lo sé, superguay!) utiliza una técnica que nadienuncajamás había utilizado que es meter listas de cosas que no tienen nada que ver con la historia en sitios aparentemente aleatorios y con una frecuencia que me resulta tan irritante como las descripciones interminables de Tolkien que, en ambos casos, he acabado saltándome. Este gesto me produce una infinita pena. Soy consciente de que en este tan hiperrevolucionario ejercicio literario cada palabra que he dejado de leer fue dejada ahí por el escritor de forma volutaria, ya lo siento.
Carabanchel no puede ser tan malo, porque no hay ningún sitio en el mundo en el que absolutamente todo el mundo sea malo, o mezquino, o gitano, una de las tres. Se libra, tal vez, el escritor, porque parece ser el único que consigue escapar de semejante agujero.
Seguramente si alguien lee esto a estas alturas se le habrá caido la cabeza de los hombros de tanto sacudirla. Es obvio que algo se me ha escapado de este libro fantástico y excelente y revolucinovador, pero es que hasta el final es una mierda. Este libro me ha recordado a Perdidos, por la sucesión de eventos descritos y la no resolución de la mayor parte de ellos, porque me he preguntado a mi misma "¿Por qué he leído este libro?" y eso es lo peor que puedo decir de un libro, devuelvo mi carnet de gafapasta.
Me ha encantado esta novela. Supeoriginal, rápida, negra negrísima. Si o supiera que las cosas han mejorado por Carabanchel, creo que no volvería a pisar ese barrio madrileño. También es muy dura y espeluznante en sus descripciones, algo que no casa con estómagos delicados.
No le he dado ni la oportunidad de acabarlo. He visto muy buenas críticas, pero no está hecho para mí. Diría que hasta en algunos puntos me ha resultado desagradable.
Este es el libro más raruno que he leído en mi vida. Tiene una estructura complicada de seguir, infinidad de personajes, muchas historias. Me costó seguirlo, pero por cabezonería lo terminé.
Seguramente uno de los errores más comunes de la literatura es atribuir el peso de la historia a un solo personaje. Colocarlo en el centro del mundo y trasladar nuestro propio egocentrismo al relato. Sin embargo, si bien es cierto que uno no puede escapar a sí mismo en esto de la vida de todos los días, ¿qué le impide al escritor otorgar la voz a un conjunto de personajes? No ya personajes que desfilan uno detrás de otro en un inevitable orden, sino personajes que viven un mismo instante. Un mismo instante rodeado de coches que pasan para todos, lluvia que cae sobre todos, radios que suenan para todos igual, una historia que es para todos la misma. Esa es la premisa a través de la que se construye Te quiero porque me das de comer, de David Llorente, editado por Alrevés.
Hasta ahora habíamos asistido a un montón de novelas negras que se construían en buena medida a través de la relación de sus protagonistas (o su protagonista) con la ciudad. La ciudad, aun en los casos más sórdidos, no dejaba de tener un cierto toque mítico, pero hay que reconocer, al menos para los que no hemos pisado nunca sus calles (y supongo que para sus propios habitantes), que Carabanchel no responde seguramente a esa idea de partida. En realidad pocas cosas responden en esta novela a nuestra idea de la literatura negra qué, como buen género y bien tratado, no deja de ser un marco flexible, una escasas reglas del juego para otorgar al escritor la libertad necesaria, liberado de ciertas cargas, para ir más allá. David Llorente lo sabe y lo aprovecha estupendamente, en una novela que tiene tanto de negro como de retrato de un tiempo (que parece el suyo, hasta el punto de aparecer, intuimos, como personaje… personaje que huye).
En toda la multiplicidad de personas que habitan esos mismo instantes de tiempo, destacan dos condenados a encontrarse: Max Luminaria (con esas resonancias antiguas, de Valle-Inclán como poco) y Marcelo Saravia, hombre mutante en busca de infierno. Y además, como una sombra decadente, el policía que persigue al primero, Casimiro Balcells (nombre de resonancias más novela negra años ochenta). Que lo persigue es un decir, porque hay algo de imposible en todo ello. Maximiliano Luminaria es un asesino en serie. La sociedad ha hecho de él un asesino en serie, aunque verdaderamente no tiene nada que reprocharle a la sociedad ni espera que este repare todo el daño que le ha causado. Al contrario: tras su viacrucis juvenil de rigor, se entregará a la medicina. Y al asesinato, claro. No por venganza, sino más bien como placer personal, como el único lugar que le han dejado para encontrar algo parecido a la dulzura (término pornográfico, empleado en estas circunstancias).
Ya decía Jean-Luc Godard en Bande à part que para esconder algo lo mejor era dejarlo bien a la vista, y eso también vale para los psicópatas seguramente. Pero no vamos a contar más ni a levantar más cartas de las necesarias en esta partida. Lo importante es asistir en primera persona a la experiencia casi sensorial que nos propone David Llorente en este libro. Ejercicio de estilo construido en los límites de una novela, Te quiero porque me das de comer se convierte en un canto coral a la miseria humana en todas sus dimensiones. La aventura de habitar ese microcosmos auto(in)suficiente de Carabanchel, del que parece imposible escapar (hasta cárcel tenían, como último lugar de sus expectativas), ir más allá era algo impensable, mundo exterior del que nada bueno se podría esperar (ya se sabe… más vale lo malo conocido…). La esperanza es algo más propio de otros países.
En fin. Hemos tenido tantas promesas de nuevos talentos, de nuevas escrituras negras, de nuevos elementos llamados a convulsionar el panorama de este tipo de narrativas, hemos esperado tanto que finalmente ha llegado algo que transmite esa frescura del que intenta ir más allá de algo y llega a algún sitio que está, al menos, en otra parte. Obra río (por usar lugares comunes), obra apasionante (porque esa apasionada), lectura obligada para los que aún esperan algo de la novela negra escrita en fechas recientes.
El término “Novela Negra” es tan amplío como el de “Música Pop”. En Música Pop entra desde Julio Iglesias hasta Cold Play, pasando por Pablo Milanes, los Beatles y Mocedades. Así, dentro de Novela Negra tenemos Novelas policíacas españolas (tipo Bevilácqua de Lorenzo Silva), Novelas suecas (la serie Stieg Larsson por ejemplo), las de Fred Vargas... y las de David Llórente. Para mi, esta novela es más una “Novela de vísceras” que una novela negra. Una novela en la que aparecen 60 veces (cada una) la palabra semen, follar, polla, pezon es algo más (o quizás menos?) que una novela negra. Llegué a este libro porque en 2014 fue elegido entre los mejores del año por los críticos del ABC. No soy muy del ABC, pero imaginé que el criterio de sus críticos de literatura sería bueno. Evidentemente me equivoqué (o se equivocaron ellos?). Es cierto que el escritor tiene un estilo propio (ya lo mencionaron otros aquí: no hay diálogos, incorpora listados de palabras/conceptos relacionados entre sí e mitad de un párrafo, no existen los puntos y aparte) pero solo con eso -para mi gusto- no es suficiente para catalogar una obra como buena o muy buena. El estilo del libro puede ser novedoso e interesante pero el contenido es un catálogo de las perversiones y zonas más chungas de la sociedad: amenazas y acoso a través de las redes sociales, abusos sexuales de un cura, palizas y asesinatos de prostitutas, felaciones en coches, en garitas militares, en baños públicos, en autobuses, en el campo, en un bar, en una sacristía, tráfico de drogas y de personas, robos con amenazas por yonquis, peleas de perros, asesinato con perros... y amputaciones de todo tipo (dedos, pezones, penes, orejas, cabezas) en personas vivas, moribundas, muertas, incluyendo por supuesto el descuartizamiento de cuerpos. Libro 100% prescindible desde mi punto de vista. Desde luego no eres mejor persona después de su lectura. Una última consideración/pregunta-que-me-hago-yo-a-mi-mismo: No resulta contradictoria la existencia de tantas y tantas campañas contra la violencia y libros como este en el que de manera gratuita se asesinan a 15 mujeres/niñas de 15 maneras diferentes, a cual más perversa? No os resulta repulsivo sólo leerlo? O solo me pasa esto a mi?
Bost izar ematekotan egon naiz ez dudalako INOIZ horrelako zerbait irakurri. Kontakizun kaleidoskopikoa da, esalditik esaldira ordea. Dozenaka pertsonai eta istorio parrafoka kontatuta daude. Dena harilkatua. Dena ezin gogorragoa. Dena toki berean. Dena lotuta. Den dena heroinaren garai gogorrenetan Carabanchelen girotuta. Benetako gertakariak (politikoak eta sozialak) aipatzen dira. Benetako liburu eta film estreinaldiak. Kapitulu bakoitzak arnas estuka uzten zaitu eta horregatik, sentsazio mordoa sentiarazten dituelako, krak bat iruditu zait David Lorente idazlea. Erokeri bati zentzua eman diona. Formaz erabat apurtzailea egin zait. Beste urrats bat nobela beltzan. Ezin dut besterik esan.
Un torrente de buenas historias enlazadas por la trama principal que protagoniza un asesino en serie genialmente construído, que entra por derecho propio en mi galería de grandes malos literarios.
Al principio me cuesta asumir la estructura del texto, sin puntos aparte, sin división en párrafos para tomar aire, pero es tal la maestría en la narración de hechos grotescos a los que se dota de una aparente cotidianidad, que pronto me imbuyo del ritmo vertiginoso al que se suceden los acontecimientos y necesito más. Las vidas de los personajes fluyen en el barrio de Carabanchel, plagadas de miserias dolorosamente humanas, y uno no puede/no quiere hacer otra cosa que sentarse y mirar.
Otra novela un tanto extraña, como mínimo en cuanto a su estructura.
No terminó de convencerme. Este autor debe ser de los que odias o amas, en mi caso, no creo que vuelva a caer en la tentación de leer otro de sus libros.
Empecé el libro con unas expectativas muy altas por las buenas críticas y opiniones de todo el mundo y la verdad es que no estoy de acuerdo con tanta alabanza. Me parece que al autor quiere ser demasiado transgresor y acaba centrándose más en la forma que en el fondo y me ha dejado un poco indiferente. Unas de las cosas que más llaman la atención (además del título, que sí me ha parecido muy bueno una vez que terminas de leer la novela) es el estilo de David Llorente. Rompe con la estructura típica de las novelas negras y los thrillers y no usa los capítulos cortos, ni los diálogos ni nada mínimamente convencional. Toda la novela está escrita de continuo, sin puntos y a parte, y lo que es peor: mezclando las historias de seguido haciendo que la lectura sea muy complicada y te toque releer para entender de qué personaje está hablando. Es verdad que de este modo toda la historia te da esa sensación buscada de simultaneidad, pero hace que sea pesadísima su lectura. Por no hablar de que el autor introduce, sin venir a cuento noticias, recetas, enumeraciones de distintas cosas que no aportan nada y vuelven a entorpecer. Yo al menos no he sido capaz de cogerle el punto. Sí me ha parecido novedoso e interesante que es la primera novela negra que leo en la que el verdadero protagonista no es ni el asesino ni el policía busca darle caza; si no el escenario en el que se sitúa la acción. En este caso el distrito madrileño de Carabanchel, en particular las zonas más oscuras del barrio y la cara que no se ve de las personas a simple vista: infidelidades, violencia, soledad, delincuencia... cuanto más bizarro mejor. Aunque es verdad que rechina que pase absolutamente de todo en Carabanchel, mención especial para uno de sus institutos, y que albergue tanta gente tan degenerada. Aunque la idea que creo que se puede sacar es que detrás de la careta de cordialidad y simpatía que todo el mundo puede tener cualquier persona de nuestro entorno puede tener su parcela oculta y oscura en la que es un asesino, un delincuente, una persona violenta, etc. Sin embargo, creo que hay demasiados personajes e historias y a veces te pierdes y no se sigue bien el hilo de quién es quién. En definitiva, una novela con un estilo propio muy marcado, que a mí no me ha gustado en absoluto, que tiene cosas novedosas e interesantes, pero que destaca más por su forma que por su fondo: un catálogo de las peores perversiones humanas que van desde abusos sexuales de un cura, extorsión y asesinatos de prostitutas, tráfico de drogas y de personas o amputaciones de todo tipo.
Te quiero porque me das de comer es una novela negra escrita por David Llorente que llegó a nuestras manos antes de ser publicada gracias a la Editorial Alrevés.
Los protagonistas principales de esta obra son los sucesos criminales que tienen lugar en el barrio "Carabanchel" en Madrid.
Estos hechos criminales son contados por un narrador omnisciente que además de darnos a conocer todos los pensamientos de los delincuentes, también nos informa de lo que va sucediendo en esa sociedad corrupta a través de los mensajes escritos en las paredes, las noticias de los periódicos y la televisión.
Los personajes son decenas y van desapareciendo de la historia ya que ellos no interesan, sólo los crímenes que cometen.
Las historias de los personajes son independientes pero a veces se relacionan haciéndonos reflexionar sobre lo fácil que puede ser encontrar a un psicópata en nuestro día a día o que sus actos afecten a nuestras vidas.
Que todos somos iguales y que todos sentimos dolor, alegría y tristeza en mayor o menor medida es lo que siempre pensamos pero esta obra nos demuestra que cada persona puede esconder tras su apariencia diversas patologías que les hacen sentir duda, indecisión, ambivalencia, culpa, pensamientos mágicos, superstición, tendencias sádicas y masoquistas, fobias, percepción distinta de la realidad... y que dan lugar a que cometan actos no aceptados por la sociedad; sociedad que está formada por individuos que no aceptan estos actos pero que realizan otros igualmente deplorables.
Llorente nos acerca en 320 páginas llenas de una narración innovadora, ágil y con un vocabulario sencillo a una realidad oculta. Te quiero porque me das de comer abre las puertas a un nuevo plano de la Literatura.
Tengo que admitir que soy una absoluta ignorante ya que las partes referentes a la política las he ido leyendo un poco en diagonal.
Me ha gustado mucho la forma de narrar caótica, mezclando varios temas cada x frases. Es un lío al principio pero al mismo tiempo bastante dinámico y nada pesado. Según vas avanzando queda claro que se trata de un largo diálogo entre dos personas, se presentan los personajes principales y se define el estilo del autor como un mismo párrafo, donde se separan las frases con dos puntos: y se cambia de POV cuando tras un punto y seguido.
Aun así, es bastante grotesco, vulgar y excesivamente sexualizado, y eso no me ha gustado nada. Me recuerda a un Física o Química pero a lo grande. Un estilo muy español, if you know what I mean. También muestra una visión del mundo muy pesimista, el lado oscuro de la sociedad, que solo me deja con cierta repulsión hacia la ciudad de Madrid.
La sinopsis solo habla de un asesino en serie, pero el libro deja claro que todos los personajes, que no son pocos, están malitos de la cabeza. Y por si fuera poco, a mitad del libro corta, hacen un flash forward de 10 años y me cambian casi todo el elenco. Creo que el personaje al que más odio es al ptísimo Marcelo. Casi más que al protagonista o el detective pedófilo y borracho. Qué asco los señores de este libro. Hacia el final aparece el tal Hipólito Dalmau, y LO AMO, gracias por existir.
En general una lectura desagradable, con alguna que otra reflexión interesante. Y ese final, en fin.
Está catalogada como novela negra. La trama se sitúa en Carabanchel, Madrid en la que un asesino en serie se dedica pues a eso, a asesinar. Pero es que además de contarte la vida de este personaje también te narra la existencia (a cual más desesperanzadora) de otros muchos (pero muchos) personajes que viven en el barrio. Por las noticias que incluye en determinados momentos te das cuenta de que la historia abarca varias décadas. Cuando empecé a leer esta novela se me quedaron lo ojos a cuadros porque no entendía nada de lo que leía La estructura es caótica. No hay párrafos, ni un puñetero punto y aparte en todo el libro, excepto cuando empieza un nuevo capítulo. Las cosas que narra están ocurriendo a la vez por lo que se mezclan las historias de varios personajes con, por ejemplo, la mejor manera de inyectarte heroína o las contra indicaciones de un medicamento. Vamos un lío monumental y sin embargo yo no pude dejar de leer hasta que lo acabé. El final me decepcionó un poco pues guarda un gran parecido con un caso real ocurrido en USA a principios del siglo 20 pero aún a pesar de esto es un novela increíble.
En esta novela extraordinariamente escrita, no hay esperanza, nada positivo todo es negativo. Bajo esta premisa, me parece esdrújulo, superlativo, excesivo y le hace perder credibilidad. O son gilipollas o psicopatas no hay grises. La manera de escribirlo es un auténtico tour de force, no había leído nada igual y la verdad no daba un duro por acabarlo pero son esos destellos de escritura brillante los que me han mantenido en él. Por cierto no se que pensaran los de Carabanchel pero manda huevos como pone el barrio....
No puedo decir nada bueno de esta obra. Es como si el autor hubiera colocado una lupa sobre las misérias humanas y nos expusiera lo peor. El estilo de narración va en la misma línea, el autor ha "vomitado" las ideas.
La novela con la que conocí a este autor, del que no pienso perder la pista. Una novela para disfrutar con todos los sentidos, a un ritmo que no decae. Estupendo homenaje a Carabanchel
Te engancha al principio por su estructura narrativa. Te vuela la cabeza, te da ansiedad y no puedes parar de leer. Pero luego se hace cansina y eterna.