Carlos López-Otín, prominente figura en el ámbito de la bioquímica y la biología molecular y autor de la exitosa Trilogía de la vida, nos propone un nuevo enfoque científico centrado en la medicina de la salud, y nos desvela los secretos para fomentarla y lograr el necesario equilibrio físico y mental.
Carlos López-Otín, destacado catedrático de Bioquímica y Biología Molecular reconocido internacionalmente por sus pioneras contribuciones a la investigación del genoma humano, del envejecimiento y de diversas enfermedades, como el cáncer, nos guía a través de la historia de la medicina examinando cómo nuestra manera de entender la salud ha evolucionado a lo largo de los siglos para avanzar hacia una medicina de la salud.
Basándose en sus estudios más recientes y explorando nuevas perspectivas y reveladoras investigaciones, el autor propone que la salud no es la mera ausencia de enfermedades, sino el delicado equilibrio entre nueve claves celulares y moleculares que contribuyen al funcionamiento óptimo de nuestro organismo. Además, nos muestra cómo los aspectos físicos y mentales se entrelazan en una curiosa ecuación que define nuestra salud y nuestro bienestar, y nos ofrece unas sencillas pautas para obtener los mejores resultados.
Con una prosa rica, envolvente y un enfoque multidisciplinario lleno de referencias literarias, musicales y artísticas, La levedad de las libélulas es una lectura imprescindible para reconsiderar algunas ideas clásicas sobre la medicina, comprender las complejidades de la salud y de las enfermedades en el mundo actual e imaginar un futuro donde el cuidado de la salud sea verdaderamente una cultura de vida.
“La salud es un don tan efímero y frágil como el futuro de una leve libélula en vuelo al sol.”
Este libro del catedrático e investigador Carlos López Otín nace tras el último trabajo de carlos, crear junto con el doctor en biología Guido Kroemer la ecuación de la salud, en la que reúnen las claves de la salud humana.
Aunque es un tema muy interesante cómo está escrito el libro me ha parecido muy por debajo del nivel de la trilogía de la vida, ¿quizás escrito con prisa? ¿quizás sin tiempo para revisar? La parte más “de letras” con referencias a artistas, músicos, escritores y demás me ha parecido un poco forzada en algunos puntos, artificial, no tan integrada y natural como en la trilogía anterior.
Si te interesa el tema mi recomendación es que escuches las distintas entrevistas que le han hecho al autor en podcast, radios… y creo que con eso es suficiente. También en la web de planeta están a disposición de todo el público pdf de cada capítulo del libro con fotografías, esquemas… que puedes consultar.
Como punto fuerte del libro diré que los últimos capítulos sobre salud mental son muy acertados, donde habla de la epidemia de melancolía, de la influencia del medio y de la sociedad en ella (injusticia, desigualdades, violencia, etc.) y señala el peligro de los profesionales “positivos” que ponen la responsabilidad en el individuo.
El trabajo que hace Carlos es indispensable para la humanidad. Ojalá siga escribiendo y divulgando muchos años. Yo le seguiré el trazo de su vuelo como decía Joan Miró.
(3/5) ⭐️⭐️⭐️ ¡me ha gustado aunque no tanto como la trilogía!
Libro fascinante y maravilloso. López-Otín un catedrático y científico molecular, empieza haciendo una analogía entre la salud y el frágil pero, fascinante vuelo de las libélulas. En un sueño onírico, hace un viaje e interactúa con los próceres del conocimiento y de la ciencia médica, en diálogos y situaciones que permiten entender los procesos de descubrimiento y pensamiento de cada época. Me encantó este recurso (como el que uso Woody Allen en medianoche en París, ciudad en la que transcurre esta obra) En este viaje, devela la importancia de la acumulación del conocimiento “saber para curar”, pero además, convierte el libro en una apuesta humanista en su interacción con filósofos, artistas (pintores, escritores, músicos) y mezcla todas las experiencias y puntos de vista, en una reflexión sobre la humanidad y de cómo el conocimiento acumulado tendría que hacer de nuestro mundo un lugar de cuidado del otro, un lugar solidario, de igualdad y fraternidad (nuevamente Paris), es decir, de un mejor lugar para vivir para todos y de cómo el equilibrio psicosocial, es un elemento trascendental para completar la ecuación de una salud plena. Es un libro propicio para devolvernos la esperanza y recordar nuestra naturaleza, lo que nos hace humanos. Lo realmente importante “no es mantenerse vivo, es mantenerse humano” G. Orwell
lindisimo. un libro de divulgación científica sobre la salud que me recordó lo mucho que me gusta el arte, la música, y en general lo bonito que es aprender, conocer y vivir.
Ensayo precioso en el que su autor, el científico y divulgador Carlos López-Otín, a través de la historia de la salud y su experiencia profesional y vital, nos va guiando en su reflexión para intentar definir qué es la salud.
Cómo la define y el lenguaje que utiliza para ello, sin dejar de lado el enfoque científico y utilizando un tono divulgativo y humano, es lo que me ha mantenido más enganchada a la lectura. Comparto alguna de sus definiciones:
La salud es el silencio del cuerpo
La salud es la sabiduría del cuerpo
La salud es una forma de cultura muy especial, la cultura de la vida
Es de agradecer la sensibilidad y cuidado al hablar de salud mental y ponerle el lugar y peso que le corresponde. Esta ha sido, sin duda, mi parte favorita del libro. En cuanto al lenguaje y su belleza, estas son algunas de las definiciones y palabras que utiliza para explicar la enfermedad mental, y en concreto, la depresión: naufragio emocional, eclipse del alma, trisbiosis (palabra inventada por el autor) para designar la disbiosis causada por la tristeza, la disbiosis del alma.
También me ha parecido muy interesante la mención a las nuevas líneas de investigación y tratamiento, como los psicobióticos o la reprogramación epigenética.
Carlos López-Otín nos habla de las enfermedades que surgen de la paradójica consecuencia del progreso, de ese paso de la evolución biológica a la cultural, y con ello nos transmite su deseo de avanzar hacia una medicina de la salud que, junto con la medicina preventiva, pueda complementar a la medicina de la enfermedad.
Este deseo amplía el marco de la medicina dándole la importancia que merece a la prevención, y que tanta falta hace.