Antes que nada, quiero dar las gracias a la editorial por confiarme una copia digital del libro a modo de colaboración, y también por dar visibilidad a historias escritas por y para la comunidad LBT.
Con eso dicho, veamos...
Es complicado hacer una pequeña reseña de esta novela porque es un buen libro, pero no era lo que yo esperaba leer. Cuando me topé con el anuncio de publicación del libro, me imaginé una historia más reflexiva sobre no poder escapar de uno mismo y/o una novela de terror oscuro.
No obstante, este libro se asemeja más a una obra de ciencia ficción apocalíptica del estilo zombi. No hay zombis acá, pero esa es la sensación que tuve durante toda la lectura. La trama toma un montón de elementos de los géneros que invitan a imaginar una situación de supervivencia inesperada, con sus obstáculos y peligros constantes.
"Sombras y otros lugares para recorrer por la noche" inicia con un día cualquiera de verano en Madrid. Nuestras dos protagonistas están en un bar/café tomando algo en la tarde cuando, de repente, las sombras de todos los presentes comienzan a atacar a sus dueños y a quienes están cerca. Son agresivas y peligrosas, hacen mucho daño y pueden llegar a matar.
¿Cómo se escapa uno de su propia sombra? Es imposible, salvo que se sumerja en una oscuridad absoluta. Esa parece, de hecho, ser la única solución para sobrevivir.
A partir de esta premisa, tenemos a una pareja que debe sortear obstáculos y buscar maneras de no morir a manos de sus sombras o de las personas que han perdido su humanidad y que aprovechan el caos para atacar a otros humanos.
Y pues... nada, esa es la historia. No les adelantaré el final.
A decir verdad, a mí las historias del estilo zombi, con elementos de supervivencia y demás nunca me han atrapado, no son lo mío. Me aburren mucho porque casi todo lo que ocurre en el camino no afecta casi a la resolución final. Y siempre es más o menos lo mismo: hay que conseguir comida, hay muchos peligros, huidas constantes, violencia, etc.
Por eso digo que el libro en sí no es malo, para nada. Está muy bien escrito y tiene buenos personajes. Pero no era para mí.
Si a ti te gustan las historias postapocalípticas, las historias de supervivencia, de zombis y similares, seguro te encantará el libro.
Seré claro, me encanta esta novela corta. Y por ello me gustaría que no fuese una novela corta, sino que tuviere más extensión, o una continuación futura. Pero hablemos de la obra.
La sinopsis lo deja claro, una amenaza, local o global. Un incipiente miedo. Un apocalipsis de muerte y dolor. Quizá ese invasor no sea nuevo pero sí se trata de forma novedosa, pues las sombras no es que cobren vida, es que se convierten en alimañas sedientas de la sangre de su esclavizador. Y atacan a cada asomo de luz para generarse y regenerarse. Esa primera escena pública, tan gráfica, deja claro que han venido para quedarse, y que solo acaba de comenzar el caos.
A partir de aquí, con dos personajes reales y encantadores, Clara e Isabel, y su caterva de fauna doméstica, igual de adorable, deben llegar a casa, escapar de lo más vil del hombre, fortificarse, analizar la situación, pasar hambre, conseguir viandas y tomar decisiones que no sean a corto plazo, porque las sombras siguen ahí, siempre, al acecho. Presente y futuro.
Tiene mucho mérito y mucha importancia el uso de la oscuridad, porque, debido a que cada asomo de sol o iluminación artificial trae de vuelta a los depredadores, viven en tiniebla perenne. Ellas, su edificio, la ciudad, el mundo. La manera en que se describe, cómo funciona y se le concede normalidad, las pautas y herramientas empleadas, devienen en algo normal, plausible, tangible, aunque no por ello menos claustrofóbico. La ceguera absoluta por pura preservación.
Por otro lado, esas descripciones metódicas de los periplos que emprenden denotan que la autora conoce a fondo Madrid, lo que a los nativos nos involucra aún más, y puede crear curiosidad entre quienes no.
A partir de ahí, cientos de situaciones comunes y otras muy poco probables se suceden hasta el desenlace, coherente con la trama, lineal, lesivo, amable, empático.
Sombras y otros lugares
LAS CLAVES DE SOMBRAS Y OTROS LUGARES QUE RECORRER POR LA NOCHE El argumento, como digo, centrado en las dos protagonistas y en la voz en primera persona de una de ambas, es certero, original, potente. Además, le da vuelo, no solo con ese peligro cuasi imposible, sino con la maldad innata de la humanidad, que se suma alegre a cualquier imprevisto. Es rítmica, cercana, de prosa elaborada y directa para lo que desea contar. Llega. Cala.
Esa pareja de personajes y quienes los acompañan suponen otro acierto de la obra, porque se reconocen y acabas preocupado por ellas. Por sus devenires y desventuras. Te colocas en su lugar sintiendo esas sombras y sus dientes. Bravo.
La atmósfera es la oscuridad y los resquicios de luz. Densa, riesgosa. Porque aunque permanezca siempre presente, puedes no verla venir hasta que lo sientes. Y porque la escenografía es muy sencilla como para interpretarla en tu propia piel en traslado.
Sobre el estilo y el desenlace, la autora mantiene sus claves en la forma y fondo de cómo cuenta, conocida por sus relatos, creando una historia universal y a la vez íntima que nos llena de preguntas y miedos. Aunque ese final nos deja algo fríos, porque queremos saber más, sobre ellas, sobre el nacimiento de la sublevación de sombras, sobre todo ese mundo que emerge tan diferente y sus consecuencias. Quizá en un futuro.
Concluyendo, una novela corta muy agradecida de leer que trae varios géneros en uno, que se hace ágil y divertida en su lectura, con momentos de todo tipo y para cualquier clase de lector o lectora, sin importar gustos o edades.
Así que, sin más, y felicitando a Rocío y a la editorial por su apuesta, recomiendo Sombras y otros lugares que recorrer por la noche fervientemente para que se devore, para que siga su continuidad.
“no éramos sino cerdos en la antesala de la muerte, en lento desfile hacia las puertas del matadero”
Creemos que conocemos todas las reglas que rigen nuestro universo. Que no puede ocurrir nada que no hayamos imaginado; suplimos aquello que ignoramos con teorías personales que nos permiten seguir adelante sin miedo. Pero en la vida, como en la literatura, cuando sucede algo sin precedentes, se nos rompen los esquemas y se abre un abismo bajo nuestros pies. Cuando la situación se vuelve límite y no hay tiempo para buscar respuestas, no se hacen preguntas. Poco importa el pasado y tampoco se piensa en el futuro. Lo único que cuenta es el presente. Seguir respirando.
La literatura, a diferencia de la vida, nos permite encapsular momentos y situaciones. Centrar el foco en lo importante e ignorar al resto del mundo. Y aquí, lo importante para Isabel es Clara. Para Clara, Isabel. Y para Rocío Stevenson Muñoz, contar una historia de supervivencia en la que dos chicas han de enfrentarse juntas, además de a lo inexplicable, al salvajismo que aún reside en el alma de muchos hombres. Pero también recordarnos que, cuando llegue el apocalipsis, aún quedará sitio para el humor y, por supuesto, para el amor.
“el apocalipsis es como la ley de Murphy, si algo puede pasar, pasará, y no tendrás más armas que tus cuchillos de cocina y tus sartenes”
Sombras y otros lugares que recorrer por la noche es una novelette atípica y original que nos hace seguir, como en un plano secuencia, a sus protagonistas: dos mujeres reales y totalmente creíbles que han de enfrentarse, sin heroicidades ni recursos excepcionales, a un infierno que las sumerge en la oscuridad. Isabel es la narradora. A través de sus ojos y oídos nos llegan los gritos de espanto y dolor cuando se desata la locura. Con su mano agarramos la de Clara y recorremos la geografía madrileña, del centro al extrarradio, en busca de una salvación incierta, pues solo en la oscuridad podemos escapar de nuestra propia sombra. Pero esta, como sabéis, alberga otra clase de demonios. La prosa de Rocío es ágil, rica en su sencillez y muy absorbente. La trama que ha pergeñado se desprende de todo lo que no atañe a sus personajes y la estructura que ha dado a la historia, muy original: los distintos capítulos no marcan un punto de ruptura argumental, ni siquiera un punto y aparte. Simplemente indican una mera transición geográfica que puede determinar la supervivencia de las protagonistas. Y es que la autora madrileña se apoya en descripciones de lugares, trayectos y conceptos para marcar la evolución del relato y gracias a ello, consigue un maravilloso contraste entre ese Madrid que algunos amamos y odiamos por igual, y el transmutado en pesadilla y muerte.
Me he quedado con ganas de saber más sobre Clara e Isabel. De descubrir su pasado y su mundo, de saber qué esperaban de la vida. Pero eso es porque Rocío Stevenson ha logrado que ellas me importen lo suficiente como para que no me resulte indiferente su final. Si decidís acompañarlas, no lo hagáis esperando dar una explicación a lo inexplicable; aquí no encontraréis respuestas, solo esperanza y ganas de vivir. Recordad que la oscuridad será el único refugio, que nunca podréis huir de vuestra sombra y que ninguna noche es eterna. Pero también que, cuando vuestro mundo se desmorone, tendréis que enfrentaros al auténtico miedo.
No sabemos cuándo haremos algo por última vez. No sabemos cuándo será la última vez que veamos a nuestros seres queridos, cuándo será la última vez que caminemos por esas calles que nos parecen tan familiares, cuándo será la última vez que nos sentemos en casa, cuándo será la última vez que salgamos a pasear con nuestro perro. No sabemos cuándo será la última vez que le digamos a alguien que lo amamos. Algo inesperado puede aparecer de repente y quitarnos aquello por lo que hemos luchado durante toda nuestra vida. Puede llegar y llevarse todo por delante. Y no necesariamente tienen que ser las sombras quienes lo hagan…
Cuando leemos una historia de terror sobrenatural pensamos: ya hemos visto esto antes. Es cierto. Hemos visto las mismas historias una y otra vez, en muchas ocasiones, incluso en los clásicos relatos de terror. Rocío Stevenson Muñoz sabe muy bien que pensaremos esto, por lo que desde el principio nos transmite un mensaje claro: olvidaos de los esquemas típicos. Esta no va a ser una de esas historias.
Y, de hecho, no lo es. Aunque Sombras y otros lugares que recorrer por la noche se estructura en torno a la narración en primera persona de la protagonista, quien debe enfrentarse a una amenaza incomprensible, no tenemos aquí una historia unidimensional en la que el miedo surge únicamente de la amenaza física. Si la autora aborda temas sobrenaturales, lo hace más bien como una herramienta para profundizar en el retrato psicológico de los personajes, especialmente de Isabel y Clara, dos mujeres atrapadas en un mundo donde las sombras comienzan a cobrar vida propia. Es una historia que va mucho más allá del simple esquema de la lucha por la supervivencia, y, por lo tanto, está lo más alejada posible de la esquematización.
Eso no significa, sin embargo, que los eventos sobrenaturales pasen a un segundo plano. Al contrario, son la esencia de la construcción del libro, ya que marcan el ritmo de la historia como el estribillo en una pieza musical.
En el corazón de la historia se encuentra el vínculo indisoluble entre Isabel y Clara. Al enfrentarse a su propia mortalidad y a los dilemas morales que surgen en la lucha por sobrevivir, las protagonistas se ven obligadas a reflexionar sobre la esencia de la humanidad.
La estructura de Sombras y otros lugares que recorrer por la noche enriquece la experiencia lectora. Cada capítulo comienza con la descripción de un lugar que actúa como un umbral, invitando al lector a una breve reflexión sobre las sutilezas de cada espacio antes de volver a sumergirse en la acción. Además, la ausencia de punto final al cierre de cada capítulo mantiene la historia en un estado de tensión suspendida, asegurando que el ritmo nunca disminuya. Esto también genera una sensación de urgencia y expectación, empujando al lector a pasar página y seguir a las protagonistas, haciendo que el libro sea casi imposible de dejar.
La portada, diseñada por Laura Sheba, refleja perfectamente el ambiente que atraviesa toda la trama. La ilustración casi anticipa el peligro que acecha a las protagonistas, intensificando la sensación de tensión desde el comienzo.
Rocío Stevenson Muñoz, con una profunda sensibilidad, se adentra en los meandros de la naturaleza humana. Sombras y otros lugares que recorrer por la noche es una lectura imprescindible para quienes buscan en la literatura algo más que entretenimiento: es una búsqueda de la verdad sobre uno mismo y el mundo que nos rodea.
Todos hemos visto multitud de películas de catástrofes o postapocalípticas. Seguro que uno o dos títulos acudirán a la mente de cualquier persona mínimamente interesada en el séptimo arte. Lo habitual es que sea la naturaleza la que provoque el desplome de la civilización y nos obligue a reconstruir desde las ruinas. Pero el poder destructivo también puede proceder de agentes externos, ya sean provenientes de otros planetas (meteoritos, invasiones alienígenas, erupciones solares). Otra de las opciones reside en algo mucho más cercano, como un virus mutado de manera natural o alterado en un laboratorio. Rocío Stevenson, en su primera novela, propone un apocalipsis ciertamente novedoso, ya que viene provocado por algo tan íntimo como nuestras propias sombras.
Clara e Isabel, una pareja en busca de algo de diversión en las calles de Madrid en pleno julio, se ven inmersas en una repentina rebelión. Las sombras comienzan a atacar a sus dueños, quienes no ven manera de escapar de las agresiones. Hasta que a alguien se le ocurre apagar todas las luces.
Con un estilo desenfadado que puede recordar al film de culto Zombies party, aunque con mucho menos humor, la autora nos sumerge en un survival que transcurre enteramente en algunos barrios de la capital. El desarrollo de Sombras y otros lugares que recorrer por la noche se inserta dentro de ese pulp que se aleja de disquisiciones y se centra en el entretenimiento raudo e intenso, en el disfrute instantáneo para un lector que no requiera de prosas engalanadas ni reflexiones sesudas (aunque puntualizaré esto más adelante). En este sentido, la obra puede recordar a muchos clásicos de aventuras, resultando ideal para un público juvenil que quiera iniciarse en el género.
Es una novela entretenida con un planteamiento interesante. Sin embargo, creo que se ha quedado a medio despegar.
Había mucha acción, y se sentía una novela muy apocalíptica a lo The Walking Dead. Con tanta rapidez, no cabía mucho espacio a la reflexión o la conversación. Por otro lado, solo tenemos dos personajes principales con los que la trama avanza y, sin embargo, no he logrado conocerlas. No sabría muy bien describirlas y diferenciarlas entre sí. Tampoco ha habido mucho desarrollo, aunque es difícil siendo la novela tan corta y llena de acción. Empezamos a intuir el significado de las sombras en el capitulo final del libro, y se explica del todo en el epílogo. Me ha gustado mucho y me ha hecho pensar. También encontré muy pertinentes los fragmentos al final de cada capitulo sobre las sombras.
En general, es una novela disfrutona con la que pasar el rato.
'Sombras y otros lugares que recorrer por la noche' es una lectura muy amena, muy fácil de leer y muy entretenida.
Soy muy fan de la falta de capítulos y de, por tanto, la continuidad de la historia, lo que me pareció muy original. Es una novela breve y muy cercana, relatando en mayor parte diferentes zonas de Madrid que ya me conozco. Con un lenguaje literario pero desenfrenado y unas imágenes bien logradas, es una lectura con una trama interesante y mensaje final inesperado.
Tengo la suerte de conocer a Rocío de primera mano y es una suerte poder dado con su obra.
Un libro cortito, bien escrito en el que una pareja intenta sobrevivir a un apocalipsis en el que las sombras se apoderan de la luz y solo puede hacer vida en las sombras. El final me ha gustado bastante. ¿Quizás la autora no quiere decir algo de forma indirecta?
Poco a poco estoy tratando de integrar terror en mis lecturas y he de decir que esta novela corta me ha fascinado y entretenido a partes iguales. Muy recomendable.