Digamos que está bien. Es un libro pensado para personas (sobre todo parejas) que tienen muchos problemas con su vida sexual y en intimidad. Y también para aquellos que crecieron en contextos donde hablar de sexo matrimonial es tabú. No es mi caso y de hecho es muy raro el caso de iglesias donde el tema no se aborde en mi contexto occidental, pero no sé si en España esto sigue pasando. Pero la autora apunta casos extremos donde sobre todo las mujeres no tienen ni idea que el sexo no es algo necesariamente malo ni pecaminoso o vergonzoso. Está muy bueno que uno de los grandes conceptos que defiende el libro es que la intimidad va más allá de la vida sexual. No está tan bueno que por lo menos (y sin exagerar) unas 20 veces repite una y otra vez la misma frase "deberíamos ser los maestros", esto fue muy cansador y necesitaría un mejor trabajo de edición. Le faltó más evangelio, más gracia y más Biblia. Pero bueno, es un libro de sexología más que teológico. Igual no dejo de ver lo útil que puede ser, como dije al principio, para matrimonios que no tienen idea de una vida sexual sana, o que jamás en sus entornos cristianos escucharon hablar de sexo santo y puro agradable a Dios. Raro, pero imagino que esto último aún debe pasar. Recomendación: leerlo con tu cónyuge y comentarlo es muy lindo e interesante.