Juan Díaz Covarrubias (1837-1859), liberal por tradición y por convicción, puede considerarse como uno de los iniciadores del romanticismo en México. El anhelo por mexicanizar la literatura, fortalecida en la historia patria, en las tradiciones, en las costumbres y en el paisaje, resalta en sus escritos. Su obra literaria otorga a las letras mexicanas un carácter de identidad que más adelante proclamará Ignacio Manuel Altamirano. En su obra, Díaz Covarrubias resume la importancia y la valía de los primeros esfuerzos en la creación literaria nacional.
Este volumen de la BEU, preparado por Clementina Díaz y de Ovando, incluye un Discurso cívico que es un análisis de la situación social y política de México; La clase media en donde fustiga a la aristocracia por su desarraigo, inestabilidad e incomprensión de los problemas nacionales, y El diablo en México, novela en la que Díaz Covarrubias se detiene en el conflicto sentimiento y razón, espíritu y materia e idealismo y pragmatismo. En estos escritos pueden apreciarse la belleza del paisaje de México, las costumbres, la censura social y política y la presencia de los valores permanentes del romanticismo.
Juan Díaz Covarrubias nació en Xalapa, Veracruz en 1837 y murió fusilado en Tacubaya en 1859. Realizó estudios de Filosofía y Latinidad, en el Colegio de Letrán, pero más adelante siguió el camino de la medicina, llegando a desempeñarse como practicante en el Hospital de San Andrés. Reunió su poesía en el libro Páginas del Corazón (1857), con el que aseguró un sitio destacado entre los poetas románticos mexicanos. Su obra narrativa, tan copiosa como la poética, aunque menos conocida fuera de su círculo de cofrades y amigos, comprende: Impresiones y Sentimientos (1857), La Clase Media (1858), El Diablo en México (1858), y Gil Gómez El Insurgente (1858).