Teresa, una empleada de limpieza de la comisaría de policía de Huesca, le regala a su hijo una memoria USB que adquiere a través de una página de internet. Su hijo, Alejandro, pone el grito en el cielo cuando se da cuenta de que el regalo de su madre no es nuevo y contiene una carpeta oculta que el anterior propietario no borró. En esa carpeta hay un archivo protegido con contraseña. La madre, ante las protestas de su hijo, decide devolverlo. Busca en el albarán el nombre de la tienda y viaja hasta Zaragoza para entregarlo en mano, ya que quiere quejarse al vendedor de que ha pagado como nuevo algo que es usado. Esa misma tarde, la policía halla el cadáver del vendedor en el interior de la tienda. Y tanto Teresa, como su hijo, sospechan que lo han asesinado por el contenido oculto del pendrive.
Novela de uno de los autores más leídos en todo el mundo, cuyas intrigas policíacas y de misterio apasionan a miles de lectores y lectoras.
Esteban Navarro Soriano (Moratalla, Murcia, 18 de marzo de 1965) es un escritor español de novela negra y novela policíaca. Fue agente de la Policía Nacional desde 1994 hasta 2018. La novela La casa de enfrente está considerada como el paradigma de la publicación digital. El reactor de Bering fue Premio de Novela Corta Katharsis 2008. El buen padre fue premio Saramago La Balsa de Piedra en el año 2011. La noche de los peones fue una de las seis finalistas seleccionadas al Premio Nadal en el año 2013. La cuarta memoria fue premiada por el Festival Lloret Negre como la mejor novela negra publicada en 2022. Random House lo consideró en su momento como uno de los grandes nombres de la novela negra actual, tras publicar Los crímenes del abecedario. Desde 2012 se le considera el escritor que acuñó el término Generación Kindle.
Un thriller policial con mucha acción, he devorado esta lectura en menos de dos días.
Me ha gustado mucho su manera de narrar, sus diálogos, hace que la lectura sea muy ágil. Con capítulos cortos, donde en cada uno de ellos nos hace referencia a una cita de libros de diferentes escritores. Una trama muy bien construida, con mucha intriga.
No se excede en la descripción de los personajes, lo justo para conocerlos y poder imaginarlos con los que nos va descubriendo de cada uno de ellos.
Aunque para nada me lo esperaba quien estaba detrás de estos sucesos, nos desvela antes de finalizar la lectura quién era el asesino. Me ha sorprendido, y me ha tenido en vilo por conocer los motivos para llegar a actuar así. Y nos va a sorprender con lo que vamos a ir descubriendo hasta el final.
Esta novela es muy entretenida, bien escrita, se lee muy bien, me ha durado un día. Os diré que es una novela policiaca, es una historia que me ha gustado.
Si es cierto que he descubierto quien era el asesino al principio de la historia, aunque no sabía el motivo ni tampoco el porqué de todo la historia.
Tiene una trama llena de acción, su forma de narrar me ha gustado, no se hace pesada, y algunos diálogos tienen sus puntos.
He conocido muy bien a cada uno de los personajes, hay tantos que solo os hablaré de Castillo, es un inspector de policía que nos irá descubriendo todo sobre lo que ocurre.
No me sorprendió mucho, aunque si hubo varios giros inesperados que no esperaba.
¿Lo recomiendo?
Sí, es una buena novela policiaca, que tiene mucha acción y momentos tensos. 100% recomendables.
Otra gran historia policiaca de Esteban Navarro. Ritmo rápido y fácil de seguir y con personajes con los que te identificas.Y el desarrollo de la investigación policial, impecable como siempre.
Empiezo por comentar que la sinopsis adelanta bastante los acontecimientos, pero el libro no esconde demasiado las costuras de la trama. El lector sabe antes que el inspector de policía casi todo lo que ocurre, y lo que no sabemos, se presupone con cierta facilidad. Dotar a la historia de algo más de intriga le hubiera dado más emoción.
En esta novela, ambientada hace un par de años, en la pre-pandemia, el autor aborda los riesgos de las nuevas tecnologías y traza una radiografía social de familias desestructuradas, adolescentes que apenas salen de su habitación y varios asuntos más, propios de nuestra época contemporánea.
Al principio es un poco lioso hasta que memorizas las diversas historias, en teoría inconexas, que se entrecruzan y se desarrollan a caballo entre dos localidades españolas. El atractivo principal del libro es precisamente encajar todas las piezas del puzle y jugar a acertar lo que ocurre antes de que se nos desvele, o lo descubra el inspector Castillo.
La narración va alternando el punto de vista, de manera que acompañamos a cada personaje en un momento dado. Sin embargo, algunos personajes quedan fuera de nuestro alcance, lo cual los convierte en sospechosos.
La redacción es correcta aunque no está libre de algunos errores de formato, como guiones que faltan o sobran en los diálogos, la confusión entre "sino" y "si no", y cosas así.
Como ocurre en el resto de sus libros, el pasado de policía del autor se nota cuando habla de asuntos que, obviamente, conoce bien: La desidia y el sueldo tan bajo se alían para que muchos policías no presten la atención necesaria a las investigaciones.
Esta novela es más ágil que otras suyas, pero no se libra de caer en resultar un tanto repetitivo a la hora de exponer hechos que ya sabemos de sobra. Una elipsis aquí y allá nos ahorraría tener que leer de nuevo cómo encontraron a tal cadáver o qué saben los testigos.
La memoria a la que hace referencia el título se refiere a un conflictivo pendrive sobre el que me extenderé en el spoiler. Lo que sí puedo comentar, ya que sabemos por la sinopsis que es de segunda mano, es esta sorprendente afirmación: Entonces recordó que en el bolsillo de su chaqueta tenía la memoria de 128 que le devolvió el banquero. Alguien que pedía una memoria de ese tamaño, seguramente no exigiría que fuese veloz, por lo que no se percataría de que era una memoria antigua. Se metió en el almacén y rebuscó en las estanterías una caja que le sirviera para entregarla como si fuese nueva.
No sé el criterio de dónde sale, pero creo que todos queremos que nuestros dispositivos sean rápidos, con independencia de sus otras características.
No desvelo nada si digo que el archivo de marras que está protegido por contraseña se llama pota. Al hilo de esto, se produce este diálogo:
—Es como el calamar.
—¿Y por qué no se llama calamar?
—No sé, chico, aquí lo llamamos pota. Pero si te apetece, llámalo calamar
—¿Y de dónde viene el nombre de pota? El hombre mostró sorpresa, como si se sintiera interrogado. —No sabría decirle —se disculpó—. Pero creo que es una palabra catalana y tiene que ver con las patas del calamar.
—Piernas —susurró Castillo.
—Sí, si prefiere decirlo así. Pero vamos, son las patas del calamar.
Basta con mirar el diccionario para saber que pota es una palabra española y es un calamar basto. No son las patas y no es lo mismo calamar que pota.
El hecho de que Teresa viaje hasta otra ciudad para devolver el pendrive puede resultar creíble si tenemos en cuenta que son fechas navideñas y quiere que el regalo esté a tiempo y tal. Pero hay otras cuestiones que resultan más difíciles de creer. en concreto, dos, que destriparé en el spoiler.
Como ocurre en otros de sus libros, el autor incluye una cita famosa o de algún escritor al comienzo de cada capítulo. Me parece meritorio porque debe encajar con algo de la trama.
A pesar de sus fallos, se trata de una entretenida novela policíaca sobre las casualidades y los oscuros secretos inconfesables que guarda quien menos te lo esperas.
Spoiler
El jaleo que se monta con el pendrive está un poco cogido por pinzas. Una búsqueda rápida de pendrives de 128 gigas nos da precios por debajo de 20 euros. Lo fácil era formatearlo y aprovecharlo, que siempre viene bien tener dispositivos de almacenamiento. Que el marido de Emma se quiera deshacer porque le da mala espina o porque sí, y en vez de tirarlo a la basura lo revenda, literalmente por un billete (como digo, más de 20 y encima estando usado, no iba a conseguir), le pega más a un adolescente escaso de dinero que a nada menos que un banquero. A esto sumamos que el pendrive es super sospechoso, puesto que el hermano de Emma pregunta por él, pero su cuñado no tiene otra cosa mejor que hacer que ganarse unos euros.
No sabemos a qué precio lo revende el de la tienda de informática, pero la compradora, Teresa, cree que es carísimo: Teresa pensó en cómo podía costar tanto una mierda de memoria USB que apenas tenía el tamaño de un dedo.
Si estuviésemos hablando de un disco duro externo de buena marca y 500 gigas, la cosa tendría más sentido.
La sub-trama de la madre ninfómana de Fidel aporta poco más que una especie de cuota forzosa de escenas de sexo, a no ser que también intentase ser una pista falsa.
Nadie sabe qué significan las misteriosas letras del archivo encriptado, hasta que de repente: Y lo averiguó una adolescente de quince años con solo echar un vistazo a las anotaciones que durante dos semanas estuvo mirando y remirando sin llegar a ninguna conclusión. Y el grupo de Escobar no fue capaz de averiguarlo cuando lo estuvieron investigando.
¿Increíble? Inverosímil en mi opinión, a no ser que la niña sea superdotada, algo que no se comenta que sea el caso.
Pero lo más sorprendente de todo, aunque Edgar sea sospechoso desde que hace preguntas raras sobre su hermana, es que realmente sea el culpable de los asesinatos, especialmente por la posible justificación de los mismos: Con dos muertes a sus espaldas, la del hombre que atropelló a su hermana y la de esa chica, no podía dejar que la policía diera con las fotos que tomó su hermana en las agresiones de agosto, porque de hacerlo todos caerían en desgracia. Ella por lo que hizo. Y él por los dos crímenes. Y todo, absolutamente todo, se podía evitar si se deshacía de cualquier prueba que relacionara a su hermana con esas chicas.
...¿En serio? Que tengas un familiar pervertido, que tampoco es que haya matado a nadie, se supone que te puede salpicar a ti en tu reputación. Y haces lo que sea necesario, matar y suicidarte inclusive, por tapar los errores del otro, u otra, en este caso. Que levante la mano quien crea que esto es medio normal:
—Prométeme una cosa, Edgar —escuchó las palabras de Emma, una de las últimas veces que hablaron—. Si algún día alguien lo supiera, prométeme que protegerás a mi familia.
El hermano, si dejamos aparte que es un asesino, merece ser canonizado por la manera que tiene de proteger la reputación de la hermana, y por extensión, la del resto de la familia. Si al menos se tratase de un amor incestuoso o de una relación más intensa como madre e hijo, podría ser más creíble. Pero un hermano, policía para más señas, metiéndose en esos fregados por una hermana con la que no convive hace años... me resulta muy poco verosímil. Y el policía también se apunta al bando de defensores del honor y guarda el secreto de Emma. Pues "qué bien" para las víctimas y sus familias.
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Intrigante historia policíaco psicológico donde el autor teje una trama que cuesta de dar con el dueño de un pendrive con el cual podrán descubrir quién está detrás de toda la trama, con lo que nos mantiene en vilo hasta el final.
He llegado a esta novela y a este autor por una recomendación en YouTube y no me arrepiento. La cuarta memoria te engancha con capítulos cortos que dinamizan mucho la lectura y una trama sobre una memoria USB que contiene secretos que entrelazan las historias, secretos que poco a poco el lector desvela sin mucho problema.
Los personajes y situaciones mantienen el interés; la novela es rápida y disfrutable. Toca algunos temas en los que quizás podría haber ahondado más, pero en líneas generales es ideal para leer en tus ratos de descanso. Esta novela ha despertado mi interés por conocer más de la obra del autor.
Me pareció un libro enredado al inicio, después todo se fue aclarando y se me hizo un poco más fácil, pero la manera en que tratan tan horrible a las chicas, a las víctimas tratandolas de monas (de forma despectiva y mala gana) me molesto, y más aun cuando el detective sabe la verdad y decide que será mejor dejarlo así porque el que se llevo toda la culpa murió y las victimas jamás sabrán que fue una mujer. En lo personal, casi un buen libro. Nunca lo volveré a leer.
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¡Excelente! Es la primera novela que leo de Esteban y me ha fascinado; me ha parecido fantástico como ha encajado cada una de las piezas y la forma en la que la simplicidad de la naturaleza humana le hace a los personajes desbordar su cotidianeidad, intrínseca, hasta la consecución de actos malévolos y desatinados completamente fuera de lo normal. Me parece que la genialidad en el argumento y los personajes radica en lo complejo de las circunstancias cuando lo más simple nos arrastra a las peores decisiones. Es una obra súper ágil, muy versátil y con un trasfondo sutil, pero evidente. Esa escena en el tejado... boom!! es un ejemplo tangible de esa toma de decisiones fatal, fatal... Es cuestión de mirar con profundidad y encontrar las perlas en su intertextualidad. Voy por más del autor, sin duda alguna :) Por cierto, leer la novela al tiempo en que se escucha el audiolibro es una experiencia trepidante.
Correcta novela negra, con personajes muy esterotipados. La trama se deja leer, aunque desde muy pronto se hace muy evidente quien está metido en el ajo. Aparte, lo de que tenga faltas de ortografía es de juzgado de guardia...