Las Cartas a Ricardo, de Rosario Castellanos, constituyen un tesoro y un documento único en la literatura mexicana de la primera mitad del siglo XX. No sólo son la crónica amorosa de uno de los personajes más logrados de nuestra tradición escritos por sí misma, Rosario, sino el amuleto a través del cual podemos conocer los prejuicios de las instituciones que subordinaban los sentimientos a la luz de la razón. Al leerlas uno se pregunta si de veras se puede sufrir tanto por un amor no correspondido o si Rosario encontró, sin saberlo, su "objetivo correlativo" para escribir con la rabia, la pasión, la inteligencia con que lo hizo, sobre lo que fuera, sin detenerse. "Cada mujer que aparece debe enfrentarse a fuerzas que querrían hacerla desaparecer", dice Rebeca Solnit. Aparecer en estas cartas es el triunfo sobre ese acto de desaparición que opera de forma particular en las mujeres. Y el que en esta edición la UNAM se haya propuesto rescatarla para sus lectoras y lectores es otro acto de resistencia contra el olvido.
Rosario Castellanos Figueroa (25 May 1925 – 7 August 1974) was a Mexican poet and author. Along with the other members of the Generation of 1950 (the poets who wrote following the Second World War, influenced by César Vallejo and others), she was one of Mexico's most important literary voices in the last century. Throughout her life, she wrote eloquently about issues of cultural and gender oppression, and her work has influenced feminist theory and cultural studies. Though she died young, she opened the door of Mexican literature to women, and left a legacy that still resonates today.
Throughout her career, Castellanos wrote poetry, essays, one major play, and three novels: the semi-autobiographical Balún Canán and Oficio de tinieblas (translated into English as The Book of Lamentations) depicting a Tzotzil indigenous uprising in Chiapas based on one that had occurred in the 19th century. Despite being a ladino – of mestizo, not indigenous descent – Castellanos shows considerable concern and understanding for the plight of indigenous peoples. "Cartas a Ricardo," a collection of her letters to her husband Ricardo Guerra was published after her death as was her third novel, Rito de iniciación. Rosario Castellanos said of the collection of her letters in Cartas a Ricardo that she considered them to be her autobiography. Rito de iniciación is in the bildungsroman tradition about a young woman who discovers her vocation of a writer. Castellanos' poem, "Valium 10," is in the confessional mode, and is a great feminist poem comparable to Sylvia Plath's "Daddy."
Las cartas más íntimas y personales que he leído en mi vida. Si se leen con perspectiva de género son terribles, pero dejando de lado esa cuestión, son poéticas, un deleite epistolar. Rosario convierte un día de lo más cotidiano en algo bellísimo y trascendental. Además, indirectamente recomienda películas, libros y autores... Ahora que lo terminé, me queda la nostalgia de un amor que no viví pero que sin embargo pude sentir en cada página.
- Espero en mí un cambio milagroso. Despertar de pronto, un día, muy lista y con un gran sentido práctico y una visión muy clara de nuestras necesidades y modos de resolverlas. Pero hasta ahora el milagro no se ha efectuado. A ver si en los días próximos. -
- Lástima. El tiempo pasa, la vida es corta y se tienen que dar tantos rodeos para llegar adonde uno quiere. Menos mal si se llega. Menos mal si el purgatorio sirve para alcanzar el cielo. -
Había buscado este libro por AÑOS y la respuesta siempre era la misma "ya no lo editan", como gran admiradora de Rosario le agradezco demasiado al proyecto de la colección Vindictas de la UNAM por re editar "Cartas a Ricardo" de Rosario Castellanos.
No creo que se puedan calificar las cartas personales de alguien a quien fuera primero su novio, luego su esposo y finalmente su ex marido y padre de su hijo. Pero siendo Rosario una de las mejores autoras del siglo pasado no se puede evitar disfrutar de la rica prosa que demuestra su correspondencia a Ricardo Guerra.
Mis cartas favoritas fueron (casi todas la verdad para sorpresa de nadie que conozca mis gustos literarios creo yo): -Cuando va en el barco de México a España para estudiar su maestría específicamente cuando se se va deteniendo en diversos puertos del Caribe y como va mencionando ciudades hace un breve análisis del lugar en unos casos sociopolítico. Como esa ciudad, creo que Venezolana no recuerdo bien, en la que todo era carísimo y en dólares en la que extraían petróleo por empresas transnacionales y por ende todo el lugar apestaba a crudo. Otra ciudad en la que hace mención a un dictador de turno, pero al tratarse de América Latina en el S. XX sería más fácil decir en qué país NO había un régimen autoritario. -Ya cuando está en España y se la pasa hablando de todo el arte que tiene a su alcance los diversos museos el Prado sobre sale en su frecuencia, obras de arte con distintas puestas en escena, películas internacionales, sus vacaciones decembrinas en Paría con una vez más todo el arte que esta capital europea ofrece. -Cuando está de maestra temporal en diversas universidades de EEUU y sufre con cosas como las que sufriría yo por ejemplo, el horrible frío, no querer salir de la casa porque esta lloviendo, lo caro de la ropa. En este punto de su vida ya siendo esposa de Ricardo y madre de un pequeño Gabriel evidentemente, se nota una Rosario mucho más madura. Cuando habla de su salud mental, de sus tratamientos con terapeutas y psiquiátricos y como prácticamente se automedica tomándose un Valium cuando ya no puede más. -Algunas de las cartas que le manda a Ricardo cuando esta en Puerto Rico, específicamente en las que le habla sobre los dos escenarios que tienen en frente. Por una parte, seguir como pareja aceptando a la amante de Ricardo que en este caso es una mujer llamada Selma (y si no mal recuerdo la tercera esposa de Ricardo). O divorciarse y los dos seguir con su vida, ambos saben que seguirán en contacto por su hijo Gabriel pero ya no compartirán su vida amorosa. Las cartas ya no muestran que fue de su relación, pero quienes sabemos de la vida de Rosario sabemos que por fin se divorcia y que bueno, siempre he creído que fue lo mejor para ella pues se notaba desde que empezaron que ese vato no la amaba y le puso el cuerno mil veces. Que Gabriel vivió con ella y que la nombraron embajadora de Israel, país en el que vivió hasta su muerte en un triste accidente doméstico con una lámpara.
Ahora lo que no me gustó de sus cartas fue, y no en un sentido de crítica literaria si no que me daba mucho coraje leer el sufrimiento de Rosario: -La casi obsesión que tenía por Ricardo desde que empiezan sus cartas hasta que regresa de España, ósea el vato ni le contestaba y ella le escribía casi todo los días. Me daba un coraje horrible cada vez que Rosario casi casi que le rogaba que le contestará sus cartas y el a lo mucho le mandaba una tarjeta o una posta, pinche vato la neta. Aunado a este punto, Rosario en su "enamoramiento" llegaba a parecerme sumamente cursi; y es que como he dicho antes no creo que ella estuviera verdaderamente enamorada más bien me parecía obsesionada pues se promete a su misma escribirle aunque él no conteste nunca. Una relación se conforma de dos partes y si solo una esta involucrada entonces no va a funcionar, como en efecto terminaron divorciandose. -Las constantes menciones de las deudas y quehaceres domésticos de la casa de la CDMX y la de Cuernavaca. Me daba flojera leer que Rosario le tuvo que hablar al plomero, al albañil que nunca llegó, ir a pagar la deuda en Palacio de Hierro, abonar a la cuenta de Ricardo y a la suya, comprar el regalo de cumpleaños de Gabriel, los uniformes y útiles escolares de los 2 hijos de Ricardo con su primera espora y de Gabriel. Creo que saber que Rosario al igual que cualquier mortal de ahora batallaba con todas cosas engorrosas de la vida adulta hace que se salga de esa burbuja en que yo la tengo como MI AUTORA FAVORITA. Pero a la vez me hace sentir cerca de ella pues esto solo me demuestra que era una humana más, tratando de sobrevivir día a día, semana tras semana y que muchas veces quedaba el domingo en cama por tener que resolver todos los pendientes de la casa, hijo e hijastrxs, marido, trabajo.
Tal vez vuelva a leer sus cartas en un futuro. Creo que leer sus primeras cartas estando "enamorada" debe ser una experiencia bien distinta pero quien sabe.
"Y por último, porque tengo una serie de conflictos muy graves, bastante irresolubles... que no tienen nada que ver con la relación tuya y mía. Se trata de algo para mi entrañable, definitivo y vital. Algo que sí me quita el sueño. Es mi pasión dominante: la literatura. Estoy escribiendo, claro. Pero no lo que quiero, no lo que debo, no lo que creo que puedo. Y esta lucha y sus resultados me deprimen muchas veces muy profundamente."
La colección epistolar de Rosario escrita a Ricardo como destinatario reúne años de literatura involuntaria en los que Rosario analiza, descubre, observa, conoce, explora el mundo que la rodea y a sí misma. Me parece injusto pretender reseñar o criticar esta colección de cartas, más allá del chisme relacional estas cartas son una mirada a lo más íntimo de Rosario, deja ver a Ricardo todas sus preocupaciones y afectos, a través de sus encuentros y desencuentros leemos la evolución de Rosario, sus tristezas y alegrías.
Algo que me pareció fascinante fue la constante preocupación por no estar escribiendo lo que quiere, por no saber escribir, sobre si será o no una escritora, mientras sus cartas por más monstruas que ella las llame no dejaban de envolverme y llenarme el pecho y la cabeza de emoción.
Ya tiene varias semanas que termine este libro y no había podido escribir una reseña porque cada que lo intento me da miedo que mi costumbre de buscarme en las cosas que leo se asome de más y termine hablando de mí y no de lo leído, supongo que es un poco inevitable que nos encontremos y lo que observamos deje ver cosas sobre nosotrxs que quizás nos gustaría no fueran tan fáciles de ver. Pero Rosario nunca se esconde, le escribe todo a Ricardo y lo único que le pide es que no se espante y de repente, que la quiera. Me parece increible la sensación de que no hay nada que no le puedas decir a esta persona, que en ocasiones hablar con otrx se sienta como hablar con unx mismx.
Lloré, me reí, sentí mi pecho apachurrado, y seguramente regresaré a este libro en más de una ocasión. Rosario Castellanos es mi relación más parasocial, estoy segura de que hubiéramos sido amigas, gracias por ayudarme a ver que la vida es muy grande.
Me gustó mucho leer a Rosario en la primera parte de cartas, llena de aventuras y viendo todo con ojos de sorpresa, peeeero, después de la mitad, y en especial los años 66 y 67, ush, me costó mucho finalizar el libro por ello;( culpo a Ricardo Guerra. En fin, esta mujer se desbordaba en cada carta, es todo un mundo, la quiero mucho.
Leer estas cartas fue, para mí, como ver una serie. Me refiero a… cada carta es un capítulo diferente y los personajes terminan sintiéndose tan familiares, que terminar con la lectura es como despedirse de amistades cercanas.
Rosario protagonista y narradora de su propia vida. Rosario divertida, sarcástica, elocuente, sensible, imaginativa, insegura, depresiva… muy humana, muy compleja, muy admirable.
111 cartas de un amor incondicional dirigido hacia una persona que ni lo apreciaba, ni lo correspondía. Es toda una experiencia conocer tan de cerca la vida personal de Rosario Castellanos, que la pasó sintiendo y sufriendo profundamente mientras por otro lado se iba convirtiéndo en un ícono de mujer revolucionara del siglo XX.
Me encantó conocer un poquito más de la vida de Rosario, de sus viajes, de sus problemas cotidianos, de sus películas, libros y lugares favoritos y de sus tristezas.
Qué valiente fue al entregar todo su corazón a Ricardo aunque no le fuera recíproco. Qué valiente fue por amar tanto y ser tan tierna y vulnerable en medio del caos y la distancia. Tqm Rosario. 💖
Son más que cartas donde conoces la relación entre Rosario y Ricardo. Son textos de la búsqueda de identidad, de asir nuestra existencia. La edición de vindictas, UNAM, viene equipada con un ensayo muy bueno de Sara Uribe indispensable para emprender la lectura.
Me considero chismosa, pero el chisme tiene sus límites; por ello me incómoda profundamente leer libros que recopilen correspondencia, me hace sentir que cometo el delito de leer palabras que no son para mí y que, de hecho, quién escribió jamás pensó que alguien más que el destinatario leería. Sin embargo, me atreví a hacer una excepción con Cartas a Ricardo, primero porque fue a una presentación en la que me lo vendieron como algo más que una invasión a la intimidad de la escritora chiapaneca y, segundo, porque en es misma presentación hubo un descuentazo y si hy algo que adoro más que el chisme son las ofertas. Así que compré el libro y me tardé varios meses en leerlo. No fue a causa del trabajo y otras ocupaciones cotidianas, es que el libro me pareció, desde el principio, patético. Este adjetivo se ha desgastado gracias a las películas gringas, usarla se siente como ser una mean girl que bullea a la prota pick me, sin embargo, la utilizo en el más puro sentido de la palabra, la cual, según la RAE significa "que conmueve profundamente o causa un gran dolor o tristeza". Eso me generó este libro: tristeza. Mucho se cuestiona a Rosario Castellanos la contradicción entre su vida y su obra: por un lado, una intelectual feminista, profesional empoderada y por el otro lado, una sufrida esposa, una migajera consumada. Sin embargo, creo que la contradicción es la verdadera naturaleza humana y a mi no me sorprende que Castellanos haya podido ser una de las voces femeninas más importantes de México del siglo XX y también una mujer que rogaba por amor a tal grado de perder la dignidad en varios momentos. Una cosa no obsta con la otra, porque cuando se está tan deseosa de amar poco importa tu formación académica y profesión, la lógica no puede frenar el vendaval en que se convierte cualquier mujer enamorada. La tristeza que me produjo esta lectura no fue solamente a causa de los juicios duros a Castellanos por no corresponder su postura política con su vida personal. Fue devastador ver el eco sin respuesta que retumba en una cueva y rebota contra las piedras. En este libro sólo están las cartas de Castellanos, no sabemos que respondía Guerra y, aunque lo supiéramos me atrevo a suponer que no acabaría con el sentimiento de soledad de la autora de estas cartas, porque en este amor siempre estuvo sola. Y pienso en ese bellísimo poema:
"Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me soñaba nube, agua, aire sobre la hoja, fuego de mil cambiantes llamaradas, sólo supe yacer, pesar, que es lo que sabe hacer la piedra alrededor del cuello del ahogado."
Este libro es ver como la piedra del cuello del ahogado ruega por no ser arrastrada al fondo de las aguas, pero también es ver que esa piedra, aunque lo dudaba, seguía siendo una llamarada cambiante. Castellanos en sus cartas a ratos es insufrible, mas muestra eventualmente la cara sublime del amor: lo que hace bello y doloroso al amor es que no necesita ser recíproco, su portentosa fuerza está en quien ama. Lo decía José José "el que ama su vida la da" y ese desprendimiento, como igual decía el príncipe de la canción, no es para cualquiera, unos pocos elegidos alcanzan ese nivel de devoción. Tal vez la misma cantidad de dignos de ser elegidos por las musas para escribir poesía. Admito que odié con toda la fuerza de mi alma a Guerra, como mencioné, su voz no suena en este relato y al no conocerlo no hallé motivos para quererlo; sin embargo, ya con la lectura reposada puedo aceptar que no pudo haber sido tan malo si logró inspirar palabras tan amorosas a Castellanos. Lo que si detesto un poco es que a últimas fechas Castellanos sea reducida a una migajera rogona (como en la película de Los Adioses) y Guerra a un maldito infiel. En el amor no hay héroes ni villanos, aunque sí muchos muertos, también lo decía Castellanos "matamos lo que amamos, lo demás no ha estado vivo nunca". Así pues, no sé si recomendaría esta lectura, no sé si es necesario rebuscar en la ridícula correspondencia de una mujer enamorada, lo advertía Pessoa, "todas las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fueran ridículas", lo que sí sé es que amar es sufrir y eso sí vale la pena leerlo para recordar esos tiempos, antes de los amores que dañan, en que se era nube, agua, aire sobre la hoja.
P.D. Leí la reedición de la UNAM, pero esa no está en Goodreads, ni modo xd
The letters in this book cover a period of some sixteen years in the life of Rosario Castellanos, a woman whose life was marked by travel. In the first section, she travels to Chiapas and then to Spain and other European countries. In the second section, Castellanos is working as a visiting professor in the United States at the University of Madison, Indiana University and the University of Colorado. Her letters from this time provide social commentary on academic life in the U.S. midwest by a Mexican intellectual.
Cartas a Ricardo de Rosario Castellanos Rosario Castellanos (1925-1974) fue una de las escritoras latinoamericanas más destacadas del siglo veinte. Su obra ha influido en la generación de escritoras contemporáneas como Cristina Rivera Garza, Rosa Beltrán y Valeria Luiselli. Durante su vida, Castellanos publicó teatro, más de diez volúmenes de poesía, tres colecciones de cuentos, dos novelas y tenía una columna semanal en el periódico Excélsior. También, trabajaba como maestra de literatura comparada en la Universidad Nacional Autónoma de México y, en 1971, fue designada embajadora mexicana en Israel, donde sirvió hasta su muerte imprevista en 1974. Una cantidad significativa de su obra ha sido publicada póstumamente: Cartas a Ricardo (1994, 2024) y Cartas encontradas (2023); su tercera novela Rito de iniciación (1996); una colección de ensayos, El uso de la palabra (1975); la obra de teatro El eterno femenino (1975) y tres volúmenes de su periodismo, Mujer de palabras: artículos rescatados de Rosario Castellanos (2004, 2006, 2007), compilados por Andrea H. Reyes. Mujer de palabras y Cartas a Ricardo volvieron a publicarse en 2024.
En 2024, la colección Vindictas de la UNAM publicó Cartas a Ricardo con el prólogo e introducción originales de Elena Poniatowska y Juan Antonio Ascencio, respectivamente. La edición de Vindictas además tiene una nueva introducción, “Las Rosarios por venir”, de la poeta y académica Sara Uribe.
Cartas a Ricardo es una colección de cartas que Rosario Castellanos escribió a su esposo Ricardo Guerra (1927-2007). Uribe habla de los tres periodos sucintos de la correspondencia: el primer periodo, de 1950 a 1952, cuando Castellanos había recientemente salido de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su tesis, “Sobre cultura femenina”, fue publicada en Américas Revista Antológica. Castellanos había recibido una beca del Instituto Hispánico para estudiar un año en Madrid y, acompañada por su mejor amiga, la poeta Dolores Castro, se embarcó en Veracruz para ir a Europa. Desde el barco, el S.S. Argentina, escribía cartas apasionadas y divertidas a Ricardo Guerra, a quien había conocido hace poco en México. Enviaba las cartas, siempre que era posible, desde los puertos donde el barco hacía sus escalas.
Durante el segundo periodo (1966-1967), Castellanos escribió las cartas a Guerra desde los Estados Unidos. Se casaron en 1958 y su hijo Gabriel nació en 1961. Castellanos trabajaba durante el año académico como profesora visitante en la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Indiana y la Universidad de Colorado. Fue parte de los intelectuales latinoamericanos que en ese entonces fueron contratados por las crecientes facultades de estudios latinoamericanos. Escribió de su reunión con su hijo, quien a fines de noviembre viajó a Wisconsin para estar con su madre.
“Castellanos fue aficionada del género epistolar, un género que emplea en su poesía, y en su periodismo, donde, con frecuencia, se dirige a los lectores. Escribió sus cartas para entrar en diálogo, con los otros, consigo misma, para entender su forma de ser en el mundo.”
El tercer periodo, del 25 de agosto de 1967, hasta diciembre del mismo año, reúne las cartas que Castellanos redactó desde la Ciudad de México y Cuernavaca después de regresar de los Estados Unidos. Guerra se encuentra en Puerto Rico por un semestre de sabático. Castellanos da clases de literatura comparada en la Universidad Nacional Autónoma de México, gana el Premio Nacional de Literatura “Carlos Trouyet” en 1967 por su primera novela, Balún Canán. Vuelve a escribir su columna en Excélsior (uno de los temas de su periodismo de esta época es la campaña gubernamental contra la pornografía). Escribe de sus hijastros adolescentes, Ricky y Pablo, las dos casas de la pareja y las hipotecas correspondientes, la comida para los perros, los fines de semana en Cuernavaca, las lluvias y las goteras, los albañiles, el suicidio de la abuela de Ricky y Pablo, y los primeros días de la escuela de Gabriel. Sobre este último punto escribe: “A los dos minutos de ‘trabajar’, me preguntó que cuántos años duraba la primaria. Le dije que seis y me preguntó si había alguien que los soportara”. Escribe también sobre la violencia creciente de “los muchachos”, la corrupción del gobierno y la intolerancia de la Iglesia católica, su relación matrimonial, “’la otra’ como institución permanente’”, sus amigos y sus adversarios.
Esta colección de cartas es única; no hay nada comparable escrito por una escritora latinoamericana desde mediados del siglo veinte. En estas cartas extraordinarias, Castellanos escribió del amor, de la muerte, del deseo femenino, del dolor y de la alegría. Las cartas sirven como diario de viaje, memoria y como novela-epistolario. Con el uso de la primera persona, Castellanos puede crearse como personaje literario, algo que no fue posible en las novelas de este entonces con el papel que jugaban en la formación de la nación y la necesidad, como ha notado Jean Franco, de tener un protagonista masculino. El género epistolar le dio a Castellanos la libertad de experimentar.
Escritas cuando México sufría una transformación rápida y violenta de una sociedad rural a una sociedad principalmente urbana, en estas cartas la lectora puede ser testigo de la evolución de Castellanos de una estudiante becada, huérfana, una “poetisa”, a una mujer madura —madre y madrastra, esposa, profesora, periodista y poeta—, lo que llamaríamos una intelectual pública. Una mujer que rompió con los moldes tradicionales de la domesticidad de los años cincuenta y sesenta. Podemos leer de sus luchas en una sociedad donde los hombres fueron los guardianes de la cultura; experimentarla como una persona completa y no como Castellanos escribió en una carta fechada el 24 de octubre de 1967: “Esa serie de instituciones que soy para los demás”. Como dijo Frieda Hughes, la hija de Sylvia Plath, al leer las cartas de su madre a su psiquiatra: “I was struck by the sensation of standing in the room with my mother; I could almost smell her”. [“Tenía la sensación de estar en el mismo cuarto con mi madre: casi la podía oler”]. Como en una cápsula del tiempo recientemente abierta, a través de las cartas de Castellanos, podemos experimentar una sensación de inmediatez, la textura densa de la vida cotidiana de esa brillante mujer mexicana.
Uribe dijo: “Escribimos cartas para tener la certeza de que somos reales, de que lo vivido puede perdurar más allá de la efimeridad, del vértigo del instante”. Castellanos fue aficionada al género epistolar, un género que emplea en su poesía, en poemas como “Ajedrez” y “El otro”, y en su periodismo, donde, con frecuencia, se dirige a los lectores. Escribió sus cartas para entrar en diálogo, con los otros, consigo misma, para entender su forma de ser en el mundo. Las Cartas a Ricardo constituyen un logro literario importante.
"...quiero crecer y no puedo, porque quiero convertirme en mujer y no la alcanzo, y me quedo en unos balbuceos horrendos de niña"
"A veces la mejor manera de amar, es hacerse a un lado"
1. La descripción es hermosa, Rosario de verdad te transporta a sus aventuras y lugares. 2. El inicio me causó demasiado conflicto, por una parte amaba conocer a través de los ojos de Rosario la vida estudiantil de intercambio, pero por otro me aburrí a toneladas con su amor desmedido, me conflicteaba teniendo cuenta la figura de Rosario como promotora de feminismo. 3. Pero al llegar a la carta a su regreso a México, específicamente a su Comitán. Bum Bum Bum mi cabeza explotó, no podía creer lo que leía, una Rosario cansada de rogar? Una Rosario que se desenmascara a su amor para decir "Basta" de rogar cariño e interés. 4. La segunda parte me gustó mucho más y me fue incluso más fácil de leer, me encontré riendo, odiando a Ricardo por su indiferencia con ganas de renunciar a esa vida que no es mía. 5. Las referencias literarias me identificaban con libros que amo y me quedo con muchas otras para consultar. 6. Puff la sensación compartida de decir amo mi alma mater UNAM pero realmente no puede competir con universidades norteamericanas, me hizo no sentirme sola. 7. Los sentimientos de tristeza, del impostor, de no querer el físico. 8. Me negaba a creer que ya una mujer madura y feminista, estuviera ahí para Ricardo, dispuesta a aceptar la libertad que tanto le lastimaba, a convivir con los fantasmas de las otras. 9. Al final mi cabeza de nuevo bum bum explotando con esa carta dónde se desnuda y habla de ese bebé fuera del matrimonio que ha tenido Ricardo, de sus motivos para no ir de viaje con él, de ese deseo que nunca es capaz de tomar de para dejarlo, " ...seguirán nuestra amistad y eventualmente haremos el amor, cuerneando a tu mujer como lo has hecho siempre conmigo" aaaaaaaaaaaaa.....
Sin embargo, no puedo ponerle más estrellas porque no es un libro que recomendaría tan fácilmente, incluso creo que nunca, porque no es fácil entender a esa Rosario mujer.
Muero por releer sus poemas...
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Estoy segura que como documento de investigación para expertas en Rosario Castellanos estas cartas son de un valor inigualable. Sin embargo, como lectora promedio me parecieron muy tediosas y en muchos momentos incómodas, profundizar así en la vida de una escritora tan importante deja al descubierto una intimidad que quizá hubiera preferido no conocer. Lo que sí me hizo pensar mucho fue en cómo Rosario es una gran pensadora feminista, es una gran poeta y escritora pero cómo una relación sentimental tan tormentosa quizá no la dejó desarrollarse, ¿que hubiera sido de Rosario sin ese sufrimiento sentimental?, qué hubiera escrito si su tiempo no lo hubiera ocupado en querer que la quisiera Ricardo. El mandato del amor romántico ¿cuántas veces no nos ha hecho perder de lo mejor de las mujeres.?
He de decir que Rosario sin querer escribir, escribe de una manera única y hermosa. Todas sus cartas son poesía, convierte un evento cotidiano en una lírica.
Por otro lado, el contenido de las cartas me dejó un poco triste, saber que toda su vida la vive por amor a Ricardo y hacia sus hijos, y muchas veces su amor no fue correspondido.
Sin duda alguna, considero que Rosario fue una gran mujer, una mujer muy valiente para su época y una gran escritora.
Me hubiera gustado ver las cartas que Ricardo le escribía, así hubieran sido 5 en todos esos años, jajajaja. Solo por el chisme, porque le traigo un coraje al Ricardo 🙄
Yo pensé que serían cartas de amor pero, no es así; son cartas que Rosario escribe de manera cotidiana a su gran y único amor, Ricardo; contando todo lo que va sucediendo en su día a día.
Quizá, el género epistolar es lo que nos permite conocer más íntimamente a los escritores. Pero cuando lees a Rosario ya no sabes qué tanto de su poliescritura está metida en las cartas, ¿es narrativa?, ¿es poesía?, ¿es ensayo? creo que esta confusión solamente indica lo mucho que sus lectores, y lo muy poco que Rosario se valoraba a sí misma.
Haber leído este conjunto de cartas me ayudó a entender un poco más la poesía y literatura de Rosario Castellanos. Lo disfruté, pero en algún punto las cartas se vuelven tediosas, principalmente las últimas en donde habla tanto de cuentas bancarias y préstamos. Mis favoritas fueron las primeras en donde describe los distintos países que visita al irse a estudiar a España.
"Cartas a Ricardo" es una serie de epístolas muy viscerales y desgarradoras, tanto como románticas —desde un punto de vista superficial— ; analizando desde una objetiva perspectiva de género... siguen siendo terriblemente desgarradoras
Lo amo. Cartas profundas, nostálgicas, llenas de amor, entiendo el amor y el cariño, la admiración que tienes por alguien; no sé cómo se resistió tanto al silencio que también era una respuesta.
Qué manera tan bellísima de escribir lo cotidiano. Muchas citas y frases que me llevo. Aparte tenía un gran sentido del humor. Aunque discrepo de su ideal y su vivir el amor romántico.
He llegado a olvidar que todas estas cartas no son parte de una ficción, y que al mismo tiempo lo son para mí. Siento que invado a Castellanos cada vez que las leo. Además me desespera pensar que este tipo no le contestaba.