Irène Némirovsky was born in Kyiv in 1903 into a successful banking family. Trapped in Moscow by the Russian Revolution, she and her family fled first to a village in Finland, and eventually to France, where she attended the Sorbonne.
Irène Némirovsky achieved early success as a writer: her first novel, David Golder, published when she was twenty-six, was a sensation. By 1937 she had published nine further books and David Golder had been made into a film; she and her husband Michel Epstein, a bank executive, moved in fashionable social circles.
When the Germans occupied France in 1940, she moved with her husband and two small daughters, aged 5 and 13, from Paris to the comparative safety of Issy-L’Evêque. It was there that she secretly began writing Suite Française. Though her family had converted to Catholicism, she was arrested on 13 July, 1942, and interned in the concentration camp at Pithiviers. She died in Auschwitz in August of that year. --Penguin Random House
Irène Némirovsky, reconocida novelista judía residente en Francia, padeció los abusos del régimen nazi y fue asesinada en los campos de concentración de Auschwitz a los treinta y nueve años de edad. Sus obras, muchas de ellas publicadas a título póstumo y encontradas en maletas escondidas en armarios y bajo camas, se mueven entre novelas, cuentos y alguna que otra biografía.
"La presa" fue escrita en 1938, convirtiéndose en una novela profunda que explora las pasiones humanas, el poder, el amor y la ambición en el contexto de la París de la depresión económica de los años treinta.
Con una narrativa deliciosa, ágil, poética e impecable, Irène presenta una historia cargada de tensiones sociales y emocionales, tejiendo un relato sobre el deseo, la traición y las expectativas frustradas.
La historia sigue a Jean-Luc, un joven de origen humilde que, al enamorarse de Édith, la hija de un acaudalado banquero, se ve atraído por la posibilidad de escapar de su entorno de pobreza. La relación con Édith le ofrece una puerta a un mundo de riqueza y poder, pero lo que parece un sueño hecho realidad pronto se convierte en una trampa. La única vía que ve para acceder a ese mundo es casarse con ella, y lo hace, sin saber que el matrimonio no le proporcionará la satisfacción que esperaba. En lugar de la felicidad, Jean-Luc se enfrenta a la discordancia entre sus ambiciones y sus sentimientos, lo que lo lleva a una vida de oportunismo y frustración.
A lo largo de la novela, Némirovsky ahonda en las complejidades de los personajes, especialmente en la psicología de Jean-Luc. Su matrimonio con Édith, lejos de ser un cuento de hadas, revela las luchas internas de un hombre que se siente atrapado en su propia necesidad de ascender socialmente, mientras trata de manejar sus sentimientos conflictivos. La relación con su esposa no solo está marcada por el desamor, sino también por una constante tensión entre el resentimiento y el odio.
Son muchos los temas que se abordan en la obra, sin embargo, se podría destacar la lucha por encontrar un equilibrio entre la ambición y el amor, dos fuerzas que a menudo se contraponen en las vidas de los personajes. A través de Jean-Luc, Némirovsky pone de manifiesto las pasiones destructivas que guían sus decisiones: la envidia, la ambición desmedida y el resentimiento hacia un sistema que lo ha mantenido en la marginalidad. Sin embargo, también hay espacio para la reflexión sobre las complejidades del amor, que en este caso es más una cuestión de necesidad y de oportunidad que de verdadera conexión emocional.
El contexto histórico es sublime pues, ambientada en una Francia marcada por la inestabilidad política y económica, la autora realiza una panorámica del contexto histórico y el estilo de vida, así como los intereses y preocupaciones de los ciudadanos franceses del momento en la búsqueda, el anhelo y la desesperación por conseguir el poder.
Del mismo modo, retrata como telón de fondo la crisis de los años treinta, que trajo consigo grandes transformaciones sociales, evidenciando cómo las pasiones individuales se ven moldeadas por las circunstancias de la época. La novela refleja, además, la tensión entre las clases sociales y el deseo de ascenso, mostrando la manipulación de las relaciones personales por intereses.
La escritura de Némirovsky es precisa y sutil, capaz de capturar la complejidad de sus personajes y las pasiones que los mueven. Con una profunda comprensión de la naturaleza humana, la autora nos presenta un relato que no solo explora la ambición y la codicia, sino también la vulnerabilidad emocional que acompaña a estas emociones.
Sin duda alguna, me he sentido fascinada desde la primera página por esta obra escondida que saca a relucir la esencia más oscura del ser humano en situaciones precarias y adversas. Del mismo modo, es una lectura que hace removerse al lector por la incomodidad que suscitan algunas escenas, así como la doble moralidad del protagonista que despierta sentimientos encontrados con sus acciones a lo largo de la obra.
Las ilustraciones, realizadas por Fanny Undritz, son realmente llamativas pues lejos de tener una belleza armónica debido a la exageración asimétrica de sus figuras, consiguen transmitir la esencia del texto a partir de pequeños detalles y escenas que potencian el mensaje. Los tonos usados son, generalmente, apagados y oscuros, reflejo del interior del propio protagonista.
Personalmente, considero que "La presa" es una de las mejores novelas de la autora, pues, rica en matices, pone de relieve las luchas internas y las pasiones que mueven a sus personajes, mientras reflexiona sobre el precio que se paga por el ascenso social y la búsqueda de la felicidad.
Irène Némirovsky demuestra una vez más su maestría para retratar las emociones humanas en su forma más compleja, creando una narrativa que resuena con la incertidumbre y las contradicciones de la época.
Una novela cautivadora, profundamente psicológica, que invita a la reflexión sobre los límites entre el amor, la ambición y la moralidad.
Jean - Luc es un joven que debido a la enfermedad de su padre, se ha visto obligado a trabajar incansablemente para mantenerse así mismo pero con escaso éxito. Por eso, cuando conoce a la hija de un rico banquero, se aferra a ella y a la perspectiva de lo que puede lograr casándose con la muchacha. Sin embargo, el matrimonio no le dejará ni la riqueza ni la felicidad que él esperaba.
Esta es una novela que he leído muy lentamente. El protagonista es un joven que sacrifica "la posibilidad de amar y las despreocupaciones " que se supone que se viven libremente durante la juventud, para encadenarse a un matrimonio que le abrirá las puertas al poder....pero pronto descubre que el poder no da realmente felicidad y lo que podría dársela, le es esquivo. Es un libro que retrata muy bien a personas egoístas de todas las clases sociales y a personajes enceguecidos por una pasión que sólo les ofrece un breve escape de la soledad. La presa es "presa del más ruin de los amores"....en resumen, una obra para leer despacio y reflexionar un rato.
Una prosa intensa, sensible y cargada. Es lo primero que leo de Némirosvky pero quiero más. Es un libro que te hace repensar sobre los valores, sobre las pasiones y sobre cómo una misma emoción puede ser un tan distinta según quién la posea. La historia además es entretenida, mucho movimiento y un final no tan inesperado.
"La vida se ha vuelto muy complicada para una persona sola— murmurando Daguerne—; hace falta mucho valor, mucho amor....."
Ojalá y se lea más a Irène! Por su historia, su vida y lo que representa
Esa desesperación destilada de la crisis entre guerras, esa sensación de que nada es seguro, ni el dinero, y ese afán de dominarse y dominar a toda costa como supervivencia. Y el eterno ciclo en el que uno descubre que todo ha sido ya inventado.
Como todo lo sé Nemirovsky es una prosa deliciosa, con personajes complejos y bien resueltos. Sin embargo no es Suite Francesa ni Sangre caliente, mis favoritos. La edición es magnífica, quizás faltan un par de ilustraciones más para hacerlo perfecto
«Ahora parecía feliz. Era uno de esos hombres que solo se sienten a gusto en la abstracción, en la meditación, en las especulaciones del alma; la lectura le ofrecía lo que a otros les da el alcohol: olvidarse de la vida.»