Tremendo: aventura, conocimiento ancestral, política, botánica, poesía. Promete un río y abarca todo un universo.
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-Hay una tribu en el Uruguay, del grupo guaraní, cuya palabra para el alma era "el sol que está adentro"...Perdonar era la misma palabra que olvidar. No tenían escritura, y cuando vieron por primera vez el papel, lo llamaron la piel de Dios, sólo porque uno podía enviar mensajes con él.
-Prosiguió hablando de la fotosíntesis en la forma en que un artista describiría los colores:...Se refirió a la savia como la sangre verde de las plantas, y explicó que la clorofila es estructuralmente casi igual a la sangre humana...Para él los nombres en latín eran como poemas japoneses o versos. Los recordaba sin hacer esfuerzo, encantando por su origen. -Cuando uno pronuncia los nombres de las plantas, pronuncia los nombres de los dioses.
-Los kogis le contaron una historia sobre el nacimiento del mundo: al principio todo era agua y oscuridad. No había tierra, ni sol o luna, ni nada vivo. El agua era la Mama Grande. Era la mente dentro de la naturaleza, la fuente de todas las posibilidades. Era la vida naciendo, el vacío, el pensamiento puro...En el principio comenzó a hilar sus pensamientos. En su forma de serpiente colocó un huevo en el vacío, y el huevo se convirtió en el universo.
-...los desplazamientos eran en parte una metáfora, que al recorrer la tierra tejían una gran manta sobre la Mama Grande, siendo cada jornada como un hilo, y convirtiéndose así cada migración estacional en una oración por el bienestar del pueblo y de toda la tierra. Los kogis mismos se refieren a sus ires y venires como tejidos.
-Para el kogi, los pensamientos de una persona son como hebras. El acto de tejer es el acto de pensar. La tela que tejen y la ropa que llevan se convierten en sus pensamientos...En la sencilla acción de hacer la tela, el tejedor se alinea con todas las fuerzas del universo.
-Tanto para los ikas como para los kogis, la tierra está viva. Cada sonido en la montaña es elemento de un lenguaje del espíritu, cada objeto, un símbolo de otras posibilidades. Un templo se convierte en una montaña; una cueva, en un vientre; una totuma con agua, en reflejo del mar. El mar es la memoria de la Mama Grande.
-...el chamanismo es uno de los empeños espirituales más antiguos, nacido en los albores de la conciencia humana. Para nuestros antepasados paleolíticos, la muerte fue el primer maestro, el primer dolor, el borde más allá del cual terminaba la vida tal como se conocía y empezaba el asombro. La religión fue fomentada por el misterio, pero éste nació de la cacería, de la necesidad de los seres humanos de racionalizar el hecho de que para vivir tenían que matar lo que más reverenciaban, los animales que les daban la vida. Ricos y complejos rituales y mitos nacieron como expresión del pacto entre los animales y los humanos, un medio de contener dentro de límites manejables el miedo y la violencia de la caza y de mantener un equilibrio esencial entre la conciencia del hombre y los irracionales impulsos del mundo natural.
-...uno se adaptaba a la perfección a la vida de la selva: los monos aulladores en lo alto, los incesantes ríos de hormigas, los encuentros casuales con serpientes y jaguares, los inquietantes gritos de águilas reales; las mariposas iridiscentes, con su belleza incitante, y las ranas bronceadas y púrpuras, venenosas al tacto. En mi diario anoté los sencillos lujos de la vida en la selva: "El humo de una hoguera que espanta a los insectos, una noche sin lluvia, un rancho de paja en medio del bosque, un banano casi podrido encontrado en una hondonada, sembrados de yuca abandonados, un animal recién cazado y lo que sea: agua lo bastante profunda para bañarse, la insinuación de una cagada sólida, una noche de sueño continuo, un limonero encontrado en el bosque."
-Cuando no sabía nada sobre las plantas, vivía el bosque como una maraña de formas, figuras y colores sin significado o profundidad, bello cuando era visto en su totalidad pero en última instancia incomprensible y exótico. Ahora los elementos del mosaico tenían nombres, los nombres implicaban relaciones y las relaciones estaban preñadas de significados.
-El yagé...es la fuente misma de la sabiduría...el vehículo por medio del cual cada persona adquiere poder y experiencia directa de lo divino....la gente del yagé les inspira a todos una imagen, una canción y una visión...nadie comparte el mismo motivo o la misma canción. Hay tantas melodías sagradas como personas, y al morir una persona su canción desaparece.
-Erosionados por el tiempo y transformados por la lluvia, estos cerros aislados se levantan como centinelas solitarios, serenos y como de otro mundo, sobre un río que se tuerce como una serpiente...le parecían a Schultes ecos del principio de los tiempos, levantándose como gigantescas esculturas abandonadas en el primer taller de Dios. Fue -pensó, a partir de estos experimentos tentativos cuando Dios se dio a la tarea de construir el mundo.
-En la época de más lluvias, los animales de la selva vivían en las copas de los árboles, las mulas pastaban metidas en el agua hasta las ancas, y los peces mordisqueaban las ubres de las vacas.
-"Masquemos coca, compadre"...El intercambio de hojas es un gesto social, un acto de cortesía y una manera de reconocer el contacto entre los hombres, por tenue o transitorio que sea. El soplo es un acto de reciprocidad espiritual, pues al ofrecer las hojas a la tierra, el individio asegura que con el tiempo la energía de las hojas cerrará un círculo completo, con la misma certeza con que la lluvia que cae sobre un campo renace inevitablemente en forma de nube.
-Para los runakunas, las gentes de los Andes, la materia es fluida. Los huesos no son muerte sino vida cristalizada, y por ello una potente fuente de energía, como la piedra con la carga eléctrica de un rayo o de la planta a la que da vida el sol. El agua es vapor, un efluvio de muerte y de misterio, pero en su estado más puro es hielo: la forma de la nieve sobre las faldas de las montañas, los glaciares, que eran el más alto y sagrado destino de los peregrinos. Cuando el cantero inca ponía las manos en la piedra, no sentía la fría materia; sentía la vida, el poder y resonancia de la tierra en su interior...Para la gente de los Andes la tierra está viva, y cada rugosidad del paisaje, cada afloración y colina, cada montaña y todo río tienen un nombre y están imbuidos de significados rituales...Una montaña es un antepasado, un ser protector, y cuantos viven a la sombra de un alto pico comparten su benevolencia o su ira. Los ríos son venas abiertas de la tierra; la Vía Láctea, su contraparte en el firmamento. Los arco iris son serpientes de dos cabezas que surgen de fuentes hundidas en la tierra y que luego se ocultan en ella. Las estrellas fugaces son centellas de plata...El rayo es luz concentrada en su forma más pura.
-...las plantas son como la gente, cada cual con su propio genio y su propia historia. Los cactos duermen de noche. Los hongos crecen cuando oyen los trenes, los líquenes sólo en presencia de la voz humana. Las flores solitarias en los campos abiertos no simpatizan con las demás. Las delicadas gencianas pliegan sus pétalos de vergüenza. Las plantas de los setos que se demoran en florecer simplemente son perezosas, maldispuestas a trabajar por la comunidad. Todas las plantas tienen nombres y son útiles.
-...había comparado el yagé con un río, con una jornada que lo lleva a uno sobre la tierra y bajo el agua, hasta los confines del mundo, donde viven los amos de los animales y los rayos esperan su nacimiento. Beber yagé...es volver al útero y renacer. Es romper la placenta de la percepción normal y entrar en reinos donde se puede conocer la muerte y es posible rastrear la vida, mediante la sensación, hasta la fuente primigenia de la existencia. Cuando los chamanes hablan de enfrentarse al jaguar, es porque realmente lo hacen.
-Escucha -dijo Tim.
Había un zumbido bajo en la tierra, profundo, inconfundible. Un impulso, resonante y completo.
-Es el sonido de la vida -dijo-. No hablo en metáforas. Me refiero al sonido real de la vida. Al tono de la energía dentro de nuestras células.