Contiene X-Force 116-129 USA. La serie más rupturista que realizó Marvel al comienzo del siglo XXI. Adorados por los seres humanos, vilipendiados por sus compañeros mutantes, Fuerza-X hace trabajos sucios que otros rechazan o no pueden llevar a cabo. Todo lo que quieren a cambio es la fama, el dinero, el sexo, el poder y lucrativos acuerdos publicitarios. Peter Milligan escribe su más destacada e importante obra dentro de La Casa de las Ideas, en un proyecto sin igual en el que le acompaña el genial Mike Allred.
Librarian note: There is more than one author in the GoodReads database with this name
Peter Milligan is a British writer, best known for his work on X-Force / X-Statix, the X-Men, & the Vertigo series Human Target. He is also a scriptwriter.
He has been writing comics for some time and he has somewhat of a reputation for writing material that is highly outlandish, bizarre and/or absurd.
His highest profile projects to date include a run on X-Men, and his X-Force revamp that relaunched as X-Statix.
Many of Milligan's best works have been from DC Vertigo. These include: The Extremist (4 issues with artist Ted McKeever) The Minx (8 issues with artist Sean Phillips) Face (Prestige one-shot with artist Duncan Fegredo) The Eaters (Prestige one-shot with artist Dean Ormston) Vertigo Pop London (4 issues with artist Philip Bond) Enigma (8 issues with artist Duncan Fegredo) and Girl (3 issues with artist Duncan Fegredo).
It's Amazing that you can be attached after only 14 issues to a bunch of characters you've never heard of before. I'm a big fan of allred's art, so I was already on board the moment I found out about his involvement. But milligan's storytelling, which I'm not familiar with, was a nice surprise. The two styles-art and writing-worked together wonderfully, and I can't wait to read the rest of the story in the x-statix omnibus I recently ordered from amazon!
tras algunas desastrosas etapas de X-force, les dieron carta blanca a Milligan y Allred para que hicieran lo que quisieran con la serie rompiendo si era necesario con todo lo anterior, y vaya si se lo tomaron en serio... personajes inadaptados con poderes muy raros, con nombres como mister sensible(luego el huérfano), el anarquista o doop... abuso de alcohol y drogas, juergas y orgías, tratamiento sin tapujos de temas como la homosexualidad y el racismo, interés cero en el bien común...
es un giro respecto a las habituales tramas del universo mutante, es refrescante, transgresor y entretenido, a lo que contribuye el estilo de dibujo de los Allred, muy colorido y con fuertes toques pop que le dan a los personajes un toque ingenuo que contrasta con su personalidad y su conducta.
Seemingly fame obsessed mutant team by Vertigo style creators. Many previous 90's style big guns fans hated it. I welcomed the change to the X-Force name, adored the art (Allred is an example of an artist that can draw women that look different), and loved the characters.
La fama es un arma de doble filo. El reconocimiento está guapo y el saberse importante es un subidón para el ego, pero la falta de privacidad y el ser un eterno ejemplo público puede convertirse en una carga muy pesada. Ya no digamos si, además, no somos capaces de hacer los necesarios malabares con el hecho de que ya no se nos trate como a personas, sino como divinidades. Y en parte, de eso trata X-Force: Famous, Mutant & Mortal. De qué pasa cuando tu vida se rige por las audiencias.
Con guión de Peter Milligan y dibujo de Mike Allred, con la colección atesorando 115 números a sus espaldas, deciden hacer lo mejor que podrían hacer con todo ese bagaje: dejarlo en el pasado. Y para hacerlo toman la decisión más lógica en el mundo de los superhéroes: matando a todos los antiguos miembros de Fuerza X.
Esto da lugar a un primer número confuso, convulso y un tanto extraño para el neófito. Pensado como un borrón y cuenta nueva, a la vez que el comienzo de un nuevo arco, es un inicio que, más que ágil, resulta precipitado y extraño. Algo que salva lo excelente de todo lo demás.
En términos de guión resulta brillante. Ahondando en la vida de los personajes, especialmente del trío protagonista (Mister Sensible, El anarquista y U-Go), y haciendo una indisimulada crítica al capitalismo, a la par que una punzante parodia de las historias de superhéroes, la fama y los reality show, su lectura resulta refrescante y contemporánea casi veinte años después. Algo a lo que ayuda un dibujo cartoon, de colores vibrantes, que más que de dibujos animados parece una muy inteligente actualización de lo que los artistas pop interpretaron que era el cómic de los 50s.
Eso no quita para que, como hemos señalado, no tenga sus problemas para los neófitos. Mata personajes con tanta ligereza que la perplejidad pronto deja paso a la indiferencia o a la suspicacia. Además, sus escenas de pelea son, en el mejor de los casos, confusas y muy poco interesantes. Algo que, si bien puede ser paródico —a fin de cuentas, la representación de la acción no es el fuerte del cómic americano—, no quita que sea confuso y muy interesante.
Al final, lo mejor de X-Force: Famous, Mutant & Mortal es su carga emocional. Los ribetes políticos. Sus reflexiones sangrantes y sus comentarios mordaces. Es decir, el factor humano. Ahí donde, independientemente de la fama de los muties, Peter Milligan y Mike Allred descubren cómo sacarles punta.
“Están muertos. [...] Aunque si fuera ustedes, yo no me desharía de mi merchandising de Fuerza-X… porque es probable que su valor suba por las nubes” Temidos y odiados por un mundo al que han jurado proteger frente a cualquier tipo de peligro o amenaza. Esa ha sido la contradictoria realidad a la que han tenido que hacer frente desde siempre los mutantes creados por Stan Lee y Jack Kirby, ha sido así desde el primer número de X-Men publicado en 1963 y no ha cambiado después de transcurridas las décadas. En esta característica se han sustentado miles de historias y personajes, con cientos de cabeceras y spin-offs a sus espaldas. Es una premisa que ha alimentado la imaginación de numerosos autores que se han encargado, en un momento u otro, de narrar las aventuras de este grupo, o incluso de los guionistas y directores que han trasladado sus relatos a la gran pantalla. En su momento, en los años sesenta, los X-Men eran un concepto rompedor, unos superhéroes estrambóticos y poco convencionales. Hoy estos argumentos e ideas las tenenemos demasiado asumidas pero si algo consiguió Marvel Comics en sus primeros años sería remozar, y en algunos casos inventar, nuevos arquetipos superheroicos, capaces de conectar con los aficionados y convertirse en un gran éxito de ventas. No obstante, el camino de los X-Men no siempre ha sido fácil y sencillo, la serie original no era la más popular del naciente Universo Marvel e incluso llegaría ser cancelada a principios de los años setenta. Pero como bien es sabido el relanzamiento de la colección en 1975, en manos de Chris Claremont y Dave Cockrum, y posteriormente con la ayuda de John Byrne, cambiaría esto de raíz, convirtiendo a los X-Men en uno de los pilares de la Casa de la Ideas y promoviendo la aparición de todo un escuadrón de series mutantes dispuestas a acaparar el mercado y batir todos los records de ventas posibles. Esta segunda génesis revitalizaría el concepto tanteado por Stan Lee y Jack Kirby en sus orígenes, el tono de las aventuras de los X-Men irían desde ese momento tomando un tono más oscuro, ambiguo y fatalista hasta que llegados los años noventa la franquicia mutante caería paulatinamente en una enfermiza vorágine de sangre y muerte totalmente aséptica y gratuita. En este sentido hay que recordar los X-Force de Rob Liefeld y Fabian Nicieza alumbrados en 1991 en la cabecera de los Nuevos Mutantes. Este antiheroico grupo de choque, formado originalmente por personajes como Cable, Bala de Cañón, Boom Boom, Domino, Feral, Shatterstar y Warpath, era una especie de filial paramilitar de los X-Men encargada de realizar esos trabajos y misiones con pocas probabilidades de éxito y supervivencia que requerían también una total falta de moral y escrúpulos. Hasta finales de los años noventa autores como el mismo Fabian Nicieza, Jeph Loeb, John Francis Moore o Warren Ellis estuvieron ligados a la cabecera de X-Force, buscando encauzar la alocada creación de Rob Liefeld, pero el advenimiento del nuevo siglo XXI tenía su propio espíritu y reivindicaba a la fuerza un cambio de aires. Esto se traduciría en una caída de ventas y en la cancelación de series de la franquicia mutante como Generación X o X-Man aunque, curiosamente, no sería este el destino último de X-Force, la cabecera caería en manos de Peter Milligan y Mike Allred y ya nada volvería a ser lo mismo. El irreverente y polémico guionista irlandés venía de concluir en 1996 su trabajo para la línea Vertigo en la impresionante Shade: El hombre cambiante y había empezado a adentrarse en el radio de acción de Marvel Comics tanteando personajes de la estela mutante en miniseries como Archangel: Phantom Wings, The Further Adventures of Cyclops and Phoenix o Magneto. Eran los primeros años de Joe Quesada como editor en jefe y la rompedora apuesta de Peter Milligan llegaba en el mejor momento, sólo era un paso más en la nueva línea editorial destinada a recuperar para las nuevas generaciones la antaña grandeza de Marvel Comics.
Esta serie la leí en números sueltos, pero tenerla toda junta en semejante tochonazo debe ser una experiencia espectacular, digna de una mezcla de los más adictivos alucinógenos con lo mejor del mundo del comic y lo peor del de la tv. Ojalá lo consiga en algún momento, sea esta edición u otras más económicas.
As much as I love the X-men series and its spinoffs, there are very few books over the years that i would call five star books. And while the story in this book is about a three star conceit: a group of superheroes is more focused on media representation and cultural relevance than saving people, the art is seven or eight out of five stars.
Rarely does Mike Allred draw superhero comics for Marvel or DC unless they're rooted in nostalgia: Batman '66, Vol. 1, or seem weirdly out of time: Silver Surfer, Vol. 1: New Dawn. It's fun to see him drawing a title that doesn't seem like a period piece. Also, he takes two issues off during this run, and one of those issues is done by Darwyn Cooke, whose work is also some of my all-time favorite comic art.
The book is just a fun book with only a tenuous collection to the other X-Books. Early on Meltdown and Cannonball from the previous team of X-Force show up and demand the team change its name, and there's one issue where Wolverine shows up because it's a law that any Marvel book that goes for more than six issues has at least one issue featuring Wolverine.
I recommend it for fans of bright, pop art, people who enjoy mutants constantly being introduced and then murdered and replaced, and anyone looking for a mutant/superhero themed art book that also has a pretty decent story.
This one really surprised me. I went into this book not knowing a lot about it. I was mostly attracted to Mike Allred's art, which is fantastic and did not disappoint. The story starts off all over the place , but it slows down and you eventually get a feel for the characters. I assume this is because new creators took over an existing series and had to transfer the story and transform the team. Once I got to know some of the characters (they were all knew to me except for the obligatory Wolverine cameo), I had some investment and enjoyed where the series ended up. There is way more inter-team drama than an X-Men book, which is saying something. Some of the themes are more progressive than I would have expected for a book from the 90's. It is kinda violent, which I should have expected after reading other X-Force series, but the artwork fooled me into thinking it would be innocent.
Esta serie es, básicamente, el equivalente a coger la típica serie de animación de Adult Swim y llevarla al universo Marvel. Es entretenida y tiene sus puntos, como el hecho de que aparezcan miembros de la antigua X-Force a quejarse del "mal uso" que se le da al nombre del grupo. Tendré que releerla y seguir con la serie, que cambia de nombre a X-Statix al final de este tomo.
I started reading this because I was intrigued by Peter Milligan’s new X-Cellent…I’ll say that I’m pretty much hooked! A postmodern send-up of a superhero team book, Milligan’s takeover of the X-Force is revelatory — funny, weird as hell, full of biting social commentary that still hits hard. I’m looking forward to reading the X-Statix run and then jumping on to X-Cellent.
I'm not a fan of superhero comics like I once was. I still enjoy a good superhero movie but I find the comics nowadays to be too repetitive and uninspired; the stories, if they're not reboots or retreads, usually fall flat, existing as filler between generic fight scenes. I was intrigued, however, to read Peter Milligan' and Mike Allred's "X-Force" because it promised to be a subversive exploration of superpowered beings in our greedy, celebrity-obsessed culture. The reality was that it was whiny, obnoxious, disjointed, and boring.
Of course, Allred's art is bold and crisp; it was also very enjoyable to see him cut loose with some of his numerous character designs, considering that the average X-Force member only survives for about two issues or so. This is also a problem, though: I never felt very invested in any of the characters because they didn't last long enough to resonate. Their personalities, too, were largely annoying: lots of narcissistic bickering and self-absorbed preening. The plots didn't have any weight and the scenes just sort of jumped around without any consistent flow. I quit reading the book about halfway through.
This X-Force collection is worth skimming just for Allred's art, his inventive characters, and the bonus sketchbook material at the end. The rest didn't do anything to make me a superhero comics fan again.
Probably my least favorite Milligan effort of all time. Allred is in fine form, but the themes of media and celebrtiy are simplistic at best and precious at worst.