En este libro el autor de Milenarismo Vasco (1981) y El escudo de Arquíloco (2001) rememora su juventud de militante antifranquista, leninista primero y anarquista más tarde, anterior a su dedicación docente y a su vocación antropológica, y recupera algunos textos de varias conferencias impartidas en las últimas décadas en los que reflexiona sobre la evolución ideológica del nacional-catolicismo vasco, el final de ETA y su instrumentalización por el nacionalismo español.
Algo sabía de la vida de Juan Aranzadi, pero únicamente conocía su trabajo sobre Guinea Ecuatorial, así que la lectura ha resultado sorprendente por dos motivos. El primero, por descubrir su pasado antifranquista y el segundo por descubrir sus lúcidas reflexiones sobre la violencia de ETA y el conflicto vasco desde su temprana "condición ética de apátrida", como él la llama, capaz de alejarse del entorno de la organización terrorista y de criticar el uso de la violencia a la vez que criticaba la capitalización de las víctimas del terrorismo por parte de Basta Ya y la (ultra)derecha española, donde han acabado muchos de quienes fueron sus compañeros de entonces. Una colección de ensayos lúcida que incomodará a tirios y troyanos, cosa que está muy bien.