Candela es una fotógrafa a la que un día se le cruza el amor y la atropella poniéndolo todo patas arriba. El responsable de ese torbellino es Manuel, un joven modelo con el que vivirá una historia de a mor adictiva. Los primeros besos, la complicidad, la pasión. Pero también la angustia de quien no recibe todo lo que da.
Mónica Carrillo es una periodista y escritora española. En la actualidad presenta, junto a Matías Prats, el informativo "Noticias Fin de Semana" que se emite cada sábado y domingo a las 15:00 y a las 21:00h.
Ehhhh.... No. Simplemente no. Sinceramente cuestiono la credibilidad de esta editorial al publicar esto, porque es simplemente penoso. El otro día de casualidad leí una historia corta (de otro género completamente diferente) de un chico por la red y me pareció brillante y una pena que no fuese publicado y vengo y me encuentro con algo como lo siguiente:
[...]Abrí la puerta y allí estabas tú. Tan guapo. Tan alto, tan fuerte, tan, tan, tan. Así te veía yo: tan todo.[...] ¿De verdad me estás vendiendo este libro en ebook por 9,49€?????
Vamos solo por la página 3...
[...]Una mirada y tu sonrisa dejó al descubierto esos dientes perfectamente ordenados que muy pronto se iban a convertir en un escenario muy familiar para mí [...]
[...]Sucedió que mi sangre dejó su estado habitual para convertirse en una especie de champán suave. Pequeñas burbujas había alterado mi circulación. En ese estado de semiefervescencia fuimos provocando más encuentros. Yo te silbaba y tú venías...... ...Aquel día estaba haciendo un reportaje a esa actriz de piel blanca, ojos verdes y facciones perfectas... ...Mírame como si te acabaran de echar el polvo de tu vida (eso se lo dice a la actriz porque según Candela ella es una fotógrafa muy eficiente y profesional)....
...Los servicios estaba al nivel del restaurante. Amplios, muy bien decorados y con una fuente enorme en la entrada que sirvió para amortiguar el ruido de los gemidos que vinieron a continuación... ...Al notar el contacto con tu piel me estremecí... ...Mis deseos se estaban cumpliendo. El genio de mi lámpara se había plantado allí mismo para hacerlos realidad... solo estamos en la página 12 13
[...]Acaba de sonar el teléfono, veo tu número en la pantalla y un escalofrío me recorre el cuerpo. Desde la punta del pie sube por la espalda como una descarga eléctrica hasta el cuero cabelludo y al final un resorte me hace sonreír de nuevo. Ya te he dicho que últimamente sonrío mucho, todo el rato... ...Mi corazón se detiene en una especie de paradinha a lo Panenka... ...Llegaste con tu mazo suave y las derribaste. Y allí estaba yo, de par en par, abierta ante ti... jajaja Lo siento, es que de verdad me da risa pero esto es serio. Y con este diálogo cierro esta insensatez: —Confiesa, Jimena, ¿cuál te has puesto esta vez? —Leyendas de pasión. Lo sé, Candela, soy una cursi con lazos rosas y mariposas. Soy la Mariah Carey de los expatriados en Tailandia. —Leyendas de pasión es un peliculón. Nunca lo reconoceremos ante un hombre para que no lo utilice en nuestra contra, pero eso es así. —Cierto. Y Pitt está enorme, en el sentido más amplio de la palabra. —La verdad es que el muchacho está guapo subiendo al caballo, bajando del caballo, acariciando el caballo... —¡Y sin caballo! Me ha alegrado el día este hombre. —Hablando de grandes joyas del cine, no entiendo cómo siempre aparecen en lo más alto de las listas Ciudadano Kane, El gran dictador y otras películas de medio pelo y nunca aparece Dirty dancing. pseudovirginidad actual nos garantizará los metros cuadrados de cielo que nuestros pecados nos quitan. —¡Me da igual el cielo! Me conformo con una parcelita pequeña. Tendrías que verlo. Es tan guapo y simpático... Muy simpático. Moreno, me encanta su voz. Alto y fuerte. Con una mirada que me deshace. —Uh. Te gusta el mozo, ¿eh? ¿Y cómo se llama el apuesto guerrero? —Manuel. —¿Ya tenemos mencionitis? —Sí, reconozco que a Berta y Malena ya les estoy poniendo la cabeza como un bombo. —¿Estás ya en la fase de: Me ha mandado un mensaje, ¿le respondo al momento o espero un poco? ¿Le mando otro por si el de antes no lo ha visto? Si me escribe es que tiene interés, ¿no? —Estoy en fase aguda de mencionitis, sí. —¡Bravo! ¿Alguna pega? ¿Taras confesables? —Ninguna. Eso es lo que más me preocupa. No hay nada de él que no me guste. —Ups, saltan las alarmas. ¡Candela está en fase de idealización! Todos a los camarotes, ¡avistamos un enamoramiento! ¿Lo veis? ¡Va directa al macizo... de hielo! —Qué tonta eres. No estoy enamorada, pero es que no me fío porque me gusta demasiado y eso me da miedo. —¡¡Disfruta de la vida, nena!! —Bueno, sí que tengo una pega. Es más joven que yo, unos cuantos añitos. —No quiero saber su edad, dime cómo se porta contigo. Lo demás me tiene sin cuidado. Conozco a tipos muy mayores que son críos y a chavales que son muy maduros. —Él es bastante maduro, creo. Es modelo, viaja mucho, tiene mundo. —¡¡¿Modeloooo?!! Pero ¿qué le ha pasado a la profunda y trascendente Candela? ¿Ha sucumbido a los placeres de la carne? —Ya... Me ha desbaratado los prejuicios y me ha sorprendido. Me encanta eso también. —¿Algo destacable? —Toca el violín. —Toca el violín, claro. Imposible no sucumbir a eso.
LLegué a este diálogo y pedí directamente mi reembolso en Amazon. Tengo que reírme porque resulta que libros como La Odisea de Homero estaban a menos de 3 €! Desde luego este libro no tiene ni calidad literaria ni credibilidad alguna. Hay cientos de autoras románticas que le dan vueltas a este intento de escritura. Vergonzoso.
He leído diversas opiniones o reseñas y comprendo que a muchos lectores La luz de Candela les parezca tedioso, monotemático o repetitivo... porque LO ES. Sin embargo, a mí sí que me ha gustado. En términos generales, me quedo con la forma en la que está escrito, los microcuentos, algunas frases bonitas, las menciones de películas y sobretodo con los sentimientos de Candela. Esos que hablan de desamor y corazones rotos, de idas y venidas, de pena, de recuerdos, de batallas internas y mochilas emocionales. A mí me ha llegado y me deja buen sabor de boca.
"Tanto tiempo luchando por echarte de más, que había olvidado lo mucho que te echaba de menos."
Sensible, cruda, real y contundente. Mónica nos narra una historia de (des)amor realista, en la que los sentimientos están a flor de piel. Todos nos hemos sentido Candela alguna vez, y todos debemos seguir hacia adelante.
Le doy tres estrellas por los microcuentos, creo que son maravillas en miniaturas que han hecho que la lectura me merezca la pena. De hecho, voy a copiarme algunos para no olvidarlos. Por lo demás, sólo se salva las conversaciones con su amiga Jimena desde Bankgok, que son un disparate muy divertido. Y ya, no me ha emocionado la forma de escribir de la autora, y la trama me parece cansada y repetitiva. Entiendo a Candela, ese cuelgue indebido e insoportable, pero son demasiadas páginas dando vueltas al quiero pero no puedo.
No me ha gustado. Así de simple. Será que no soy de novela romántica o del género que sea esta. Me gusta mucho el trabajo que hace la autora en los telediarios de A3, pero este libro me ha costado mucho terminarlo. No creo que los hombres sean todos malos malísimos, irresponsables e infatiles, y las mujeres sean todas buenas buenísimas, responsables y maduras. Supongo que el ser humano es mucho más complicado de catalogar.
No sabría definir las sensaciones que esta historia me ha dejado. Por un lado ha resultado muy pesada, la protagonista entra en un bucle de autocompasión que se repite demasiado.sin embargo, la autora al final decide sin más encontrar la luz adecuada para el personaje y el final que se esperaba. Me ha gustado la forma de escribirlo, pero finalmente la historia no me ha llegado. Esperaba más.
Bueno... Mónica Carrillo escribe bien, tiene alguna frase de esas que hacen pensar, alguna reflexión interesante. Pero, en general, creo que funciona mejor en formatos más cortos. Esta novela da muchas vueltas alrededor del mismo tema y alterna el tono más o menos lírico con el que habla la protagonista en primera persona con capítulos de conversaciones con sus amigas que, en mi opinión, funcionan regular. Se lee rápido y la historia está bien (una relación tóxica y la obsesión de la protagonista por revivirla), pero me ha dejado un poco fría.
Es un libro que me ha parecido bastante flojo. Mónica Carrillo escribe bien, me ha hecho sentir el dolor de Candela en varias ocasiones, pero la historia no avanza nada. Empieza con su sufrimiento y acaba con el mismo sufrimiento, y por medio 300 páginas de lo mismo. Que la chica no consigue ver la luz al final del túnel, por mucho que la luz esté en el título de la novela. No hay una evolución en la historia, es completamente plana, y así, de repente, medio encuentra una solución en el último párrafo. Además, los diálogos con sus amigas son un poco flojos y a algunos no les encuentro el sentido dentro de la trama; por no mencionar que hay cosas que deja inacabadas (¿qué pasa con el francés aquél?). La historia (o la falta de ella) no me ha enganchado, pero aún así se lee rapidísimo, lo he terminado en un día. Tenía muchas expectativas porque a una amiga le encantó, pero yo no recomiendo su lectura.
Mi nota realmente sería 3.5, pero no me gustó lo suficiente para darle 4. Desde que empecé a seguirla en twitter, Mónica Carrillo me ha parecido una escritora de gran talento con sus microcuentos. Por eso, estaba ansiosa por leer su primera novela. Me encanta la sensibilidad con la que el libro está escrito, el estilo original de la prosa, los juegos de palabras, el humor inteligente, las referencias al cine y a la música...Mención especial merecen las conversaciones entre Candela y su amiga Jimena, que me hicieron soltar algunas carcajadas. Sin embargo, y a mi pesar, no llegué a conectar del todo con la historia. El libro comienza en un punto de la vida de Candela y no avanza, se explaya en el sufrimiento de la protagonista. No era lo que esperaba de la trama y por eso el libro me decepcionó un poco.
Uf. No sé cómo calificar este libro. Por una parte me ha parecido insufrible, pero por otra me ha encantado. Empecemos por lo malo, así el sabor de boca al final será agradable. Candela se regodea TANTO en su miseria que lo único que quiere el lector al final es darle de patadas hasta que espabile. A ver, igual en su situación yo sería así (o peor) pero visto desde fuera puede llegar a resultar muy cansina. Por otro lado me ha encantado como escribe Mónica Carrillo. Me ha encantado su prosa, su manera de mezclar poesía, narrativa y microcuentos. Me ha encantado la conjunción de todo, hasta de las letras de canciones, frases de películas, versos, etc, todo junto, mezclado, en sintonía. He guardado muchísimas citas de este libro que me han parecido fantásticas y al final ha sido lo que ha hecho que me animara a acabarlo, cuando lo que es la historia en sí, y la protagonista, acabaron por cansarme.
La historia engancha: desamor. El libro está escrito para gente que no lee. Se lee rápido y vendría a ser a la literatura lo que el Mcdonalds a la comida. Lo odiamos pero a veces necesitamos ir. Lo peor es que está lleno de topicazos y construido a partir de películas y frases de otros.
1'5 Es cierto que hay muchas frases bonitas en este libro pero el conjunto me ha parecido pesado y repetitivo. Además, la forma de escribir no me ha terminado de gustar y me ha chirriado en muchos momentos.
Candela es una joven fotógrafa que vive su vida de forma monótona, bastante aburrida según sus palabras, y lo capta todo en imágenes que guarda en su cabeza. Por eso, cuando Manuel aparece en su vida, un modelo de quien se enamora perdidamente, este pronto se convierte en su imagen preferida. Juntos comienzan una relación amorosa, intensa, pero cegadora e incluso obsesiva.
Esta novela está escrita en primera persona, narrada en pasado por la protagonista principal y dirigida al propio Manuel, aunque a veces también interpela al lector. Los capítulos son cortos y están intercalados con breves diálogos entre Candela y sus amigas, o una suerte de testimonios de ellas y su familia acerca de la situación. A su vez, a modo de separador de cada capítulo, se pueden encontrar breves poemas o reflexiones llamadas microcuentos, que al parecer son muestras de las publicaciones que la autora suele escribir en Twitter (Mónica Carrillo es presentadora de noticias en España). Estos microcuentos consisten, en general, en juegos de palabras, y puede que sean unas de las partes más interesantes de la novela, especialmente al inicio y al final.
Otra vez me toca leer un libro catalogado como de romanticismo erótico, género que no me gusta, pero por alguna razón siempre me aparece alguno en la lista y me doy cuenta cuando ya lo empecé a leer. Y no, no puedo abandonar un libro que ya he empezado a leer, lo siento (yo no hago así las cosas, Lisa). De todas formas, trato de ser objetiva, puedo reconocer una buena historia, y este no es el caso por muchas razones. En primer lugar, toda la escritura se caracteriza por ser muy simple, demasiado simple. Esto le quita peso y credibilidad. Los personajes son llanos y nunca conecté con ninguno, pese a que sólo la protagonista principal es expuesta como para lograr esa conexión. La liviandad de la escritura es tal que por momentos parece inmadura, como si todo esto fuese un juego, completamente superficial, al punto de sentir pena ajena. A veces pensaba que era a propósito, para destacar la personalidad de Candela (ya voy a hablar de ella), pero los segmentos dedicados a los otros personajes y los microcuentos (un poco menos estos últimos) también son así. Es que, en definitiva, la pluma detrás es la misma.
Las primeras páginas, en mi opinión, tienen el mismo problema que la mayoría de los libros eróticos con que me he topado: son sólo escenas de sexo y todo lleva a eso. De nuevo, muy llano todo.
La trama consiste en un amor no correspondido, que luego se torna en una obsesión. Todos pasamos o conocemos a alguien que haya pasado una situación semejante, y podemos llegar a identificarlo así. Suele ocurrir una idealización de la otra persona, que lo obnubila todo y hasta puede terminar imaginando cosas que nunca sucedieron. Esto le ocurre a Candela y de pronto su vida gira en torno a una persona de la que está enamorada, pero con un nivel de dependencia absoluta. Desde las primeras páginas se puede distinguir que es una persona que dice muchas cosas sin sentido (por no decirlo de otra forma) y que tiene un autoestima muy bajo. Por eso, tiene un poco de sentido el grado de sometimiento que tiene hacia Manuel (y que es bastante desagradable, por cierto). No obstante, hasta ahí sólo describe una relación tóxica y está bien. El punto es que es muy repetitivo, como si quisiera intentar algo que nunca pudo ser. De varios capítulos contando sobre los encuentros y las escenas amorosas de ambos, luego pasamos a varios capítulos depresivos relatando cuán destrozada/ciega/obsesionada estaba ella y todo lo malo que él había hecho. La lectura se convierte en un suplicio que no avanza nunca. A veces pensaba que la luz del título se refería a ver la luz del final del libro.
Otra cuestión que no compartía con Candela es cómo asumía la historia. Según ella, el problema fue que Manuel no la quería como ella lo quería a él, que no sentían lo mismo. Y es cierto, pero para mí el problema es posterior a eso. Candela tarda muchísimo tiempo en entender esto, que el sentimiento no es correspondido, y siempre le echa la culpa a Manuel. A pesar que entiendo que es necesario un duelo una vez que se toma conciencia de lo sucedido, la escritura es tan lastimera que parece regocijarse en el propio dolor y disfrutarlo. ¿Por qué pongo toda la carga sobre ella? Porque, con la poca descripción que tenemos de Manuel, queda claro quién es él, qué quiere y qué no puede darle. Quien no entiende, quiere entender o ver esto es Candela, e insiste cuando ya todo debería haber terminado hace tiempo. Lo idolatra de una manera que no le permite criticarlo. Recién, hacia el final comienza a hacerlo, pero en su mayoría son reproches de por qué no fue lo que ella quería; es una posición muy egoísta, aunque real. Lo que me genera conflicto es que nadie lo dice, nadie lo resuelve, nadie menciona que este pensamiento sigue siendo tóxico y que necesita hacer terapia ya.
Ni siquiera el final hace alusión a esto.
La luz de Candela es una novela corta, aunque densa y reiterativa, sobre un amor no correspondido, que es idealizado y luego cuesta mucho bajar de ese pedestal. Con una escritura completamente ambiciosa y vanal, la autora pretende contar esta historia de la vida real, pero su estilo le quita credibilidad y parece ser más un juego a escribir un libro que una novela en sí. El personaje principal se convierte en un ser dócil y narcicista, y creo que jamás logra comprender eso. La situación carece de análisis, sólo se tapa y se traslada hacia un nuevo objetivo. Quizá Candela nunca vio sus propios errores, porque quizá su creadora cometió los mismos.
He leído unas cuantas reseñas sobre esta obra; y no todas buenas. pero yo tengo que reconocer que para mí ha sido sanador. Es un libro que habla de emociones puramente y creo que hay que leerlo en cierto punto de nuestra vida. Todos pasamos por algún momento en nuestra vida en el que necesitamos sanar, encontrarnos y seguir. Y este libro es una herramienta recomendada para ello. A mí personalmente me ha tranquilizado mucho leerlo.
La protagonista me resultó ridícula... normalizar estar enganchada a algo tóxico como si la muchacha fuera estúpida... y más cómo acaba su historia. Ufff... puag. ¿En qué estaba pensando al escribir semejante historia? Pérdida de tiempo absoluta, un ejemplo de obsesión que NO debes seguir. Lo peor es que lo narra como algo “bonito” o “nostálgico”. Error... que horror.
Candela me ha atrapado completamente y he entrado en estado de catarsis desde la primera página. Toda su historia de amor y desamor con Manuel la he vivido con cada palabra y en cada capítulo y a la vez he sentido como mías las palabras de sus amigas. Me he reído con las disparatadas conversaciones con su amiga Jimena y he sentido el dolor de Candela en todo su proceso de superación. Sin duda ha sido toda una experiencia leer esta novela que te pone su lectura de una forma tan cómoda que es imposible no entrar de lleno en ella, a la par que te enseña de forma generosa los entresijos de los sentimientos contradictorios en una pérdida sentimental como lo es una ruptura.
"Olvidé que parar quererte bien tenía que enamorarme de mí antes"
Lo empece a leer tras leer un libro que me emociono hasta llorar y la verdad es que no llegue a pillar el hilo de esta historia. Será que no estoy acostumbrada con este estilo de narración pero no me transmitía nada. Así que, para ahorrarme dolores de cabeza, lo deje aparcado para leerlo mas adelante. Viendo las criticas de aquí y de varios blogs me estoy arrepintiendo de haberlo adquirido.
Una lectura un poco repetitiva y aburrida. Todo el tiempo con lo mismo: Manuel, Manuel y Manuel. Es cierto que todas hemos sido Candela alguna vez, pero, creo que la autora no ha sabido sacarle chicha a la historia de Candela y Manuel, demasiados pensamientos y poco que contar.
Narrado en primera persona, Candela nos cuenta su historia de amor o desamor, enganche y dependencia, como si estuviese escribiendo una larga carta a alguien que sabe, no la va a leer, Manuel. Intercala algunos capítulos desde el punto de vista de sus amigas que le da un soplo de aire fresco, creo que es todo un acierto.
La protagonista no llega en ningún momento a emocionarme, es más, me parece un libro un tanto repetitivo donde le gusta ensañarse en la toxicidad de un amor que hace más mal que bien e incluso me parece asfixiante. Siempre se está quejando y no hace nada por cambiar la situación. Pienso que todos nos hemos sentido atrapados alguna vez en alguna relación (en mayor y menor medida) pero es que esta mujer está en bucle toda la novela. He echado de menos que nos diera algún contrapunto de la visión de Manuel en alguna cosa… no veas la ilusión que me hizo leer la carta para luego llevarme ese jarro de agua fría.
Nos encontramos con Candela y Manuel los protagonistas, pero no podemos olvidarnos de Berta, la primera que se da cuenta de cómo es la relación de Candela y Manuel, de lo peligrosa que esa relación y del daño que va a terminar sufriendo su amiga; Carolina que ha vivido una relación adictiva y, por tanto, sabe de lo que habla cuando quiere hacer entrar en razón a Candela; Jimena, que a muchos kilómetros de distancia, sabe reírse de ella misma y de la incapacidad que tienen la dos amigas de encontrar el hombre adecuado (pone el punto de humor en la historia); y Malena, la sensata, la voz de la experiencia, la que trata de convencer a Candela que la vida siempre te da otra oportunidad, y que será un apoyo fundamental para ella.
La verdad es que lo acabé porque no perdí la esperanza que tomara otro rumbo o diera algún giro aunque fuera al final… pero no llegó y lo que apareció justo al final no me convence nada.
Lo que más me han gustado han sido los microrrelatos, sin duda… son poesía y mágicos. Una forma corta y concisa de expresar los sentimientos de Candela. Y lo peor, el monotema que no avanza en todo el libro de la toxicidad de ese amor y la poca evolución.
Hay un par de capítulos curiosos: los dedicados a momentos del cine y la música y cómo están representados los sentimientos. En el blog Sé de las cosas que se cuentan en su post Encajar letras, nos muestran un pequeño extracto del capítulo dedicado a esas canciones que parecen que están escritas para narrar nuestra historia. Podéis leerlo sin temor a spoilers de la historia, con extractos del libro acompañados de las canciones de las que hablan.
Quizás no haya sido el momento de coger esta novela… siempre digo que no es por ti, es por mí… pero en mi estado actual me ha parecido una turra considerable, algo insulsa y que no me ha aportado mucho la verdad.
2 estrellas por cómo escribe Mónica Carrillo. El libro ha sido sencillo de leer y se caracteriza por esas frases y microcuentos tan propios de la autora.
Por otra parte la historia no me ha aportado nada. El libro no trata de una historia, sino de un sentimiento: el desamor. Puede que ese haya sido un fallo mío, porque pensaba que me iba a encontrar con una historia en el que dos personas se conocen, se enamoran y luego, por circunstancias de la vida rompen, es decir inicio-nudo-desenlace. Pero no, es un libro es el que empieza por el desenlace, algunas veces habla del inicio y el nudo no queda muy claro.
No he podido empatizar con Candela porque no entiendo su relación con Manuel. Candela sufre muchísimo por él porque lo describe como “su gran desamor”, que no un desamor cualquiera porque Candela ya ha tenido otras relaciones antes que él. No consigo enter esa relación porque para mi se queda en lo superficial, en una relación muy poco profunda y centrada en la parte sexual. Tampoco me ha ayudado que me explique cómo se conocieron en el 7º u 8º capítulo y que en un capítulo hable de lo mal que lo está pasando por él y en el siguiente del fabuloso fin de semana que pasaron en no sé dónde. No he podido entender el daño que le ha hecho porque no he conocido a la Candela antes de Manuel para poder compararla con la de después de Manuel.
Me han sobrado muchas páginas, o me ha faltado mucha historia. No entiendo que de buenas a haya capítulos de poemas sin venir a cuento. También me sobran las conversaciones con Jimena que no tienen que ver con nada y que se dedican capítulos enteros sin introducir la conversación entre Jimena y Candela.
Sin embargo, los microcuentos lo veo más como un sello personal de la autora.
No diría si recomendarlo o no porque sé que hay personas que han conectado con Candela y su historia. Creo que no es un libro para mí o no era el momento para leerlo.
This entire review has been hidden because of spoilers.
No me ha gustado. Éste libro es la segunda vez que me lo leo, la primera vez fue cuando se publicó, y no lo recordaba. Y normal.
Es súper repetitivo y cansino. En ocasiones da hasta vergüenza ajena. La historia tampoco me ha parecido bonita, es cierto que muchísimas personas se pueden sentir identificadas con lo que escribe Mónica en éste libro, pero me ha parecido extremadamente denso. Y eso que es cortito.
Llega un punto en el que te da pereza seguir leyendo, porque sabes que cuando vayas a pasar la página, va a estar escrito exactamente lo mismo que has leído pero con otras palabras. La única estrella que le doy es porque Mónica es una excelente escritora, y se nota. Tiene frases preciosas, pero obviamente, no basta.
Los personajes son completamente planos. Literalmente. No conocemos nada de los protagonistas, Manuel y Candela, a parte de que ella es fotógrafa, y él, modelo. Sólo conocemos (poquísimo) su historia de amor (y desamor). De las amigas que aparecen de vez en cuando tampoco sabemos mucho, e incluso diría que hay capítulos y conversaciones que sobran totalmente en el libro, aunque es cierto que son un soplo de aire fresco.
También da la sensación de que está todo desordenado, no sé cómo explicarlo.
El estilo de Mónica Carrillo es lírico y poético, con una prosa que a menudo se acerca a la poesía en su elección de palabras. La narrativa se ve intercalada con reflexiones y fragmentos que mejoran la trama principal, proporcionando una visión más profunda de la mente y el corazón de la protagonista.
Le doy una estrella y estoy siendo muy generosa, es un pestiño con todas las letras. Lo único bueno es que se lee rápido, algo bueno tiene que tener.
Es un libro lleno de topicazos más viejos que mi abuela, pero hubiera podido hacer la vista gorda (lo he hecho con otros libros) si la protagonista hubiera sido distinta. Candela parece salida de una época pasada, donde parece que su único trabajo, en vez de la fotografía, es rebajarse como persona y como mujer con cada súplica a Manuel después de que él la utilice como a una muñeca hinchable. Chica, quiérete un poco y ES-PA-BI-LA.
Además, el final pretende ser un soplo de aire fresco a la historia, o así lo interpretó tal y como está escrito. A mí, simple y llanamente, me ha dejado indiferente.
En resumen, es un libro que gustará a aquellos que no sean de comerse (sí, comerse) los libros que se leen, pero que no va a aportar nada a los lectores más avanzados.
Es mi último libro del año y definitivamente uno de mis favoritos.
Qué prosa tan espectacular, qué gusto de lectura… un vocabulario para admirar en una historia que ha llegado a mi vida en un momento perfecto. No es nada extraordinario que no se haya visto antes, al fin y al cabo estamos hablando de una ruptura. Y sin embargo se siente como la primera vez que alguien se digna a retratar en palabras la crudeza de una separación amorosa.
Candela, guapi, qué fácil empatizar contigo. Y también con todos tus seres queridos viviendo tal brutalidad de ruptura. Viviendo la recomposición de un corazón tan roto.
Y aún a pesar de eso, flipo con toda la ternura que se respira en cada página.
Adoración absoluta. Ganas de leerme todo lo escrito por esta fantasía de autora.
Candela es una fotógrafa a la que un día se le cruza el amor y la atropella poniéndolo todo patas arriba. El responsable de ese torbellino es Manuel, un joven modelo con el que vivirá una historia de amor adictiva. Los primeros besos, la complicidad, la pasión. Pero también la angustia de quien no recibe todo lo que da.
La historia es de esas que no lees igual dos veces, que depende de tu momento personal, de cuando estás viviendolo y leyendolo. Engancha, te apasiona, te enamora y te irrita a partes iguales.
Todos hemos sido Candela alguna vez y algunos hemos sido también Manuel. Cuando no recibes todo lo que das cuando no das todo lo que recibes.
Una novela llena de amor (desamor), pasión y prosa. Porque Mónica escribe que te llena el alma.
Mas que una novela, me ha parecido una escritura terapeútica por parte de la autora . No sé cuanto de real puede tener con respecto a alguna historia pasada de su vida, todos hemos podido pasar por lo que narra y sufrirlo en mayor o menor medida. El desgarro que transmite cuando habla de desamor y ver una relacion tóxica desde la barrera, te hace recordar que tu o alguien muy cercano también viviste/vivió algo parecido.
Me gusta como escribe, como juega con las palabras y como plasma sentimientos. Quizás me quedo con la sensación después de haber leído 2 de sus libros que lo reseñable de su obra no es tanto la historia o el final en sí, como el viaje interior que haces mientras la lees.