En la Roma de Séneca se entendía como pretexta una forma de la tragedia latina cuyos personajes —reconocidas figuras del poder— se vestían con la toga de este nombre y el asunto estaba sacado de la historia nacional. Así, esta novela intenta contra el proceso de degradación em que se ve envuelto un redactor fantasma, escritor frustrado y periodista a veces al concentrar todas sus habilidades en la confección de un libelo mediante el cual habrá de falsificarse la biografía de un profesor.
Nacido en Tijuana, B.C., 1941. Periodista, narrador y ensayista. En 1967 obtuvo la beca de The World Press Institute en Minnesota. En 1969 fue corresponsal en Washington, D.C., de la Agencia Mexicana de Noticias. En 1970 se fue a vivir a España, donde publicó su primer libro de entrevistas, Infame turba (1971), al que seguiría Entrevistas con escritores (1972). Ha colaborado en los principales diarios y revistas nacionales, como La Jornada, Proceso y Milenio. Ha publicado Todo lo de lasíocas (novela, 1978, edición completa, 1982), Pretexta (novela, 1979), Los brothers (cuento, 1982), Tijuanenses (cuento, 1989) De cuerpo entero. Navojoa (memorias, 1990), La memoria de Sciascia (ensayo, 1989), Máscara negra (ensayo, 1994), La invención del poder (ensayo, 1994), Postscriptum triste (ensayo, 1995), Periodismo escrito (ensayo, 1995) y Transpenínsular (novela, 2000). Es considerado el mejor narrador bajacaliforniano de su generación y un intelectual que ha reflexionado extensamente sobre el poder y sus claroscuros, personajes e imposturas.
Un escritor fantasma recibe el encargo de investigar a un antiguo maestro, un intelectual probo pero revoltoso, antiautoritario y disidente, con el objetivo de difamarlo; pero todo comienza a complicarse y nos encontramos ante un complot, una novela policiaca densa y ominosa. Con una “prosa demorada y minuciosa”, según Leobardo Saravia Quiroz, Campbell nos entrega una novela que alberga los elementos más marcados de este autor: su obsesión con los tejemanejes del poder, su influjo en la sociedad, pero, sobre todo, su relación con la prensa, “la indagación de los métodos del poder político, la inmersión en los húmedos pasadizos de la represión social”. Cabe destacar que, en una entrevista, el autor mencionó que todo el “lenguaje judicial” de la novela está tomado de un libro que consigna los procesos del 68: las actas, los careos, etc.; todo está tomado cual copia calca. De ahí que ese detonante de la complicidad y la corrupción no solo es verídico: es real. Así que, quien acuda a leer esta ficción, no quedará defraudado.