El sueño de un creador es poseer los poderes ocultos del brujo y conseguir con ellos efectos mágicos que transformen la realidad cotidiana en otra más profunda, bella y esencial ante los sorprendidos ojos de la tribu. Enseguida descubrimos que por el hecho de disfrazarnos y pintarnos, y hacer gestos y signos espectaculares, no pasamos de ser farsantes en el terreno de la ilusión, con más o menos acierto.
En las páginas de este manual están las pistas que conseguí encontrar que me parecieron más fiables, los materiales que creo más útiles para la inmersión en el océano del hecho teatral. Cada uno puede recorrerlas según sus gustos, motivaciones y necesidades: de principio a fin, a saltos, eligiendo los caminos más esotéricos o los más racionales, o leyendo sólo los capítulos o partes que resulten más de su interés. La meta no es el conocimiento por el conocimiento, sino la perla escondida en el fondo del mar, el diamante de la montaña profunda, pero... ¿cómo llegar a ellos si no es buscándolos?
Se trasladó a Madrid en 1959, donde se licenciaría en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y mucho más tarde en la futura Facultad de Ciencias de la Información. Comenzó a interesarse por el mundo de la interpretación, recibiendo clases de William Layton en el TEM. Se unió al grupo Tábano, participando en la experiencia de la Castañuela 70. Su primer estreno como autor se produce en 1975 con ¡Viva el Duque, nuestro dueño!
En 1988 fundó la productora teatral Pentación, con Gerardo Malla y Rafael Álvarez.
Ha escrito guiones de cine, series de televisión, narrativa infantil y novelas. Sus obras han sido editadas tanto en España como en el extranjero y se han publicado también ediciones críticas de varias de sus obras.
Ostenta la Cátedra de Escritura Dramática en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Desde junio de 2000 es director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
En el ámbito teórico ha escrito ensayos y artículos de investigación teatral en la revista Primer Acto, de la que es redactor, y en la prensa general.
Es un excelente manual generalista para iniciarse en el siempre complejo mundo de la teoría y práctica escénica. Su lectura, aunque un tanto densa, sintetiza muy bien los principales aspectos a tener en cuenta de cada uno de los temas que presenta. No es, sin embargo muy apropiado para quien desee profundizar, pues a menudo se pierde en generalidades y redundancias, así como en ejemplos que frecuentemente no esclarecen, sino que entorpecer el ritmo de la lectura y hacen perder el foco del tema. Que se va por las ramas con frecuencia, vaya. Por otra parte, algunas perspectivas acerca de creación y sus metas, están inevitablemente muy contaminados de la opinión particular de su autor, convirtiéndose en determinados aspectos una obra con más vocación preceptiva que expositiva.