Cuarta entrega de la serie de la Reina Isabel como investigadora, y de nuevo he vuelto a pasármelo pipa.
Dice la sinopsis: “Abril de 1957. En un mundo cada vez más desafiante, Isabel II desarrolla una intensa actividad diplomática para situar de nuevo al Reino Unido en el tablero europeo de la posguerra. Sin embargo, de viaje en París, la joven reina empieza a sospechar que alguien de su entorno intenta torpedear su misión. Una inquietud que aumenta al descubrir que su tarea se disputa el espacio en la prensa con un brutal asesinato doble en un piso cercano al palacio de Buckingham. Allí, una asistenta ha encontrado los cuerpos estrangulados de Gina Fonteyn, una joven dama de compañía ataviada con una valiosísima tiara de diamantes, y Nico Rodríguez, un misterioso traficante de armas proclive a los ambientes peligrosos. Mientras la policía centra sus pesquisas en miembros de la alta sociedad que celebraban una partida de cartas en el apartamento de abajo, Su Majestad inicia una investigación en paralelo. Y en compañía de Joan McGraw, mecanógrafa políglota del palacio y ex descifradora de códigos secretos, a la que convierte en su secretaria privada adjunta, intentará aclarar quien se esconde detrás de los intentos de sabotaje de su labor diplomática.”
En este caso, a diferencia de los libros anteriores de la serie, donde vemos a una Reina ya anciana aunque aún en plena posesión de sus facultades, volvemos a los primeros años de la joven reina Isabel, a finales de la década de los 50. En esta ocasión he sentido mejor desarrollada la trama detectivesca por parte de la Reina, que quizá en los libros anteriores quedaba más desdibujada. Conocemos a Joan McGraw, su nueva secretaria adjunta y que presumimos será cómplice de futuras investigaciones de la Reina. Entre ambas van a conseguir destapar una conjura contra la Reina así como desentrañar unos sórdidos asesinatos cometidos en Londres y que podrían incluso salpicar a la Corona.
En resumen, una historia entretenida, que se lee fácil y rápida, perfecta para amantes de lo british e ideal como lectura ligera para el verano o para intercalar entre otras de más enjundia.