Después de leer este libro de la escritora Irasema Corpus, podemos afirmar que, no cabe duda de que no es una autora salida de la nada, sino que se nota que hay una gran preparación literaria previa a esta maravillosa obra compuesta por 7 cuentos.
Desde el título, me sentí cautivada, pues me llevó a pensar en cuántas veces las personas quisiéramos estar dentro de una botarga o tras una máscara para cubrir nuestras inseguridades o nuestros temores y no sentirnos vulnerables frente a los demás.
En cuanto me adentré en la lectura de estos relatos, pude darme cuenta de que me encontraba ante historias de mujeres trabajadoras, que en su día a día a veces tienen que escudarse en un personaje diferente a su esencia, a lo que viven en la vida real, tal vez como mecanismo de defensa o como recurso para sobrellevar la vida diaria, en la que muchas veces el clasismo y la estigmatización, orillan a la búsqueda de un escudo protector ante esto.
Las mujeres que conoceremos en este libro, viven situaciones que las llevan al extremo y que podemos identificar como de la vida real, pues habla sobre temas que están muy vigentes en nuestra sociedad, tales como la persona que hay tras las redes sociales, el padre que tiene dos familias y abandona a una de ellas, hijas que tienen que trabajar para apoyar a su madre enferma, salud mental, por decir algunos.
Al ir leyendo estos cuentos, incluso hay dos de ellos que entrelazan sus personajes, podrás encontrar a mujeres con las que en algún momento de la vida te has encontrado… tal vez la dependienta del súper a donde vas cada semana, la animadora que contrataste para la fiesta de alguno de tus hijos, la empleada doméstica que tiene aspiraciones de superación o la secretaria que te atendió cuando fuiste a hacer algún trámite o a una cita.
Si te gusta la lectura que te lleva a la reflexión y que te motiva a ir “desmenuzando” las historias que estás leyendo, te recomiendo que leas este libro que, escrito con una prosa maravillosa y resaltando la capacidad de observación de la autora, nos hará disfrutar de relatos maravillosos e impredecibles, de gran calidad literaria.
Todos los cuentos los disfruté demasiado, pero puedo considerar "Muchacha", "Mujer con botarga" y "Obra negra", como mis favoritos.