Es difícil aceptar que en un país donde la violencia siempre ha sido participe y un negocio para manejar al pueblo pueda existir la esperanza de justicia y con esa justicia la libertad. Garzón fue asesinado por pensar diferente, por darle voz, esperanza y alegría al pueblo colombiano, pero no fue el único, ni el primero, ni el último y hasta día de hoy sigue pasando. Me gustó demasiado que el libro se centrará en gran parte en la visión de Alfredo, el hermano, del sentir de los que quedan y deben afrontar la vida sin los que tiene la fuerza de luchar y hacerle frente, es verdad lo que dice la novela, vivimos en un espiral de violencia del que somos presos y estamos a merced del terror, la angustia de perder la esperanza de lo que alguna vez creímos con ferocidad y defendimos hasta que la espera se volvió demasiado pesada:[