Resumen Solo cuando me fui de Paiwas, me di cuenta que mi vida giraba alrededor del río, era mi terapéutica y mi refugio de cuidado y quiero pensar que de muchas otras. Ahí nos reunía a las mujeres, que no solo lavaban la ropa, sino que se renovaban con sus platicas, risas o llantos. El Disparate, un lugar precioso, pero con un nombre que aprendí a querer. Está en el interior de Nicaragua, muy cerca de Bocana de Paiwas. Crecí con una actitud positiva y mucho sentido del humor ante momentos difíciles o complejos en mi vida, como las injusticias sociales, el machismo, la violencia de género e institucional y la ausencia de conciencia medioambiental. Aprendí a encontrar el lado amable de cada situación para que duela menos. En las memorias de mi vida, el personaje de la Bruja Mensajera juega un papel tan importante que casi me supera, me vuelve creativa, atrevida y un poco más loca, lo reconozco. La Bruja Mensajera es también un personaje de teatro de calle que convocaba para irrumpir la rutina del pueblo, una voz inconfundible de Radio Palabra de Mujer 1370 AM en Bocana de Paiwas, es a través de ella, que puedo decir las cosas que no me atrevo a decir como Jamileth, decirlas de una manera divertida que nos anima a cuestionarnos sin dolor, nos reímos y nos llevamos la reflexión a casa. Las historias de mi vida no serían igual sin ella, ya me acompaña desde hace más de un cuarto de siglo. Tenía que encontrar una forma efectiva de acompañamiento entre nosotras las mujeres de Paiwas, algo que nos conectara y nos empodera a través de la palabra y la clave, fue la risa. Hacer memoria es sanar y al ir escribiendo las memorias de mi vida he tenido que pasar por ríos, mares y también lagunas, de todas esas navegaciones las lagunas son las más preocupantes puesto que me doy cuenta que algo se esconde ahí, por que duele, se niega a salir o no lo puedo recordar, escribir entonces libera y el personaje de la bruja mensajera que me acompaña siempre está ahí latente. Con la Bruja Mensajera he aprendido a ser feliz y despertar la felicidad, alegría y esperanza de las otras mujeres, ha servido como un acto mágico esperanzador que renueva la mirada personal y colectiva. Contar la historia de mi vida, es escarbar las heridas y sanear, formatear para recuperar espacio en mi memoria y salvar la risa y la magia, el binomio más importante de mi vida, la bruja y yo. Es reconocerme que soy la suma de las mujeres que llevo dentro, es un registro que nutre mis ideas, mis sueños y esperanzas. Contar la historia para encontrar algunas claves resilientes que puedan inspirar a otras y sanar el alma, la palabra, la escritura, gritar, bailar o expresar cualquier sentimiento es como un la lava que brota de un volcán, ella sale para descongestionar la combustión y yo para liberarme de mis propios demonios y tener mejor salud menta y emocional.
Leer sobre la vida de Jamileth, su infancia, su juventud y su vida adulta ha sido abrir los ojos a la historia de una mujer que ha vivido varias vidas en una. Desde la guerra de la Revolución Nicaragüense a su migración a Madrid, Jamileth siempre ha sido un referente de las mujeres que dejan su huella en la historia de su pueblo y que marcan la diferencia.