Me duele escribir esto, pero me siento decepcionado con esta novela.
"Invisible" ha sido, desde que lo leí hace cuatro años, el libro que más me ha marcado en mi vida lectora y siempre lo tengo en un trono enorme. Muy pocos se han acercado a lo que supuso para mí ese libro, dado el momento vital en el que me encontraba. Hasta mi perro se llama Zaro por el personaje. He disfrutado leyendo "Redes", que no se me malinterprete, pero esperaba mucho más. Voy a escribir antes sobre lo que sí me ha gustado, pero ya adelanto que este libro se merece una reseña larga.
El libro se lee solo, algo que ocurre con muchos de los de este autor. Considero que tiene un enfoque más juvenil que facilita un poco su lectura, aunque se traten muchos temas que son bastante incómodos (grooming, sexting, material de explotación sexual infantil, maltrato familiar...). Normalmente no daría tantas pistas de un libro de Eloy, pero solo con la portada, la típica "sinopsis" de una frase y su título, te puedes hacer a la idea, además de que se da pistas sobre estos temas desde casi la primera página. Ha sido precioso volver a leer la historia del chico invisible, una continuación un par de años después, con todo lo que ocurre en su vida y cómo se relaciona o deja de relacionarse con los personajes. Lo he vivido como una vuelta atrás en el tiempo a cuando me sumergí en las páginas de "Invisible", y por lo general el libro me ha gustado. Es muy probable que muchos lectores no vean "Redes" como lo veo yo en muchos aspectos. Me atrevo a decir, incluso, que podría ser necesaria otra entrega, esta vez sí, centrándose de nuevo en la trama principal, pero creo que es un poco complicado que eso ocurra.
Sin embargo, parece que esto se vende como una continuación y es más bien una historia aparte dentro del mismo entorno. Algunos de los protagonistas de "Invisible" (el chico, Kiri, Zaro y MM) aparecen solo en escenas sueltas para ayudar a los protas de este libro (Betty y Alex), siendo la primera una chica que se menciona muy de pasada en la precuela y el segundo uno completamente nuevo. Más allá de eso, he echado en falta muchas escenas del chico invisible. No puedes publicar una supuesta continuación y no contar más que cuatro cosas sueltas sobre algunos personajes, y otros directamente dejártelos en el tintero. No hay absolutamente nada sobre la profesora, el Dragón, que tan importantísima es en el libro anterior. Solo hay una pequeña mención a ella que, eso sí, me ha gustado muchísimo por todo lo que implica (justamente por ser maestro he visto la importancia de este "cameo", pero me temo que el adolescente promedio no entenderá para nada lo que se menciona que hace). Tampoco hay absolutamente nada sobre Luna, que es un personaje importantísimo, como ya sabéis quienes hayáis leído "Invisible". Nada tampoco sobre los padres del chico. Hasta la última página me he quedado con ganas de saber más.
Además, lo que va ocurriendo durante la historia no tiene ni un cuarto del impacto de lo que ocurría en "Invisible". Cuando acabé el anterior, lloré por horas. Ahora, cuando he terminado este, solo he cerrado el libro, lo he mirado con carita de circunstancia y a otra cosa. Me parecía todo algo repetitivo: las redes son malas, las redes son un horror, las redes nosequé. Creo que los adolescentes deben conocer sobre estos temas, y hasta cierto punto me parece bien que se magnifique la sociedad actual en lo relativo al uso de móviles y redes sociales hasta el punto de convertirse prácticamente en una versión EloyMorenizada de 1984, pero hay detalles que no me han gustado y no estoy seguro de si aceptaría usarlo en el aula si tuviera la oportunidad. "Redes" no es "Tierra"; no parte de un contexto distópico, sin embargo aquí se crea y, a mi parecer, queda algo artificial en algunos momentos.
Internet es una herramienta esencial en nuestras vidas. Es la llave a un cambio de paradigma en la forma en que vivimos, y trae muchísimos beneficios. Evidentemente trae riesgos de igual manera, pero no es el mismísimo Lucifer. Hay que educar en su uso, pero no asustar tanto al personal como para que no sean capaces de ver sus beneficios, porque al final es algo que acabará repercutiendo en su vida personal, no solamente en la que tengan detrás de una pantalla. Es un debate en el que no pienso meterme: esto es exclusivamente mi opinión al respecto, y entendería que este aspecto de la novela resulte un punto muy a favor bajo el prisma de otros lectores. La literatura, al fin y al cabo, debe ser enfrentada a la crítica del público para poder perdurar en el tiempo.
Pese a todo esto, puedo seguir afirmando que lo que me ha gustado de este libro, todo lo que he disfrutado volviendo al mundo de "Invisible", tiene más peso que todas las pegas que he podido sacarle. Sintiendo una pena enorme, no puedo darle más de tres estrellas a una novela que, esperaba, podría tener una ubicación privilegiada en mis estanterías al lado de su precuela. Pese a todo, sigo recomendando "Redes" al que le haya gustado el anterior, pero no podré hacerlo con toda la intensidad con la que recomiendo "Invisible". Es una pena, y una decepción.