Children of Fate was written in 1981 and is a fascinating, passionate and humorous testament to the forgotten lives of the dispossessed and marginalised in General Pinochet's Chile. 2013 is the fortieth anniversary of the year Pinochet seized power in a vicious coup.
Juan Radrigán Rojas exploró diversos géneros literarios como narrativa, poesía y ensayo. Sin embargo, a partir de 1979, con el estreno de su primera obra teatral, Testimonios de las muertes de Sabina, inició una nueva veta en su producción literaria: la dramaturgia. Entre sus obras más relevantes se cuenta Hechos consumados (1981), El toro por las astas (1982), Made in Chile (1984), El pueblo de mal amor (1986), La contienda humana (1988), El encuentramiento (1996) y Amores de cantina (2011).
Las obras teatrales de Juan Radrigán hablan de la marginalidad social, asociadas al contexto político, económico y cultural de la dictadura militar chilena. La crítica especializada ha comparado la obra de Radrigán con la dramaturgia de Samuel Beckett y Arthur Miller y, en el plano nacional, con el teatro social de Antonio Acevedo Hernández y de Isidora Aguirre; debido a la selección de sus personajes -subproletarios, vagabundos, protitutas, entre otros- y su atmósfera existencial que evidencia el destino trágico del ser humano y su desesperanza.
Inscrito en la tradición de un teatro chileno que reflexiona sobre los desposeídos, Radrigán se distinguió por ser el primero en convertir a marginados sociales en personajes principales y únicos dentro del espacio dramatúrgico de sus obras, prescindiendo, incluso, de grandes escenografías con la intención de poder montarlas en distintos espacios populares. Para María de la Luz Hurtado y Juan Andrés Piña, el éxito de esta propuesta radica en que el eje que organiza y articula estas obras es el lenguaje oral: "la utilización de una estructura y de un lenguaje no lineal, y la permanente recurrencia a historias y relatos concretos en la obra de Radrigán, la hacen homologable a la forma habitual de producción de conocimiento y de generación de conciencia de sí y del entorno de la cultura popular". Por estas características, la dramaturgia del autor es considerada como teatro popular.
Sus obras han sido reconocidas en distintos certámenes nacionales e internacionales como, por ejemplo, el premio a la mejor obra del año, otorgado por el Círculo de Críticos de Arte, en 1981, por Hechos consumados, y en 1982, por El toro por las astas; y el Premio Municipal de Literatura, mención teatro, por esta misma obra. Como premio a su labor creativa fue invitado especial al Festival Internacional de Teatro de Nancy, en 1983, y participó del Primer Festival Internacional de Teatro por la Paz en San José de Costa Rica, en 1989; en ambas instancias fue destacado como el gestor de un cambio en la escena teatral chilena. Como reconocimiento a su labor recibió en el año 2009 el Premio Nacional de Artes de la Representación. Además, recorrió distintos continentes en exitosas giras. Incluso, el cineasta chileno Luis Vera realizó una versión cinematográfica de Hechos consumados y Soledad Cortes realizó un documental sobre su vida y obra, La tierra señalada (2010).
En 1984, la Universidad de Minnesota y CENECA publicaron una antología teatral titulada Teatro de Juan Radrigán (11 obras), que contiene dos estudios críticos de la producción del autor.
En 1996, después de años de silencio, estrenó su ópera-teatro El encuentramiento, con música de Patricio Solovera y dirección de Willy Semler. Para algunos críticos, esta obra marcó un cambio en la dramaturgia del autor, ya que no está circunscrita al espacio marginal que tenían sus creaciones anteriores y demostró su constante búsqueda creativa. Sin embargo, el propio Radrigán señaló: "Los temas siguen siendo los mismos. Es posible que ahora los personajes ya anden tirillentos y que el lenguaje haya cambiado un poco. Tal vez ahora la marginalidad es más existencial que material".
Juan Radrigán falleció el 16 de octubre del año 2016, a los 79 años de edad.
“Son muchas las veces que me han obligado a dar dos pasos, muchas veces que he tenido que decir que sí, cuando quiero decir que no; son muchas veces ya las que he tenío que elegir no ser na’… No compadre, de aquí no me muevo”.
Es una obra dramática muy cortita, que nos trae en un diálogo rápido y entendible de leer un tremendo y potente mensaje, que es como empieza a manifestarse a principio de los años 80 en Chile la propiedad privada y la fuerza que está tomando nuevamente por encima de los bienes comunes o humanos, sin tener en cuenta a las personas, siendo la dignidad por lo único que lucha Emilio quien es un pordiosero, que si bien ha sido despojado de sus mínimos bienes materiales quiere seguir poseyendo ese bien intangible y tan escaso por estos tiempos.
No sé cómo no le hicieron nada a Radrigán en dictadura, porque es cuático el contenido de Hechos consumados. Y no es nada que esté muy oculto, tira palos claros a los desaparecidos, al desempleo, a los empresarios y al nuevo sistema económico, a dios, etc. “La verdá es que no sabíamos que el mundo era propiedad privá, por eso nacimos” (33) “La ley es un animal muy raro, amigo, no come carne fina, le gusta la carne flaca y traspirá” (35) Es buenísimo. Inteligente, divertido, rápido e, incluso, conmovedor a momentos. En cuanto a Diatriba de la empecinada, me llegó menos. Es un monólogo muy directo. Mi cosa favorita es que putee a los espectadores.
Juan Radrigán es lejos mi dramaturgo favorito, con su increíble talento te narra la cruda realidad que muchas veces queremos ignorar, te cuestiona, incomoda y hace reflexionar sobre todo, la vida, la muerte, la sociedad. En el caso de este libro en específico, creo que es en el que más frases y momentos he marcado, porque a pesar de su corta extensión en cada página y diálogo de los personajes encuentras algo nuevo. Muy muy recomendado, para todxs,especialmente si te gusta leer obras de teatro o empezando a leer dramaturgia chilena, esta es mi obra favorita de Radrigán junto El loco y la triste. Diatriba de la empecinada, mantiene fuertemente la esencia de este dramaturgo, y te toca profundamente con esa rabia y dolor que transmite el personaje.
“Claro po; morir no cuesta na, tamos hechos pa eso, lo que cuesta es nacer; porque uno no nace cuando lo paren, nace cuando es capaz de vivir... Y el que quiere vivir, tiene que romper un mundo.” No sé, me gustó la frase. Y me encantó ver los diferentes puntos de vista sobre la marginalidad a través de la obra, y cómo cada personaje veía la vida y asimilaba su propia situación de manera distinta.
"Veo las palabras que se le cae a la gente de los ojos" 13
Leer "el loco y la triste"como introducción a Radrigán fue comprender desde un inicio su dramaturgia sería una de mis favoritas.
Hace mucho quería leer "Hechos Consumados" y no me defraudó en lo más mínimo. Sigue encarnando la voz de minorías marginadas, excluidas; alzándolas de frente a la injusticia que asfixia y pensando un ideal que las lleve más allá a lo habitado. Una vez más pude adentrarme en la angustiosa narrativa en que personajes ya no bastan con existir, sino que persisten en el insoportable dilema del sobrevivir.
La escritura de Radrigán para retratar la dialéctica popular es increíble, muy de nuestro folclor fonético; me recuerda un montón a la manera que tiene Sieveking.
Siento Radrigán tiene un particular que me gustaría destacar respecto de la dramaturgia que he leído últimamente. Se me ha vuelto habitual -mientras leo sus obras- el adentrarme a una narrativa cercana a la prosa; toma un vuelco y pasa rápidamente de una temática corriente a cavilaciones y comparaciones demasiado profundas. Es en definitiva de mis favoritos para retratar la injustucia desde el amor y la reflexión.
"¿Sabe lo que le diría a Dios si me lo encontrara por ahí? (...) "Eh compadre; no le haga a otro lo que no le gustaría que le hicieran a usté". Eso nomá le diría" 45.
DIATRIBA DE LA EMPECINADA
"Sólo perdida toda capacidad de sentir estamos derrotados" 71.
Trágico, crudo, y confrontacional; por decir lo menos. Un dolor palpable, una pérdida y una lucha por sobrevivir que se nos enrostra como una recriminación.
Con los tiempos actuales de votaciones presidenciales, esta obra pega más fuerte, de forma más dolorosa.
Hechos Consumados:
"¡Rotos los cráneos, despedazados los vientres, repartidas las vestiduras, vestigios humanos en el mar, el desierto y la cordillera!... ¡Huye, huye hijo del rigor, ya no tiene sentido decir mañana!..."
"Voh soy igual que toos, le echái la culpa de las penas a las puras cosas grandes, pero son las chicas, esas cosas que parece que no existieran, las que la van arrastrando a una pa'l desierto."
"No sea tonto, iñor, si los mata lo van a crucificar, ¿no ve que si no pasa na entre los pobres la ley se muere de hambre? La ley es un animal muy raro, amigo, no come carne fina, le gusta la carne flaca y traspirá, así como la suya y la mía."
Diatriba de la empecinada:
"Y una certeza brutal: ninguna expiación de los culpables echará a caminar a los muertos de regreso a casa."
"No sé qué remoto pariente me legó su pasión por los libros, pero esa herencia me salvó siempre de la soledad. No sé si me habrá ayudado a comprender a los hombres y al mundo, pero estoy segura de que me ayudó a soportar el inútil dolor de haber vivido tantos años."
"Harto poca cosa hay que ser para que ni siquiera la muerte sea un derecho de propiedad inviolable."
Todo en esta obra es brillante, desde el título hasta el último diálogo. Cada personaje es un mundo muy bien creado, hay un fondo y un trasfondo que rompe la burbuja del lector, lo transporta a un mundo en el que uno se vuelve más consciente, más humano; es una sensación muy problemática. La obra trata de un hombre que quiere vivir con dignidad, pero por supuesto, el mundo no es nada amable, por tanto, es casi una tarea imposible poder vivir con dignidad. En un mundo en el que parece que todos quieren apalearte, es muy difícil conservar la esperanza, pero en este teatro casi absurdista se ven representados varios papeles en los que estamos inmersos como sociedad, hay personas perdidas, sujetos abusivos que se aferran con uñas y dientes para salir adelante, entes que buscan vivir en armonía y seres que en el fondo luchan contra sí mismos. Es verdaderamente una lectura completa, lo tiene todo, de verdad me abrió a nuevas ideas y nuevos conceptos que me dejaron tirada sobre la tierra que es la realidad.
"morir no cuesta na, tamos hechos pa eso, lo que cuesta es nacer; porque uno no nace cuando lo paren, no, nace cuando es capaz de vivir... Y el que quiere vivir, tiene que romper un mundo"
En esta obra, la pobreza es entendida como una situación existencial antes que material. En un sitio baldío, transcurre el encuentro de tres personajes mientras la muerte les susurra. Marta, una mujer pobre golpeada por la vida que sin embargo conserva la esperanza en la felicidad. Miguel, un trabajador alienado que sobrevive gracias al miedo y la obediencia. Finalmente, Emilio, el más desencantado de los tres y, sin embargo, el que más ahínco parece tener en darle un sentido a su vida. Sin dejar de ser una obra de denuncia escrita en una época en la que los Amos de la muerte gobernaban el país, la exploración que Radrigán nos ofrece encuentra en la vida del pobre una revelación existencial e incluso teológica que trasciende a la política.
Una recopilación maravillosa de las grandes obras de Radrigán. Su capacidad única dentro de la dramaturgia chilena de captar la marginalidad y sus diferentes matices y orígenes hacen de este libro un gran orgullo nacional. La perspectiva ambientada en dictadura si bien es muy delicada y poco literal, es sin duda apreciable y explícita dentro de lo recatado. Me gusta mucho que en casi todas las obras se logra apreciar una polarización entre quien está sumido en la desgracia, en la pérdida y en la boca de lo marginal, como también con quien pese a conocer la crueldad del mundo en el que habitan, vive con la felicidad de lo mundano y cotidiano. Mis obras favoritas fueron: -Testimonios de las muertes de Sabina - Las brutas - El loco y la triste - El invitado - Hechos consumados
Emilio: El único pan que cura toas las hambres es la justicia.
No lo metai a Él. Él no reparte las cosas, a lo sumo las hizo: son otros los que las reparten.
-Emilio: Lo que creíamos que existía no existía: lo que los mantenía juntos era el pan, la cama o la necesidad de compañía, pero éramos gente sin amor. -Marta: ¡Pucha que soy amargo voh, ho!
La ley es un animal muy raro, amigo, no come carne fina, le gusta la carne flaca y traspirá, como la suya y la mía.
No sé po. Somos hechos consumaos, no tuvimos ni arte ni parte en nosotros mismos.
Dolorosa, incómoda y real. Hechos consumados nos presenta una tragedia existencialista que narra el momento de dos personas en situación de calle. Escuchamos y vemos la pobreza, pero ellos logran que la podamos oler, sentir y saborear. No ataca a los ricos ni aplaude a los pobres, solo cuenta como la gente se olvida de la gente, como los empleados se olvidan de los cesantes y como los libres se olvidan de los encarcelados.
En un texto muy corto se dice mucho, las distintas visiones de Marta y Emilio conforman esta crítica social, que plantea el problema de la sociedad con estos "marginales", que son hechos consumados, ósea no hay nada que hacer respecto a su realidad.
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Maravilloso. El personaje de Aurelio dice tanto en tan poco… Me quedo con una pregunta que hace Emilio sobre los muertos: ¿Dónde, dónde están enterraos?
Esta obra de teatro es cortita pero fascinante. Desde la mendicidad recibimos grandes lecciones. Emilio conoce a Marta y comienzan un diálogo reflexivo entorno a su forma de vida. Luego, ingresa Miguel, quien por ordenes de su patrón, los "invita" a salir de su propiedad privada. En la entremezcla de conversaciones se desliza un problema de clases asociado a los roles que adoptamos en la sociedad y el miedo que tenemos de perderlos. La reflexión dice relación con un cuestionamiento constante de que seguimos lineamientos de nuestros patrones pero, ¿esto realmente les importa? ¿cuánto debemos hacer para ser vistos por ellos? ¿ qué pasa si no acatamos esas órdenes? El final duele.
Obra teatral escrita en 1981, ambientada en un escenario social, político y económico específico que se relaciona con la época en que fue creada: el gobierno militar en Chile. En esta obra Radrigán expone el destino trágico del ser humano, la sociedad marginada y oprimida que no tiene voz dentro del caos cultural, económico y político, y la incapacidad de esta de luchar contra el poder que la mantiene "en los extramuros de la ciudad", "(...) en la vía. Pero no al medio, al lao".
Había leído a Radrigán antes y me encanta que use un lenguaje “chilenizado”. Las reflexiones de los personajes siempre giran en el contexto de dictadura, de desplazamiento, marginación y pobreza. Todos los diálogos y monólogos siempre tienen ese ‘algo’ que nos sumerge a personajes como Emilio (de Hechos consumados) o Victoria (de Diatriba de la empecinada); los entendemos y nos hablan. Genial lo que logra el autor.
Hechos Consumados nos retrata la crudeza de la pobreza y marginalidad del Chile de los 80. Con un lenguaje chilenizado se nos presenta a Emilio, Marta y Miguel, quienes tienen visiones dispares sobre la vida.