Este libro está compuesto por tres relatos cruzados por la desgracia y las distintas formas de sobreponerse al dolor.
En «El cuerpo de Viviana» una mujer intenta acabar con su vida, pero falla (a medias). Entonces su pareja se dedica a sus cuidados, mientras conocemos su intimidad, sus dinámicas, sus secretos e interrogantes. Un “acompañar en la enfermedad” jamás descrito con tanto detalle.
«Camión», por su parte, relata la historia del hijo de un camionero, que adopta el estilo de vida de su padre y el amor por la ruta (y todo lo que se levanta en ella). Amores de pueblos, accidentes, peligros y los errores cometidos que no tienen reparo, más que el abandono.
Y luego está «Bermejo», el cuento más largo que contiene el corazón de este libro.
Dos hermanos huyen, desesperados por cruzar la frontera, cuando el menor se ve involucrado en un accidente que ocasionó la muerte de un caballo de carreras.
En Bolivia, los dos tendrán que labrarse un camino, mientras cuidan sus pasos y desconfían de cualquiera que se les acerca o pretende ayudarles. El mayor, jovencísimo igual, carga cola responsabilidad del hermano, trabajando para ambos mientras no loga despegarse de la preocupación por la madre enferma que dejaron en Mosconi, por cómo resolver el problema, por entender qué es lo mejor para su hermano y su familia.
Un relato muy familiar, que a su vez retrata la vida en los pueblos fronterizos, las manos que se tienden siempre ante las desgracias, y el movimiento migratorio que por décadas ha marcado la historia de América Latina, incluyendo el ya no tan reciente desplazamiento de cientos de miles de venezolanos que, por tierra, fueron buscándose un mejor futuro.
Tres accidentes que cambian el curso de la vida de tres personas, mientras somos testigos de sus maniobras para salir adelante y su necesidad por mantener la normalidad de sus vidas, pese a todo.