El libro es bastante entretenido pero absurdo.
Básicamente dos personas sabían quienes eran los asesinos pero en lugar de denunciarlos y mostrar las fotos y pruebas que tenían, prefieren escribir graffitis en las paredes con "pistas" de dónde encontrar los siguientes cuerpos hasta que el bobo del protagonista descubra el misterio.
Lo que me lleva a preguntar, ¿cómo sabían dónde plantarian los otros cuerpos si ellos no eran los asesinos?
La verdad que el libro tenía potencial pero se termina arruinando con ese plot twist y ese final sin sentido.