Un viaje lleno de magia en el que se intercalan ciencia, misticismo y filosofía. Oka es una niña de once años que está a punto de descubrir la existencia de un manual capaz de enseñarle a vivir la vida que sueña. Mientras se enfrenta a los cambios que conllevan el final de la infancia y el comienzo de la adolescencia, cae en sus manos un libro que la hará jugar con la realidad y los sueños, la animará a cuestionarse el porqué de las cosas y la invitará a seguir creyendo en la magia.
La intención de la autora al escribir este libro me pareció honorable, pero el desarrollo no me acabó de convencer. Quizás en otro momento haga una reseña más completa.
Este libro me ha llegado al alma, ya que me he sentido profundamente identificada con la pequeña protagonista, Oka.
Oka es una niña distinta a los demás; está ávida de conocimiento y busca responder a todas las preguntas que se le presentan, preguntas que no suelen ser propias de una niña de once años. Además, es una auténtica devoradora de libros. Pero hay más: su forma de creer, mientras lee el libro de Tuut y los sueños extraños, que todo lo descrito es real, y la manera en que le fascina la magia narrada, refleja a la perfección la infancia de muchos lectores.
Cuando ella recrea el captador de sueños extraños, conocido como QWERTY, siguiendo los pasos de Tuut, empiezan a sucederle pequeñas, pero inquietantes coincidencias que hacen que todo parezca más real y no solo producto de su imaginación: mientras pinta un cuadro de manera aleatoria, la imagen le recuerda a una ventana capturando la nube de los sueños; al investigar el callejón donde vio al hombre del pasamontañas, encuentra un trozo de plástico con el grabado QWERTY, y así sucesivamente. Todos estos detalles acentúan su inocencia y alimentan su insaciable curiosidad por lo desconocido y lo maravilloso.
También creo que es un libro que invita a la reflexión, al tiempo que lanza preguntas a nuestra querida protagonista, ayudándonos a madurar y a comprender mejor nuestro propio mundo interior.