En Males pècores, l'antropòleg i periodista Christo Casas repassa els inicis de les reivindicacions LGTBIQ+ fins a l'actualitat per qüestionar la quimera de la normalitat, entesa com una manera de consum i assimilació. Després de l'impacte de la novel·la El Power Ranger rosa, Casas torna a la càrrega amb aquest manual de rebel·lia que incideix en la perspectiva de classe per argumentar com el desig de passar desapercebuts ha acabat silenciant els debats sobre les formes de vida allunyades del sistema capitalista. Un text directe i sense concessions, un assaig en què descobrirem que, més encara en aquest temps d'auge de l'extrema dreta, les lluites per l'alliberament sexual, afectiu i de gènere concerneixen tota la classe treballadora. I com i per què esdevenen una veritavle contesa social per a construir un futur col·lectiu des de la dissidència.
Christo Casas (@christocasas) nació en 1991 en un pueblo de Cuenca sin cobertura ni fibra óptica. Es periodista, antropólogo y divulgador en diversos formatos digitales como el pódcast, el story y, especialmente, el tuit. Marica de clase obrera con la esperanza de abolir el trabajo, actualmente se gasta el sueldo en un alquiler en Barcelona, donde escribe para varios medios, ensayos y, de vez en cuando, alguna novela con perspectiva de género y clase.
Hay una broma que me gusta utilizar en redes sociales porque la gente suele escandalizarse por motivos erróneos. Suelo decir que “fui heterosexual hasta los 30 años” y no falla: siempre salen varias personas que me comentan lo triste que es que estuviera en el armario hasta entonces. Y no, no estuve en el armario hasta los 30 años, ni mucho menos. Pero hice algo mucho peor que me encanta explicar porque es a la vez fuente de orgullo y de vergüenza.
Lo que realmente quiero decir cuando afirmo que “fui heterosexual hasta los 30 años” es que, aunque vivía una vida plenamente gay (y, ojo, porque el uso de “gay” aquí no es nada casual, como ya veremos más adelante) y tenía novios y construíamos un proyecto de vida común y vivíamos la relación de forma pública y nunca tuve que esconderme en ningún trabajo, en verdad estaba escondido en un armario mucho peor. El armario de “ser gay no me define“. ¡Qué equivocado estaba!
Entrando en mi treintena, empecé a descubrir las bondades del amariconamiento (de nuevo, término nada casual): empecé a tejer mi red de familia maricona (que ha resultado mucho más sólida y perdurable que los amigos heteros del instituto y la universidad), a descubrir los placeres de los clubs maricones (que han resultado mucho más divertidos que los heteros), a experimentar con otras fórmulas de relación alejadas de la monogamia, a abrazar la promiscuidad sin vergüenza alguna y, sobre todo, a experimentar el placer de practicar la mariconería como terrorismo contra una heteronorma que, aunque nunca quise verlo, siempre había estado ahí como un Pepito Grillo bastante cojonero.
Si utilizo esta anécdota para abrir mi reseña de “Maricas Malas“, es precisamente porque el ensayo de Christo Casas publicado por Paidós es una apuesta en firme por el amariconamiento en su máxima potencia. La estructura del texto no podría ser más clara al respecto de sus propias intenciones, arrancando precisamente en el establecimiento de las bases etimológicas que guiarán todas las reflexione aquí contenidas.
Esta (endiablada) etimología diferencia entre cuatro palabras que suelen usarse indistintamente de forma equívoca reforzando la concepción de que son lo mismo… cuando no lo son. “Homosexual” referido a la terminología médica con la que se etiquetó y encorsetó una anomalía de la norma con la intención de identificarla, aislarla y erradicarla. “Gay” como tropo socioeconómico referido al homosexual bueno que podría pasar por heterosexual, con familia, lejos de la promiscuidad y, sobre todo, totalmente inserto en el sistema de consumo, reproducción y perpetuación del sistema capitalista.
Hasta aquí, lo conocido. Pero entonces viene cuando Christo Casas rompe la baraja y va contra las reivindicaciones que, durante décadas, han reclamado que se nos llame “gays” y no “maricones” por una cuestión de puro respeto. Pues no, mi ciela. El autor reivindica el término “maricón” precisamente como ese marica que no solo se sale de la norma, sino que atenta contra ella de forma premeditada y consciente. Y, de paso, añade lo “queer” como un estimulante horizonte futuro caracterizado por su permeabilidad y ductibilidad, porque lo queer se significa en la acción de ir contra la norma (sea cual sea la norma del momento) y no en la identidad misma.
Casas no hace rehenes en su lucha: “Escojo marica, mariquita o maricón porque implica resistirse a la domesticación de los términos gay u homosexual. Porque estas palabras llevan implícita la rebeldía, la disidencia y la negativa a claudicar, la voluntad de morder la mano que pretenda acariciarle el lomo erizado. Porque un maricón ni agradece la tolerancia ni pide permiso para serlo“. Amén.
Y, desde este punto de partida, “Maricas Malas” no hace otra cosa que crecer y crecer… Una vez establecida la base, arroja una hipótesis: los maricones no tendríamos que haber pedido el matrimonio igualitario, sino la abolición del matrimonio. Y, sí, esto es pura provocación, pero también una verdad como un templo. Porque el mismo Christo Casas aclara que el matrimonio igualitario fue un logro inconmensurable (porque, cualquier cosa que un heterosexual tenga, deberíamos poder tenerlo los maricones también) pero, una vez conseguido y tipificado como “la meta final”, se convirtió en una pesada losa para la comunidad.
Hay una pregunta que sobrevuela el ensayo una y otra vez: “Pero, si ya podéis casaros, ¿qué más queréis?“. Y aquí es donde entra la perspectiva histórica, a la que Casas recurre para recordar que los primeros movimientos de liberación LGTBIQ+ no pedían matrimonio, ni mucho menos, sino la abolición del heteropatriarcado y del capitalismo como fuerzas opresoras. Aquellas reivindicaciones son las que él recupera: “Lo que propongo es un horizonte, un futuro plausible en que superemos el matrimonio, el trabajo y la policía como herramientas de dominación material y de perpetuación del sistema capitalista“.
Porque, una vez establecida la hipótesis y los enemigos (esos mismos: el matrimonio como representación de la heteronorma, el trabajo como chantaje y la policía como herramienta de control), “Maricas Malas” procede a desarrollar sus argumentos. El primero de ellos, y también el más urgente, es una inmersión hacia las profundidades de la dicotomía entre marica buena, aquella que está integrada en el sistema heteropatriarcal y capitalista y que incluso señala a las que se apartan de la norma porque “dan una mala imagen a la comunidad“; y marica mala, aquella que disiente por necesidad o por decisión propia.
Las palabras de Christo Casas son esclarecedoras: “Hay todo un mecanismo policial y fiscal -de expresión de género, de decencia en el espacio público, del modo en que debes dirigirte a la autoridad-, así como económico -impuestos que premian la familia, empresas, que ascienden en su organigrama lo normativo, contratos de alquiler que dependen de tu estridencia-, que nos obligan a ponernos el disfraz de buena según nos convenga o según se nos asuste hasta imponérnoslo. En definitiva, como el COVID-19 que muta una y otra vez, como el VIH/sida y sus numerosas cepas, las maricas malas toman mil y una formas y fabrican nuevas maneras de constituir una amenaza incluso sin pretenderlo. O bien somos enfermas, o bien somos una enfermedad que pone en riesgo a los demás, cuando no ambas“.
En el tramo final de “Maricas Malas“, Casas cierra con una conclusión revolucionaria: la apología de la anormalidad. La defensa a ultranza de todo aquello que los gays intentaron extirpar de la mariconería y que, ahora, por fin, podemos y debemos reivindicar como herramientas para desactivar el sistema. “La respuesta ante el chantaje debe ser, por nuestra parte, doblar la apuesta: sí, somos promiscuas, y tenemos derecho a que se nos administre la PrEP o la vacuna de la viruela sin vergüenza ni estigmas. Igual que las personas fumadoras tienen derecho al otorrinolaringólogo. Sí, somos afeminadas y escandalosas, y tenemos derecho a ocupar las calles y hacer ruido y celebrarnos en público. Igual que las hordas de aficionados que celebran la victoria de su equipo en Cibeles o Canaletas“, en palabras del propio autor.
Christo Casas añade una coda final que mira hacia el futuro y que incide en la necesidad de amariconarlo absolutamente todo: amariconad la familia, amariconad los cuidados, amariconad la vivienda, amariconad la crianza, amariconad la vejez, amariconad los orígenes, amariconad la cultura, amariconad los placeres, amariconad la masculinidad, amariconad las políticas, amariconad el trabajo… ¡Amariconad el mundo!
Porque, como ya ha quedado dicho en esta reseña, el argumento de Casas está claro: lo maricón es una lucha en sí mismo, pero también parte de una lucha mucho más grande. Es la lucha en la que aquellos que han sido señalados por no formar parte de la norma no se esfuerzan ya en integrarse o en ser normalizados, sino en romper la norma para que esta no vuelva a hacer lo que hace siempre, que no es otra cosa que localizar una nueva disidencia y proceder a alienarla y apartarla como chantaje antes de desactivarla y asimilarla.
Debo añadir una última cosa: esta reseña expone tan solo la punta del iceberg de todo lo que contiene “Maricas Malas” de Christo Casas. Lo que viene a decir que, fundamentalmente, si te has sentido apelado por lo aquí expresado, necesitas leer este ensayo para que el autor despliegue delante de tus ojos las múltiples capas de complejidad de este complejo asunto.
Y, ojo, porque “Maricas Malas” no es un libro solo para maricas (y, mucho menos, solo para maricas malas). Es un libro para absolutamente todo el mundo porque, al fin y al cabo, Casas incide en un pensar general que hace tiempo que señala que todas las luchas deberían ser la misma lucha, porque ya no se trata de una lucha para defender a un sujeto concreto con una identidad definida, es una lucha para demoler el epicentro que provoca y perpetúa la desigualdad y, por lo tanto, para construir un mundo más amable en el que vivir.
Eso nos interesa a todos. Y me recuerda, por ejemplo, a lo que Shon Faye reclamaba en su libro “Trans“: “La liberación de las personas trans mejoraría las vidas de todo el mundo en nuestra sociedad. Digo «liberación» porque creo que los objetivos de los «derechos trans» y la «igualdad trans», más humildes, son insuficientes. Las personas trans no deberíamos aspirar a ser iguales en un mundo que siga siendo capitalista y patriarcal, y que explote y humille a aquellas personas que vivan en él. En lugar de eso, deberíamos aspirar a la justicia tanta para nosotras como para las demás“. Es la misma lucha que la de las maricas malas.
Al fin y al cabo, “Maricas Malas” abre múltiples vías de diálogo y, sobre todo, deviene en espacio pluscuamperfecto en el que la comunidad maricona podemos y deberíamos conversar. El mismo Casas apunta que, antes de dialogar con el enemigo, que siempre dialoga desde una posición de pode, es nuestro deber armar filas y aclararnos entre nosotros, trazar estrategias y formalizar ataques concretos. Si este ensayo tiene un valor esencial, es precismente porque dota a cualquiera que se acerque a él con armas con las que amariconar el mundo a su alrededor.
Leyéndolo, por ejemplo, me he acabado por dar cuenta de que hace mucho tiempo que soy una terrorista maricona, por mucho que no me hubiera dado cuenta antes. Puede que hable desde el privilegio de tener una familia donde mi mariconería nunca ha sido un problema, pero realmente me encanta utilizar las comidas familiares para apretar las tuercas de algunos comportamientos anclados en la heteronorma (ya sabes: a los niños se les cría como hombres que no lloran y esas gilipolleces).
También lo hago con desconocidos. La semana pasada, en una comida de trabajo, vi una seductora grieta en la conversación cuando una de las compañeras empezó a hablar de promiscuidad… y me colé por esa grieta decidido a plantar bombas en lo que encontrara dentro. Y lo que encontré dentro fue “me encanta el sexo y he follado con muchos hombres… pero soy monógama y fiel hasta la médula y nunca perdonaría que me fueran infiel“. Una ocasión de oro para poner en tela de juicio conceptos como la fidelidad y, sobre todo, la monogamia como única forma posible de establecer relaciones de pareja.
No solo creo que mi deber era plantar la semilla de la duda en una mesa compartido con colegas heterosexuales, sino que además también acabé por reflexionar sobre algo muy interesante: la propia heteronorma ya ha empezado a dudar de sí misma. El gran culpable de esto es, obviamente, el amor líquido que Bauman utilizó para disertar sobre el Homo Sexualis: “El Homo sexualis no es un estado ni, menos aún, un estado permanente e inmutable, sino un proceso, plagado de ensayos y errores, de arriesgados viajes de exploración con sus descubrimientos ocasionales, intercalados entre numerosos deslices, penas por las oportunidades perdidas y alegrías por los deleites que se adivinan en el futuro”.
El Homo Sexualis de Bauman y la marica mala de Christo Casos tienen puntos en común. Y ya lo dice el autor de “Maricas Malas“: necesitamos estructurarnos y definir estratagias de actuación futuras. Aprovechar esta grieta en el enemigo puede ser una de esas estrategias, ya la usemos para explotar lo que hay dentro o para sumar aliados. Yo, por mi parte, y aunque Casas ya apuesta en su ensayo por “amariconar la cultura“, admito que le lectura de este ensayo me ha animado a una cruzada personal: aportar mi minúsculo granito de arena a la hora de amariconar el periodismo. Vamos a ello.
trobo q s'ha de tenir més bussy que esquena per escriure segons què d'aquest llibre. epistemològicament aquest llibre es un panellet fet per la classe dels dofins de p3 perque es un nyap!! com pots tenir l'audàcia sandero d'acusar de reformistes moviments lgtbiq+ que si, ok, que quan es va aprovar la llei del matrimoni no estereo van conformar-se?? de vegades cal pensar menys i ser mes empatic....vulguer ser la tossina mes alçada de la plaça et pot fer perdre de vista q tb has de seure. també hi ha el tema de l'espanyolisme com a plot armor (si una cosa se va fer a Catalunya, encara q la fessin independentistes o anarquistes, l'autor dirà q se va fer a ""Espanya""), els omens de palla i la mania de polaritzar-ho tot, com la mateixa divisió estanca entre mar i cels i fagotes. en general, és un llibre molt inflamat, cansa molt llegir-lo..... s'apropia de discursos postulats des del feminisme (quan parla d'amariconar les cures xd) i quan li ve de gust parla de racisme i capacitisme, sense solta ni volta. el flop de base de tot el llibre es que glorifiqui tant les mariques i absolutament tot el que fem, com si les nostres pràctiques i la nostra sexualitat no portessin a reproduir el canon masculi de l'heteronorma. com a mostra...un cop un xiquet a twitter se va queixar que li van fer tocaments a certa discoteca sarnalonina i l'autor d'aquest assaig li va dir q tenia homofòbia interioritzada.....en fi com a resum diré q aquest llibre es canon a la flop era!!!!
Enhorabuena, acabo de convertirme en otra Marica Mala. Uno de esos libros que tienes que coger poco a poco porque te pega una paliza a preconcepciones que tienes en la cabeza y que te provoca replantearte la vida y tus relaciones.
Es un ensayo que profundiza en el comportamiento heteronormativo del colectivo LGTB+, su explotación y nuestras relaciones. Abarca muchos ámbitos, desde el matrimonio, la vejez, el sistema, el comportamiento, hasta la cultura, el trabajo o la expresión. Un bomba de relojeria para las mentes que no han podido o no han querido analizar el mundo que les rodea. Altamente peligroso, te dan ganas de querer cambiarlo todo.
Una obra maestra para recomendar, tejer hilos de referencia, ayudar a tus compañeres o partir para leer más sobre otros temas, por sus innumerables citas y relaciones. Un libro de 10, de cabecera para las luchas LGTB+. Gracias a mi querido club de lectura LGTB+ de Málaga por arrancarlo para este mes, habéis creado un nuevo Clau que va a dar mucho por culo con este libro. Y enhorabuena a @christocasas por escribir esta joya.
Pensaba que iba a ser un ensayo muchísimo más complicado de leer, pero te engancha muchísimo. Hace una crítica bastante cruda a las supuestas victorias del colectivo y como estas quizás solo sean una cortina de humo que perpetuán las relaciones cisheterosexuales, al final son luchas seleccionadas que perpetuán el sistema reproductivo capitalista. Un tema que a mí personalmente me ha llevado a la reflexión es el tratamiento de la familia y la fuerza que esta tiene. Aunque no seas un "gay, marica u homosexual" (diferencia que recoge el autor) sin ninguna duda es un ensayo que invita a la reflexión y muestra las problemáticas que no solo sufre el colectivo sino otras luchas que muchas veces dejan a un lado el componente más importante: el de clase.
Me ha encantado pero he de decir que para retomar la lectura después de un gran parón se hace a veces difícil de leer (o yo soy tonta). Buena crítica a las supuestas victorias del colectivo. Btw me encanta ser lesbiana. Aprovecho esta review para que porfi me recomendéis mis chicas lectoras alguna lectura fácil pero bien para este verano caluroso gracias osq 💋
La base del libro me gusta. Sin embargo, he bajado las estrellas de mi valoración porque considero que la categorización estanca que hace de "marica buena" y "marica mala" es demasiado simple y reduccionista. Acabado el libro tampoco considero haga una radiografía real del colectivo.
Me gusta que se hable de que existe mucha homofobia interiorizada en el colectivo y que se reivindique que existen otras formas de relacionarse más allá de las tradicionales. Sin embargo, parece dar a entender que solo existe una forma "verdaderamente correcta y guay" de ser marica, atribuyendo todo lo malo a la otra (como si la realidad no fuera mucho más compleja).
Finalmente, el concepto de la abolición de la familia me ha parecido interesante; aunque precisamente el punto que podía interesarme más, es el más corto y superficial. Todo se basa en las mismas consignas que repite sin aportar más ideas.
Además, aunque sé que el objetivo del autor es totalmente contrario, el resultado final de lo que considera el autor como deseable, me parece que es en realidad el culmen del neoliberalismo; gente individualista relacionándose solo por interés propio
Leedlo ☺️ Tiene un enfoque marxista y preciosamente utópico y lo recomiendo mucho a todo el mundo. Sé que soy especialmente influenciable, pero estoy de acuerdo en todo lo que dice y no me arrepiento de ello.
El único problema que tengo es que, si no he entendido mal, propone el término “marica” para sustituir a queer ante su probable apropiación por parte de las corporaciones que marketizan lo gay y por su raíz anglosajona. Y al ser, para mí, una palabra relacionada más con los hombres homosexuales que con las mujeres, he pasado todo el libro echando en falta que se incluya a las lesbianas; no sé si es problema de mi percepción o que de verdad emite su voz desde ellos, la letra G, y pese a ser la L su complementaria, la pasa por alto.
Eso es lo único; por lo demás me parece muy claro y accesible, como suele pasar un texto que expresa con agudeza lo que muchas tenemos en la cabeza y a lo que no damos palabras. Pese a no ser parte del colectivo me ha tocado personalmente y me ha ayudado a entender que soy disidente en algunas de mis decisiones y ambiciones o falta de ellas. Os animo a leerlo a todas mis amigas 💖 Ha sido casi un libro de autoayuda.
“La familia y el matrimonio son instituciones burguesas que tienen como único objetivo perpetuar el sistema de producción capitalista, y que este no puede ser reformado ni ampliado a otros colectivos sin que dichos colectivos caigan a su vez en la lógica capitalista de producción”.
“Se concibe el matrimonio desde un punto de vista abolicionista, que tiene por objetivo la superación del mismo en su camino hacia la abolición de la sociedad de clases y en pos de una sociedad organizada de otra manera más horizontal, sin apropiarse ni de la fuerza productiva ni de la fuerza reproduciva ajenas”.
“Lo disidente de la norma afectivo-sexual y de género es fácilmente perceptible como una provocación o alteración del orden público por mucho que no esté tipificado como delito”.
“La crianza será exitosa siempre y cuando cubra las necesidades de la criatura en lugar de satisfacer los deseos de los adultos”.
“El matrimonio convierte las relaciones abiertas, las relaciones poliamorosas o la soltería a partir de cierta edad en una opción abyecta, poco deseable, hasta vergonzosa”.
Solo puedo ponerle una pega a esta lectura: me ha resultado por momentos un poco ardua. Pero, pese a que suelo despotricar de lo difícil, creo que en este caso la profundidad lo requería (admito contar difícilmente algo difícil, lo que me molesta son las simplezas que se hacen incomprensibles).
Por lo demás: qué descubrimiento Christo Casas. Qué maravilla de ensayo, qué riqueza conceptual, qué cantidad de matices (nunca agradeceré suficiente los matices) y de referencias pop.
Tras Silvia Agüero invitándonos a gitanizarnos, Christo Casas da un repaso a la historia y la filosofía maricas para invitarnos a amariconarnos. Un devenir marica que no es identidad sino práctica y que supera la patologización de lo homosexual y la comercialización de lo gay para reapropiarse y enorgullecerse del insulto, de ese «maricón, que suena a bóveda» del cupletista Miguel de Molina que da nombre a uno de los capítulos.
Porque la vida diseñada para la norma es asfixiante para quienes se ven expulsadas por ella, pero la vida gitana, marica, loca, migrante, nos acoge a todas, dando más espacio para ser incluso a quien en teoría ya lo tenía.
Y no hablamos aquí de ser unas maricas cualesquiera: seremos maricas malas, porque todas las maricas buenas se parecen, pero las malas lo son cada una a su manera. En lo marica, como en tantas otras cosas: cuanto peor, mejor para todas.
És realment bo, tant per la teorització que fa ell sobre tot el món marica i queer, com per les referències bibliogràfiques perfectes que té. Tot el text està també atravessat per la qüestió de classe. D'altra banda, si bé fa servir moltes qüestions feministes trobo que ha agafat molt el seu discurs d'amariconar el món com a concepte quan en realitat també cal fer un repàs de tot el món marica i de com el "mandat de la masculinitat" segueix molt present entre les formes de relacionar-nos. A més, s'esten perfectament, m'ha agradat molt<3
Un ensayo interesante que he mantenido como segunda lectura para ratitos más concretos ya que son temas sobre los que merece la pena reflexionar y leer con calma.
Por un lado, tengo la sensación de que no me haya contado nada que no supiese ya. Pero no es estrictamente cierto. Creo que ha sido un "mazazo" en cuanto a mi concepción del matrimonio igualitario. No va a cambiar mi posición (para mí fue un hito muy importante dada mi edad) y no voy a dejar de celebrarlo y marcarlo como hito, pero creo que la reflexión que propone Christo es más que acertada y una prueba tangible de que hemos comprado el discurso capitalista hasta un punto tan impresionante que nos ha impedido ver el verdadero objetivo. Y luego, con la excusa de haber volado esa victoria desde el cimiento, el autor construye un ensayo que, aunque quizá su público principal sean los hombres cisgay (que también son aquellos que más traicionan al colectivo, sorry not sorry), agrupa a toda la humanidad en su propuesta de amariconar el mundo para que, una vez amariconado, la otredad desaparezca y no se trate de igualar la heterosexualidad, sino de beneficiar a la humanidad soltándola de las cadenas que el sistema ha impuesto a través del matrimonio, la masculinidad o la familia nuclear. Chapeau.
creo que acaba haciéndose un pelíiiin repetitivo pero los dos primer capítulos son un bombazo. me parece muy interesante lo que cuenta. es cierto que, como es lógico, se centra bastante más en dinámicas y debates de la G en el colectivo, y me hubiese gustado quizás una exploración más abierta hacia mujeres sáficas.
si os asusta por ser Un Ensayo Completo, ¡para nada! creo que tiene un lenguaje accesible, sencillo, con ejemplos actuales que todes podemos entender. me hizo repensar muchísimas cosas y también cita a autores muy muy interesantes así que es 100% un tema en el que voy a profundizar partiendo de la bibliografía que usa christo.
Como persona criada de forma masculina creo que se me ha invitado siempre a entender el mundo con ecuaciones, las grandes preguntas y soluciones elegantes a problemas muy complejos. Creo que por eso elegí física como mi carrera y me decepcionó tanto como lo hizo. Nunca conseguí entender el mundo lo más mínimo.
Este libro creo que más que enseñarte como funciona el mundo te enseña a como llegar a entenderlo. Porque el mundo no se entiende con matemáticas ni ecuaciones el mundo se entiende con personas y sentimientos, con abrazos y caricias, con ternura y con cariño. Y este libro tiene mucho de todo eso.
Nunca leyendo unas páginas he sentido tanta necesidad de una libertad. Nunca una libertad me ha parecido tan bonita tan humana
ser maricas e precário em face de ódio crescente, nos últimos tempos, tem-me retraído e deixado demasiado confortável com o que esperam de mim.
este ensaio estraçalhou – ou, no mínimo, lascou – muitas merdas que parasitam a minha cabeça. é natural: crescer é levar as mãos à cabeça e à boca, temendo o próximo golpe; pelo menos assim a mão não verga nem gesticula, e estar calado evita soltar interjeições dignas de desconfiança.
a caminho de novos estados de ser, vou e quero levar mais gente comigo.
"La familia y el matrimonio (...) depredan la disidencia, fagocitan la diversidad LGTBI, la introducen en un packaging prediseñado y anulan su potencial disidente. El mero hecho de formar una familia a imagen y semejanza de las familias heterocentradas es ya dejar de alguna manera de ser queer".
"(...) ofrecer al resto la oportunidad y el ejemplo para subvertirlo todo".
31 de diciembre de 2023 ¡Me ha encantado! Desde su estructura hasta lo bien hiladas y comentadas que son sus maravillosas referencias (no he parado de tomar notas). He leído, por un lado, con rabia, frustración y hartazgo y, por otro, siendo una marica optimista y soñadora. Habrá que encontrar un equilibrio…
30 de junio de 2024 Decía Christo el otro día, así como defiende en su interludio, que de poco vale seguir teorizando y no actuar. No puedo citarlo porque soy de retener poco algunas cosas, pero creo que acierto con mi versión. Yo le pregunté el porqué de este capítulo y, lo hice de manera tan escueta, que no conseguí más que la misma respuesta con otras palabras. No es que me quedase insatisfecho, realmente entiendo lo que dice. Debería haber aprovechado el momento de la firma para no sólo darle la enhorabuena, como hice, sino para confirmarle que este ensayo es mi refugio. Que, frente al hartazgo y el agotamiento de vivir en este mundo y el cansancio pese a no haber apenas movido un músculo, este ensayo es una luz en el horizonte. Sí, ese horizonte que poco a poco continuará alejándose, pero no quiero dejar de intentar alcanzarlo.
Nos quieren dóciles, domesticadas, casadas, criando una prole, hipotecadas, con (mucho) trabajo, consumiendo, sumisas, una pieza rosa del engranaje, normales. Frente a esto, Christo Casas reivindica la marica mala, asumir lo que nos distingue y destaca, un horizonte disidente. Y lo hace en este ensayo bien articulado, bien documentado, bien argumentado, en definitiva, bien escrito. Pinkwashing, gaytrificación, homonormatividad, hipernormatividad, actitudes endohomofóbicas, el duende cisheterosexual, marica buena, amariconar el mundo… El texto es rico en términos y conceptos que nos ayudan a comprender la mirada crítica del autor y, lo más importante, a reflexionar sobre la quimera de la normalidad. Hay una pregunta que atraviesa todo el ensayo: “Pero, si ya podéis casaros, ¿qué más queréis?” Pues queremos todo, no pedir permiso ni perdón, no disimular la pluma y promover la anormalidad, cuestionar un sistema que tolera nuestra existencia y hace que nos amoldemos a él. En un horizonte en primera instancia utópico pero cada vez más defendido por realizable, Christo Casas propone incluso, a par de amariconar el mundo, la abolición del matrimonio, la familia y el trabajo. Podemos estar parcial o totalmente en acuerdo o desacuerdo con él, pero indudablemente lo expresa de forma coherente y notable. En resumen, una lectura recomendable y necesaria.
Frases subrayadas para enmarcar:
“Entiendo lo marica no como un punto de partida, sino como un horizonte, como un puerto de llegada tras acercarse a otros muchos barcos disidentes en medio de la tormenta marina y remar en la misma dirección hasta la utopía, aunque tengamos remos distintos.”
“Porque un maricón ni agradece la tolerancia ni pide permiso para serlo.”
“Es imposible llegar arriba, es imposible adecuarse al mapa, y la mirada cisheterosexual que nos juzga siempre estará presente para decirnos que hemos fracasado.”
“La marica buena no es solo un ideal paradójicamente homófobo, es también una herramienta discursiva racista, capacitista y, en definitiva, clasista de perpetuación del Estado y del sistema productivo capitalista.”
“(…) cuando alguien expresa su rechazo al cruising, a la pluma, a la promiscuidad, a la extravagancia, al bochorno, a la lentejuela, al canteo, muchas veces oculta un odio a todo lo que pueda relacionarse mínimamente con lo marica o con la feminidad entre hombres (…)”
“Amariconar los placeres es ser irreverentemente divertidas, desacomplejadamente vagas, entregadamente ociosas.”
Suelo decir que conocer a mis amigas feministas me salvó la vida. Y puede que no sea una exageración. Si esto es así, es porque me regalaron una mirada hacia el mundo que me permitió vivir en él de una forma mucho más libre, empapada de aquellas transgresiones que antes me avergonzaban o a las cuales temía, y también dejar de hacer daño por inercia; una mirada, como diría Christo, «amariconada». Esto fue antes (no mucho antes) de que el movimiento feminista llegara al mainstream y los eslóganes acerca del girlbossing lo convirtieran en una herramienta al servicio de aquello que se pretendía erradicar. Leer este ensayo ha sido curativo para mí, ha significado reconectar con aquello, volver a definir un horizonte cuando sentía que llevaba mucho tiempo andando en círculos. Reboso amor. Leed este libro.
Me ha parecido de los ensayos más chulos sobre el tema queer. Al menos de los más honestos en hacer un análisis crítico de la trayectoria de las luchas lgtbi, incluida la deriva identitaria e individualista que prima ahora.
Me hubiera gustado que desarrollara más las formas y ejemplos de luchas que siguen un paradigma parecido al que propone. Sin ellos, su propuesta me parece una abstracción difícil de aterrizar.
Para mí, habría sido un ensayo perfecto si hablase de programas políticos y de tipos de organización. Igualmente, creo que es un marco analítico chulo para cuestionar ciertas lógicas muy arraigadas en los movimientos sociales en general.