Reedicion del clásico de los 90's "Pin Pan Pun". La única modificación que se le hizo al libro fue cambiar las "n" por "m" en el titulo.
“Julián, Caimán, Chicharra y Luis. De la pandilla de Los Palos
Grandes sólo quedamos dos. Caimán en silla de ruedas y yo.
A Chicharra lo mataron en el 87. De loco se fue con un BMW
a controlar perico a Sarría y de allí no salió. Julián se despidió en el 92. Se pegó un tiro por culpa de Claudia, la puta esa, que lo dejó por Carlos.”
En esta ágil e intrépida novela se dan cita de manera polifónica, varios jóvenes de los años 90 y sus vivencias en las calles, los barrios de la Caracas que los vio nacer en una Venezuela caótica.
En esta polifonía de jóvenes caraqueños, Luis, Caimán, Chicharra y Luis, nos llevan de recorrido por las calles de los barrios caraqueños con intrepidez, caos, desconcierto, intriga, suspenso, acción, armas, muertos y vivos. La consigna parece ser, como lo menciona Rebolledo, “follar, rumbear y tripear”. Cada minuto de la vida en esta novela, transcurre entre el deseo inquebrantable de querer tener lo deseado al precio que sea y la dura realidad con la que se van afrontando y, de manera inmediata enfrentando, los protagonistas en cada situación. El ritmo lo marca la manera como cada acción conlleva una reacción ineludible, la vida o la muerte. Rapidez esa es la cualidad que comparten con ahínco todos los protagonistas en esta novela.
Un día Luis, cansado de su habitual cotidianidad decide cambiar el rumbo de su vida y va sin pensarlo dos veces a pedir trabajo al director de la emisora más sonada en el momento. El destino quiso jugarle una mala jugada y en ese mismo sitio y a la misma hora esta Ana Patricia Mendoza, hija de un reconocido periodista, dueño de una de los periódicos más importantes de la cuidad que después de una riña con su hermano Alejandro en la que sale muerta su pequeña perra, Manuela, decide con la misma impulsividad que Luis ir a la misma estación de radio, no a pedir un empleo, sino a declarar su amor al director de la Mega, Johnny Mega.
Luis ha llegado primero a la cita con el destino. Ya ha intentado hablar con Johnny y explicarle sus ambiciones laborales, pero justo al llegar el locutor ha empezado su intervención directa en la radio y tiene que esperarlo. Decide salir a tomar aire, caminar y tranquilizarse un poco. Está nervioso, muy nervioso, se acaba de fumar un porro para calmarse, pero no lo logra. Estando en su espera ve la niña del mitsubishi rojo, no puede evitar mirarla, le parece irresistible y en ese momento piensa que esa “jeva” tiene que ser su chica.
Se acerca a saludarla, como cualquier galán que juega a ganar, la aborda por la ventanilla del coche y como Ana Patricia también estaba nerviosa y es un tanto histérica, comienza a gritar como una loca, cree que le van a robar o quien sabe que cosa peor. Luis intenta calmarla por todos los medios pero no lo logra y en ese momento se acuerda que lleva consigo la pistola que le compró al Broder, el jíbaro y amigo suyo, por lo que pudiera ocurrir y le apunta con ella, la tira al otro lado de la silla ni el mismo se explica cómo lo hizo, se sube al coche y coge el timón. Arrancan, la chica sigue gritando, él no sabe qué hacer y se interna en la autopista intentando evadir la policía que supone ya deben de venir en camino y pensar. Pensar, eso es, debe encontrar una solución ya.
Mientras, en el coche, de fondo suena la Mega y el locutor, Jonnhy Mega, esta transmitiendo la primicia de que la hija del prestante editor y periodista Federico Mendoza, ha sido secuestrada en las afueras de la emisora y da las descripciones pertinentes a la fiscalía. Isabella, la madre de la secuestrada Ana Patricia, juega a ser buena madre, escucha la noticia y decide dejar el alcohol y a su amante si su hija sale ilesa de esta apremiante situación.
Ahora Luis tiene una solución, ir a la casa de uno de sus mejores amigos y para él, el más inteligente de todos. Seguro que Laudvan sabrá que hacer, eso pensó mientras apretaba el pedal del acelerador rumbo a su casa. La noticia no para de ser emitida, todos están nerviosos por razones diferentes claro esta. Luis, de repente, se ha convertido en secuestrador sin serlo, sin ni siquiera pensarlo de esa manera y ha metido a todos en una carrera contra el reloj en la que el suspenso, la emoción, el sexo, las drogas y la música entran a ser parte del escenario principal de esta novela.
Todos y cada uno de los amigos y conocidos de Luis, terminan involucrados. Cae el Broder, el jíbaro de toda la vida por sospechoso, matan a otro por error, por haberlo confundido con el secuestrador, mientras, los dos amigos, Luis y Laudvan, siguen refugiados en la casa de éste buscando soluciones. Mientras la presión y la tensión los cobija, surge la pasión desenfrenada y el sexo. De repente y sin saber como ocurre, Ana Patricia y Luis terminan haciendo el amor en el sofá de la casa de su amigo…todo...