Si bien en lo audiovisual se trata de estigmatizar el hecho de querer cimentar una saga con El Cuervo que hoy día ya cuenta con una nueva reimaginación protagonizada por Bill Skarsgård, aludiendo al recuerdo de la adaptación original 90" (y parece que más concretamente a su triste suceso mortal en pleno rodaje). El mismo autor del cómic original, James O´Barr no ha renegado del potencial a la hora de impedir seguir volando su creación en cuanto a la premisa de una entidad sobrenatural que pueda revivir a las víctimas más trágicas y necesitadas de justa pero cruel venganza. Estas dos miniseries, extienden las alas de El Cuervo a dos nuevos personajes ligados por la peor cara de la humanidad. Sufriendo en sus carnes hasta el punto de ser acompañados por ese Cuervo que orquesta un castigo ejemplar en consonancia a los actos de la peor escoria humana. Así, Curare va con todo a la hora de establecer su argumento en un truculento hallazgo de una niña que ha sido vi*lada y asesinada, abandonada en medio de la nada. Un crimen que es la gota que colma el vaso para un superado detective de policía, que queda marcado por este nuevo cuerpo anónimo en la morgue. Hasta el punto de ver resquebrajarse tanto su vida laboral como familiar. Pero el recuerdo de esa niña vuelve con algo más que la fuerza de su memoria. Con lo que este viejot tropo de la narrativa criminal es encarado por O´Barr con el lirismo sobrenatural de la presencia espectral de la niña y la más aviesa del Cuervo. Azuzando al detective a poder cerrar este caso que parece que aún sigue cobrándose las víctimas más inocentes.
Antoine Dodé parece un artista atípico para esta historia, pero resulta ser el mayor hallazgo de la misma. Su estilo que parece más ligado a algo de carácter más infantil y juvenil, realza un contraste total con los aspectos más duros y desagradables de la historia. Sobre todo a la hora de presentar a la niña que aún en su estado post mortem, se muestra como algo puro e inocente aún buscando algo más que justicia para las víctimas pasadas o por venir. El color de José Villarubia también imprime más atmósfera marcada al relato.
El problema está en la otra miniserie del recopilatorio. Y la verdad es que está genial que Yermo Ediciones haya compilado dos miniseries en vez de una. Pero La Piel de Lobo afea bastante el conjunto con una historia más tosca a pesar de lo increíblemente lúcido que supone ambientar el surgimiento de un nuevo Cuervo en un campo de concentración Alemán en plena 2º Guerra Mundial. James O´Barr busca establecer un nexo argumental en cómo los actos más atroces inimagibales pero que indudablemente existen en nuestro día a día, necesitan encontrar un modo de castigar de una forma cruel pareja a los peores agresores. Además, en cualquier escala. Curare trataba de un asesino en serie pederasta, pero La Piel del Lobo apunta a todo un genocidio histórico que llevó a conformar unas "fabricas de muerte". El que un Cuervo surja entre las víctimas del Holocausto judío ya es una idea bastante contundente... ¿El problema? Que James O´Barr no parece tenerlo en cuenta y hace que la historia se centre exclusivamente en la masacre. Y sí, el ejercicio catártico de ver a esos verdugos ser víctimas de un vengador de ultratumba está por descontado. Pero hasta Curare mostraba un equilibrio formal más coherente a la hora de que el sadismo y la violencia no opacaran lo contemplativo o discursivo de la situación orquestada por el Cuervo. Además, el antagonista de esta historia se presenta con una forma de demostrar su crueldad más curiosa de lo esperable. Lo cual podría haberse alimentado mejor y hacer que la presencia del Cuervo Judío se mantuviese en un terreno más fantasmagórico. Más suspense que gore comiquero. Para lo cual el estilo de Jim Terry se muestra igual de confiable.