“Lo que más me conmueve es que, durante un breve instante, mi corazón conecta con ese bebé que llora desconsolado. ¡Sus lamentos me atraviesan el alma! y entonces derramo lágrimas a borbotones, porque siento que ese pequeñín me pertenece, que es mío, y que aún sigue unido a mis entrañas a través de un hilo eterno que no podría sesgar aunque quisiera…”Anne Sophie, protagonista real de este libro, no tuvo la suerte de conocer una infancia feliz. Nació en una familia difícil, en la que el amor era algo extraño. Ya desde su niñez sufrió distintos abusos, que se prolongaron hasta su juventud, uno de los cuales terminó en “un ser que se concibió por causas de la violencia humana y que falleció también por los mismos motivos”.Sin embargo, la vida tiene la extraña costumbre de probar nuestra capacidad de mirar con ojos distintos el mal que nos rodea y conquistar, a continuación, cuanto de bueno podamos obtener. La vida, que nos puede castigar con un mal siempre inesperado, también nos sorprende con un bien aun más inimaginable. Con un amor que sobrepasa todo entendimiento.Esta impresionante novela nos habla del dolor y del sufrimiento, y de unas heridas que aún permaneciendo en nosotros, pueden cicatrizar en nuestra alma y hacernos crecer en el amor y en el perdón. Actualmente, Anne Sophie vive en Texas, Estados Unidos, donde ha fundado una sociedad que trabaja “por el respeto de la vida y la defensa de la familia desde la concepción hasta la muerte natural”.Mala Tierra es, en fin, la historia verídica de una mujer que nos enseña como lo más oscuro puede dejar de serlo y como ser arrastrado a las más profundas oquedades no es condición obligada para el derrotismo.