Manolo García reflexiona con ironía ensu primer libro de relatossobre nuestra posición en el mundo a través dehistorias humanasde supervivencia y picaresca que trazan un retrato de todos nosotros.
Títere concabeza es un beatusille moderno, una crítica desde el humor y la reflexión cáustica a nuestra vida actual, tan llena y tan vacía, a nuestras estructuras mentales y sociales, y una llamada a la animalidad, al instinto y a dar valor a las cosas más anodinas y sencillas de la existencia.
A través de los relatos de este libro, Manolo García nos introduce en una máquina del tiempo, nos hace viajar al pasado, a Woodstock o a la guerra civil española, y a la vez nos proyecta a futuros donde la IA y los androides son protagonistas. Sin embargo, los personajes de todos ellos parten de una premisa comú su pasmosa, simple y minúscula condición de humanidad. Son historias anti épicas, anti heróicas, de supervivencia y picaresca, que componen un retrato grotesco y a la vez entrañable de todos nosotros.
«Y sigo y seguiré queriendo mientras viva, ver el brillo de la luna reflejado en las pupilas de las cabras, sentir cómo el viento de la noche brama mientras las contraventanas golpetean contra las paredes de barro y paja de mi casita en el campo. En paz estoy y me río de los peces de colores. Mi patria son estos montes y mi familia, y mi destino las personas del pueblo más cercano con las que me relaciono y con las que juego al dominó algunas tardes. Y no sé nada de administraciones ni administradores, porque para ellos yo ya no existo, de lo cual doy gracias a los cielos, pues no está escrito en ningún lugar que nadie pueda tener la potestad de dirigir los designios de persona alguna sin el meditado y medido consentimiento de esta. Porque, como bien saben ustedes, y a mí que me registren, cada títere tiene su pertinente cabeza».
Desigual colección de relatos, en las que se pretende ser original, y solo se alcanza un exceso de adjetivación que dificulta la lectura. Se salva de una calificación más baja por la originalidad de alguno de los relatos.
Cuando te zambulles en este libro, es como entrar en un concierto en acústico de Manolo García, pero en vez de melodías, lo que resuenan son palabras tejidas con esa sensibilidad que solo él tiene. Lo primero que salta a la vista es el estilo del autor. Es imposible no notar que el mismo que compuso esas canciones que tantos llevamos en la memoria está detrás de estas historias (Por poner un ejemplo es como si hiciera un Relato de la cancion "Pájaros de barro"). Los relatos parecen poesías disfrazadas de narrativa, llenos de imágenes tan potentes que casi puedes tocarlas. Manolo no te cuenta, te pinta con palabras. Cada frase tiene un ritmo, un cuidado en la elección de las palabras que hace que todo fluya con una cadencia hipnótica. Un detalle curioso es cómo juega con los géneros y las atmósferas. Hay historias que son como un paseo por un barrio antiguo, con sus olores, sonidos y texturas, y otras que se sienten más como una ensoñación, casi surrealistas. Sin embargo, en todas encuentras ese toque íntimo, casi como si el autor te estuviera susurrando al oído. Los temas que atraviesan los relatos son universales pero tratados de una manera única: la soledad, el paso del tiempo, los amores que se pierden pero no se olvidan, y esa lucha constante por encontrarle sentido a la vida en medio del caos cotidiano. No hay moralejas ni grandes giros dramáticos, pero sí una profundidad que cala. Además, los personajes son un punto fuerte. Manolo les da voz con una cercanía que hace que los sientas reales, como si pudieras encontrártelos por la calle. Son vulnerables, a veces excéntricos, pero siempre humanos. Es fácil empatizar con ellos porque, de alguna manera, sus historias también son las nuestras. Lo que más engancha es la honestidad del autor. No intenta impresionar ni hacerse el intelectual. Escribe como quien necesita hacerlo para entender el mundo, y eso se nota aunque esa manera de escribir ya sea relatos o canciones tan personal que tiene, necesitarás estar acostumbrado a dicha manera de plasmar poesía ya sea en un libro o en una cancion . Es un libro que pide ser leído con calma, saboreando cada relato o como se dice , quien toma un buen vino. Si te gustan las historias que mezclan lo cotidiano con lo poético y que dejan huella, este libro es para ti. Es un viaje literario que no decepciona y que demuestra que, aunque Manolo García sea conocido por su música, en la literatura también tiene mucho que decir...9/10
Cuando te zambulles en este libro, es como entrar en un concierto en acústico de Manolo García, pero en vez de melodías, lo que resuenan son palabras tejidas con esa sensibilidad que solo él tiene. Lo primero que salta a la vista es el estilo del autor. Es imposible no notar que el mismo que compuso esas canciones que tantos llevamos en la memoria está detrás de estas historias (Por poner un ejemplo es como si hiciera un Relato de la cancion "Pájaros de barro"). Los relatos parecen poesías disfrazadas de narrativa, llenos de imágenes tan potentes que casi puedes tocarlas. Manolo no te cuenta, te pinta con palabras. Cada frase tiene un ritmo, un cuidado en la elección de las palabras que hace que todo fluya con una cadencia hipnótica. Un detalle curioso es cómo juega con los géneros y las atmósferas. Hay historias que son como un paseo por un barrio antiguo, con sus olores, sonidos y texturas, y otras que se sienten más como una ensoñación, casi surrealistas. Sin embargo, en todas encuentras ese toque íntimo, casi como si el autor te estuviera susurrando al oído. Los temas que atraviesan los relatos son universales pero tratados de una manera única: la soledad, el paso del tiempo, los amores que se pierden pero no se olvidan, y esa lucha constante por encontrarle sentido a la vida en medio del caos cotidiano. No hay moralejas ni grandes giros dramáticos, pero sí una profundidad que cala. Además, los personajes son un punto fuerte. Manolo les da voz con una cercanía que hace que los sientas reales, como si pudieras encontrártelos por la calle. Son vulnerables, a veces excéntricos, pero siempre humanos. Es fácil empatizar con ellos porque, de alguna manera, sus historias también son las nuestras. Lo que más engancha es la honestidad del autor. No intenta impresionar ni hacerse el intelectual. Escribe como quien necesita hacerlo para entender el mundo, y eso se nota aunque esa manera de escribir ya sea relatos o canciones tan personal que tiene, necesitarás estar acostumbrado a dicha manera de plasmar poesía ya sea en un libro o en una cancion . Es un libro que pide ser leído con calma, saboreando cada relato o como se dice , quien toma un buen vino. Si te gustan las historias que mezclan lo cotidiano con lo poético y que dejan huella, este libro es para ti. Es un viaje literario que no decepciona y que demuestra que, aunque Manolo García sea conocido por su música, en la literatura también tiene mucho que decir...9/10
Admito que algunos relatos tienen un inicio interesante pero no se resuelven bien. Otros son aburridos, retorcidos o confusos. Utiliza un léxico rico pero la construcción de frases es a menudo cargante y farragosa.
Creo que Manolo debería seguir dedicándose a la música o a las artes plásticas. No le acaba de encontrar el punto a la narrativa.
Leer a Manolo o escucharlo es deleitar los sentidos, su pluma tanto en canciones como en estos relatos es sublime. Es un conjunto de relatos que de lectura amena y sencilla con el sello particular y único del artista, con el que me ha sacado más de una sonrisa. Totalmente recomendado
Pues quería que me gustasen más, pero no. Tampoco es que me hayan desagradado, pero no he conectado con las historias. Ni fu ni fa. Son relatos muy cortos y en general, fáciles de leer. Los que más me han gustado han sido “Mi vecina”, “Pies” y “Tomate”.
Conjunto de relatos satíricos, locos, desalmados, desvalijados, sin sentido, críticos, metafóricos, consentidos, vaivén de ideas locas que alguien le ha permitido publicar y sus seguidores leemos preguntándonos de dónde salen tan desafinadas ideas que ponen en filo de espada tanta realidad.
variopinto y honesto, algunos tienen interés pero se pierde en un lenguaje demasiado engolado. En todo caso es divertido porque cada cuento es un mundo y hay algunos interesantes