La naturaleza de Caligramas es un viaje íntimo a lo largo de una biblioteca personal que con gratitud y cariño recoge nombres y textos de diferentes sensibilidades literarias y humanas. Su voluntad es la de compartir dicho viaje con todos los lectores, para reconocer voces con las que hemos disfrutado y conocer otras nuevas; para poner cara e historia a los libros que nos han fascinado y a los que aún nos pueden asombrar. Un atlas que sitúa y agrupa a 99 escritores y escritoras no en lugares físicos, por procedencia o hábitat, ni tampoco por géneros literarios, sino por aquello que hace especial su voz, por su sensibilidad o por aquellos temas que marcaron de forma especial su vida o su obra. Poner en el centro la palabra, y junto a ella el rostro, la mirada. Poner en valor a la persona que escribe y dedicó su vida a la escritura; así como su autora, Andrea Reyes, dedica hoy la suya, a través del dibujo, a sus obras.
99 son los retratos y los pequeños textos que componen este libro y que Andrea Reyes ha sabido caligramear tan bien. Ese verbo no existe, pero una ha de inventárselo pues estos dibujos literarios no son sino retratos esenciales de los que son retratados. Andrea Reyes es librera, poeta y dibujante literaria y ha sabido enmarcar muy bien el trazado de la literatura que ha pasado por sus sentidos. De una manera única y preciosa, Impedimenta nos recoge 99 de sus retratos caligrafiados con un pequeño texto que nos enseña la esencialidad de la obra de cada escritor.
Al pasar estas páginas una debe detenerse en cada una, pues cada una reúne un autor que a la autora le asombró. Sin duda, para mí Andrea es una mujer con ojo de asombro y curiosidad infinita, pues siempre está aprendiendo, dibujando y enseñándonos su pequeño gran mundo. En estas páginas que recogen a autores tan dispares con Fernando Pessoa, Marina Tsvietáieva, Ida Vitale, Gloria Fuertes, J.M.Barrie, James Joyce, Milan Kundera, Hölderlin, Edgar Allan Poe, Luis Cernuda y una lista interminable de nombres nos quedamos asombrados mediante su asombro. Y es que es capaz de esbozar tan bien a los autores, con unos trazos finos y leves, como de otro tiempo, otros lugares; con unos trazos que desbordan talento y pasión innatos, que una debe pararse y detenerse. Como dijo Goethe en Fausto, hay que detener este momento en el que miramos el libro, pues es demasiado bello.
Me gusta cómo está compuesto, a través de pequeños eslabones que unen a unos autores con otros en diferentes capítulos. Los Diaristas, los poetas, los que esperan, los lingüistas, los autores de la infancia... Andrea recoge muy bien y con verdadera parsimonia la bondad de cada escritor y escritora y nos sabe hacer ver que en la literatura hay pequeños resquicios hacia la esperanza, el amor, el arte, el conocimiento. Sí, en este libro he podido hallar esas cuatro cosas. Y es que cuando hacemos algo con amor hay que reconocerlo: Andrea ha puesto aquí mucho amor. Y se nota, vaya si se nota. Hallamos esas cuatro cosas porque en esas cosas reconocemos a Andrea, los que la conocemos reconocemos en ella todo eso, y el libro destila un amor y goce absoluto por la literatura y sus atributos.
Sin duda Caligramas es uno de los libros que marcarán esta temporada y los años venideros. Pues es un libro atemporal y que retrata con esbozos de realidad y literarios un mundo que apenas llegamos a rozar con nuestras manos, sí con nuestros ojos, ávidos de conocimiento. Leer estos caligramas es leer dibujos y textos sacados de esos pellizquitos, emociones exhaltadas que nos aporta la literatura.
Andrea Reyes es sin duda una de las ilustradoras que hay que seguir. Ya sea por estos caligramas como por sus dibujos de librerías españolas tan bellas y sugerentes y en las cuales me he visto, de alguna manera, retratada. Ver sus ilustraciones es meterse en un mundo de curiosidad sin igual, de asombro, de belleza inusitada. Dan ganas de mancharse las manos con ella y retratar nosotros mismos a nuestros autores favoritos, nuestros autores predilectos. Creo que, sin duda, este será uno de los libros más regalados.
Este libro es un homenaje precioso a la literatura. Todo está hecho con muchísimo cariño, desde la segmentación en distintas partes y los poemas que acompañan a cada caligrama hasta la edición y, obviamente, los dibujos. Es una preciosidad y tiene un hueco imprescindible en mi estantería.
«Harían falta muchas páginas para describir la singularidad de esta época. Hay cuatro millones de hombres en el frente, pero en los teatros y las salas de conciertos se agotan las entradas cada día. Como un elàstico, la sensibilidad humana recobra su dimensión original.»
Una maravilla a la que volver de continuo. Andrea Reyes contagia su amor por las letras y sus autores con cuidado detalle. He terminado el libro con el corazón latiendo más fuerte por los libros, sus autores, las palabras y los significados, si cabe.