Mamen Moreu retoma a Marcela, el personaje nacido en las tiras publicadas en El Jueves, para crear Resaca, un cómic inédito a base de humor gamberro, sexo y alcohol. La protagonista es una chica de veintimuchos años, que lo único que tiene claro es que los fines de semana son para salir de fiesta. Hilando historias en su gran mayoría inspiradas en la vida y el entorno de la autora, tienen cabida la crisis previa (y no tan previa) a los 30, el agobio de encontrar trabajo, las amigas, que comienzan a casarse y tener hijos, la no aceptación de la edad y seguir viviendo como una postadolescente, mundo nocturno, chicos, cubatas, camareros... y ponys, muchos ponys.
Según apunta el dibujante Darío Adanti, “Marcela está viviendo la resaca de la España de los 90, la demolición del estado de bienestar, el fin de la burbuja inmobiliaria y el derrumbe de un sistema que no da más. Es decir: esta crisis se está llevando puesto mucho de lo mejor que tenía España. A Marcela le cuesta sobrevivir con lo que hay y con lo que puede conseguir, y el mundo adulto no parece prometer nada que se desee ver cumplido. Pero ella igual sale y se emborracha. Se emborracha y liga, liga y folla, folla y a veces la pasa bien y a veces no. Como todo el mundo. O casi todo...”.
Un comic sátiro que trata sobre el sexo y el alcohol, previa crisis de los 30. Marcela, una mujer que parece vivir en una adolescencia perpetua. No quiere crecer ni asumir las responsabilidades adultas.
Es una novela gráfica muy sencilla y fácil de leer por su humor directo y sin filtros, unas viñetas que retratan una parte generacional. Lo mismo que te hace te pueda gustar puede hacer que no te enganche.
Marcela es una treintañera que se sale de la "norma". La gusta salir de fiesta, emborracharse, tener ligues de una noche y no quiere comprometerse y ni siquiera pensar en formar una familia.
Es una historia que levanta muchos temas actuales y cómo la sociedad pone presión llegadas ciertas edades donde se espera que "madures y tengas una vida estable".
El estilo de dibujo es característico de la autora con brazos infinitos e imposibles y personajes variados y curiosos.
Es un cómic cortito que recomiendo a todas las personas mayores de 25 años, especialmente a aquellas que se sienten "diferentes" respecto a lo que su "edad" marca.
Marcela pasa de madurar ella prefiere noches de desenfreno y días con buenas resecas, sincera a más no poder y sin muchas ganas de trabajar. Es un libro entretenido en el que te das cuenta de lo desastre que es Marcela y lo mucho que le queda por madurar, eso sí, ella es felíz en su mundo de ponys.