Dos hombres, dos gauchos, se acercan lentamente a la casa que habita un desconocido. Los guían el ocio y la llanura, la curiosidad amistosa y conversada que la llanura impone. Adentro de la casa, el desconocido piensa en los gauchos en un sentido abstracto y general -porque escribe- y también en la pampa, en las raras condiciones de vida que ofrece, rencorosa y entrañable, la patria. Hay también una mujer que espía. Cada uno de ellos, cautivo en sus discretas intrigas, irá tensando el curso de la acción sin violentar el ritmo del relato. Los gauchos se llaman Gorostiaga y Tolosa; la finca, 'Los Talas'; el desconocido, Esteban Echeverría, hombre de letras, poeta romántico, gloria un poco olvidada de nuestras letras. Después vendrá, para Echeverría, el exilio en Colonia y en Montevideo. La novela se ha puesto en marcha y nos revela una historia replegada de la historia grande, una visión muy distinta de la que tenemos. Con una percepción muy aguda, el autor descubre un aspecto inusual de la novela histórica: la intimidad y la subjetividad que le aportan su verdadera dimensión narrativa. Los cautivos es, por lo tanto, una incursión feliz en la historia y también una ampliación admirable del género. Como en El informe, Martín Kohan no desdeña el rigor ni el color local, pero conduce el relato a un territorio nuevo -que, si bien conoce antecedentes en la literatura argentina, parece desdeñarlos-: el territorio en el que los acontecimientos y las ideas no se restan espacio, donde los personajes no son meras caricaturas y donde la ficción, dentro de un marco histórico, alcanza su punto más alto.
Martín Kohan es un escritor argentino y profesor de Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia.
Sus obras se publican en editoriales como Einaudi (Italia), Serpent’s Tail (Reino Unido), Seuil (Francia) y Suhrkamp (Alemania). Ciencias morales (2007) es su novela más popular y ha sido llevada al cine con el nombre "La mirada invisible", bajo la dirección de Diego Lerman. En la película Kohan interpreta el breve papel de empleado de una tienda de discos. También con Ciencias morales ha ganado el Premio Herralde de Novela 2007.
En 2014 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores novelistas del período 2008-2010 de la Argentina.
Como de costumbre, Kohan me hace disfrutar el leer. Inteligente, ágil, pícaro en su narrativa. Trabaja las tensiones entre unitarios y federales, gauchos e ilustres, el campo y la ciudad, el mirar y el ser mirado (uno de sus topics) a partir de lo que habría sido el romance entre Echeverría y Luciana, la hija de un peón de campo.
Sorprendente, y original. Airana descripción del paisanaje en la época de Rosas. Cautivante elevación de Luciana Maure de la mano de Echeverría (aunque el poeta no aparece). Tolosa y Gorostiaga tienen lo suyo (¿Tolosa también corresponde al barrio Las cañitas?)
El final en Colonia del Sacramento tiene otro tono, más serio y con referencias históricas que a quién le importan, y no me gustó o al menos no condice con todo el resto, que es juguetón, divertido, satírico, airano como puse al principio.
No se me escapa que todos estos gaucho brutales empezaron su vida literaria en oposición a los exquisitos indios y paisanos de César Aira.
Me sorprendió un poco ver que esta novela de Martín Kohan cuenta con tan buenas calificaciones. No porque Los cautivos no las merezca, claro, sino sencillamente porque es de esos libros que, cuando no se logra entender su contexto, pueden parecer engañosamente simples, y hasta no muy bien escritos. Los cautivos es, ante todo, una parodia: Bajo el disfraz de la novela histórica, Kohan no hace más que ridiculizar, en algunos casos hasta el extremo del grotesco, los tópicos de la literatura argentina de mediados del siglo XIX, de la cual el propio Echeverría (protagonista y "héroe" de esta novela) formaba parte. Desde el título -que remeda una de las más famosa obras de Echeverría: (La cautiva)- ya se advierte la intención paródica. Partiendo de ahí, durante toda la novela -pero sobre todo en la primera parte- Kohan se dedica a ridiculizar, sutil pero despiadadamente, la escritura de los Sarmiento, Mármol, Echeverría, etc. Empezando por el narrador, irritante como no he visto otro, cargado de toda esa pedantería didáctica propia de la época, que se manifiesta en las explicaciones redundantes y absurdas con las que inunda el relato. Como muestra, baste un botón: “Iban al galope, y el sonido seco de los caballos pateando el suelo era lo único que se oía en la vastedad. Para que se comprenda: era un sonido idéntico al de los dedos de las manos golpeados en el borde de una mesa de madera, cuando se imita adecuadamente el ritmo del galope. ” Y por supuesto, la dicotomía civilización-barbarie, planteada por Sarmiento en su Facundo pero esbozada de un modo u otro en toda la literatura de ese período, no podía escapar a la mordacidad de Kohan, primero en la caricaturización que hace de los gauchos en general, representados por Tolosa y Gorostiaga: “La pobreza de recursos de Tolosa le impedía expresar el concepto de mes, y mucho menos pensar que los meses pudieran recibir nombres como octubre, junio o marzo”. Y, por último, en el grotesco personaje de Maure, que representa la más completa bestialidad. Por el otro lado, la pretendida civilización también es caricaturizada en la figura de Echeverría, autor de poemas que enamoran, pero que, a la hora de la verdad, actúa hipócritamente como el más cretino de los hombres. En síntesis: una novela irreverente, que alza un manto de burla sobre la Historia, pero, sobre todo, sobre la Literatura que se ha encargado de interpretarla.
Excelente Kohan, como siempre. Aplausos de pie para el narrador de esta novela, sólo por eso ya vale la pena leerlo. Ácido, cruel, entrometido. La historia es buenísima, los personajes estremecen, todo un diez.
AaaaaAaa el narrador y los comentarios, los datos históricos, la intertextualidad, la figura de Echeverría y su relación con la Luciana (que personaje más precioso y sufrido) simplemente ame todo.
Gran relato, en cuanto a la trama me encantó que no sea una novela histórica pero que tenga ese contexto particular de la historia de nuestro país. El autor logra transmitir mediante una prosa tan sofisticada como precisa algo tan banal como complejo, la mente del gaucho argentino, lo que dice, lo que calla, lo que piensa y lo que no puede pensar. Hay humor, hay conflicto, hay tensión, hay romance, hay historias que sin tener un gran contenido hablan de todo. Martín Kohan nos muestra que en cada persona se juega una historia, y que por más que nos encontremos en el medio de la llanura pampeana, mirando el atardecer rodeados de nada, si hay dos personas, tenemos una historia que contar.
Una mezcla entre literatura gauchesca y contemporánea, que atrapa a cualquier aficionado de entender la historia argentina desde otro lugar. Situado en una época que me apasiona, el gobierno rosista, Kohan entrelaza la historia de Estaben Echevarría, sus textos más célebres (La Cautiva y El Matadero), junto con un romance apasionado y pintoresco. Me divirtieron las aclaraciones múltiples durante el relato, la construcción de los personajes y la fluidez de las escenas. Gran obra que abraza los orígenes de la literatura argentina, y que trae a colación esas historias "no contadas" de nuestro país.
Mi primer acercamiento a Kohan la verdad es una maravilla, profundamente divertido, te pasea por todos lados. Al principio cuesta entender la parodia literaria y al momento que se comprende la deja de lado para contar su historia. Me encantó.
Muy entretenida novela. Personalmente, ambas partes me gustaron, aunque más la primera que la segunda. La relación de los peones para con su patrón no difiere mucho de la situación política que atraviesa hoy Argentina.
muy gracioso, pensar todos esos sucesos en Los Talas y vistos desde la peonada, vale la pena una leida, lamentablemente la excusa de Echeverria no es lo más interesante.