El primero de cinco libros que forman la antología temática "El pueblo que olvidó su nombre." Es un libro de historia con una pizca de ficción y promete un buen viaje precolonial por el pueblo más pequeño de Chiquimula. Seguramente te atrapará el estilo ameno ya conocido de la chinteña Brenda Solís-Fong, quien entremezcla las influencias heredadas de la narrativa del oriente con su formación sociológica. Adereza sus escritos con gracia, tomando como aliada la fantasía de la tradición oral y asumiendo la veracidad de los archivos históricos que, durante una década fue escarbando con pasión.