Es una maravilla las cosas que se pueden reflexionar en un viaje en tren. Con un estilo similar a Clarice Lispector o Virginia Woolf, Seligson consigue capturar un asombroso y poético soliloquio, a través del flujo de pensamiento se explora la complejidad de la separación amorosa, la perdida de la identidad, la memoria y la búsqueda del Yo. Es un texto de apenas 60 páginas que encierra dentro de sí tal densidad poética y filosófica que resulta hipnótico.