La Guerra Civil ha terminado, pero la paz es un sueño lejano en la casa del Carbonero. Su hijo Roque enfrenta la angustia con un balón en los pies. Tiene talento. De hecho, en el pequeño pueblo de Vallirana creen que triunfará en el Barcelona. Sin embargo, un trágico acontecimiento transformará su destino y lo arrojará por senderos inesperados.
En su camino, Roque descubre la Cataluña del maquis, la fascinante Francia de la posguerra mundial y el oscuro exotismo del Magreb revolucionario. Con cada paso pretende redimirse y zurcir un retazo del pasado, pero enmienda sus errores con otros errores que lo empujan a desafíos nuevos. Huye para labrarse un porvenir. Huye porque no puede retroceder. Huye con la amnesia como atajo. Y siempre deja algo atrás: apegos, lugares y pasiones a los que no ha de volver porque ya no existen o, al menos, no como aprendió a quererlos.
Mañana veremos el mar, segunda novela de Rodrigo de Pablo Ortiz, propone una reflexión sobre el desarraigo, la búsqueda de identidad y el amor, o la ausencia de él. Algunos episodios olvidados del siglo XX sirven de marco para que el protagonista dirima sus conflictos vitales, que son un reflejo de las contradicciones que anidan en la sociedad y en el ser humano.
Desde el primer capítulo esta novela me ha enganchado. No solo por la vida de Roque, también por la cuidada ambientación histórica que nos transporta, los años difíciles en el Bajo Llobregat o la Guerra de Independencia de Argelia. Como conocer la matanza de Tremecén en junio 1957 o la matanza de Orán el 5 de julio 1962.
Topillo destaca de una manera especial, no es casualidad que sea un personaje clave en la vida de Roque.
MAÑANA VEREMOS EL MAR De Rodrigo de Pablo Ortiz La novela nos cuenta la historia de Roque, hijo único de Antonio y Aurora. Antonio es el Carbonero, se dedica a transportar carbón en un pequeño camión. La familia vive en Vallirana. Antonio se tenía posiciones anarquistas y cuando llegó la guerra civil española fue con el bando republicano y, posteriormente al maquis, los guerrilleros que combatían al régimen de Franco pasada la guerra. Así, Antonio salía muchas veces de casa y no volvía hasta pasados varios días. Roque hereda las ideas de su padre. Le repatea todo lo que venga de Franco. En su juventud juega al futbol en el pueblo y llega a jugar con el Barcelona, pero no llega a triunfar. Su padre después de sus andanzas con los maquis vuelve a casa y una tarde se lo encuentra Aurora muerto sobre la cama. A partir de aquí se produce un giro en la vida de Roque, la misma noche del fallecimiento de su padre se presentaron dos guardias civiles para detener al Carbonero, que estaba de cuerpo presente. Roque comprende que no está seguro en un país gobernando por Franco y decide dejar el pueblo y marcharse a Francia. Allí quiere empezar una nueva vida, alejarse del régimen opresor que hay en España. Pasa un tipo de tranquilidad trabajando con otros compatriotas en un pueblo del sur de Francia. También juega al futbol en el equipo promocionado por su patrón. Sin embargo, al poco tiempo las cosas se tuercen con el patrón y también tiene que huir. La novela en este punto se vuelve más farragosa, en mi opinión. Pasa a ser casi una novela histórica narrando la guerra de Francia contra los revolucionarios de la OAS en Argelia, guerra en la que participa Roque ya que se alista en la Legión Francesa. Es como una huida hacia adelante. Decide que no quiere regresar a España y entra en la Legión Francesa con el fin de recibir la nacionalidad francesa. La parte de la novela que se desarrolla en Argelia parece más una crónica periodística. La vida de Roque se agría y da tumbos entre alcohol, la prostitución, los robos. Al retirarse de la legión francesa, se establece en Montpelier dedicándose al transporte. Su vida es una vuelta a empezar. La novela en esta última parte vuelve a ponerse mucho más interesante. A lo largo de la novela se hacen referencias a acontecimientos históricos y muchos tópicos históricos. Se puede decir, que Franco es prácticamente casi tan protagonista como Roque. Otras referencias son al maquis, a la resistencia en Francia, la emisora de radio Pirenaica, De Gaulle. El FCB, el estadio de Les Corts, Biosca, Kubala, Di Stefano. En la última etapa francesa, el Bayern de Munich, el Kaiser Beckenbauer, los viajes a Monpellier en la época del destape y finalmente tras la muerte de Franco, la transición española, la vuelta de los exiliados. La vuelta del propio Roque a su pueblo. En resumen, una novela con un buen comienzo en la parte en la que Roque convive en el seno familiar. Enseguida aparece su clara oposición al régimen de Franco y todo lo que representaba la España de aquellos años. La novela pierde algo de interés con la salida de Roque de España. Finalmente, después de luchar en Argelia encuentro una novela emocionante. El autor describe muy bien el arquetipo del legionario. En este caso, un legionario del ejército francés, pero que podría trasladarse también al caso español. Un joven que no encuentra su lugar en la vida, sin trabajo, sin un sitio fijo donde vivir y que encuentra una salida en la Legión, pero que una vez terminada su vida militar tiene que volver a empezar. Novela recomendable. Espero que el autor escriba otras obras.
Lo que “Mañana veremos el mar” de Rodrigo de Pablo Ortiz, ha dejado en mí… El pasado 7 de noviembre asistí a la presentación de la segunda novela de Rodrigo de Pablo, en la Cafebrería ad Hoc. Reconozco que fui sin saber de qué trataba la novela ya que me hacía ilusión descubrirla a través de las palabras del autor y… fue todo un acierto. El origen de cómo surgió esta historia me fascinó y me produjo tal curiosidad que enseguida me sumergí en sus hojas… La novela gira entorno a la vida de Roque, el hijo del Carbonero, y arranca en la difícil etapa de la posguerra civil española que, lejos de ser una época de renacimiento y prosperidad, fueron unos tiempos muy duro, en especial, para el protagonista, cuya vida no será nada fácil. Rodrigo, a través de una pluma cuidada y exquisita, que la hace única y especial, nos narra los acontecimientos históricos vividos por Roque, algunos capítulos tan conocidos como los años convulsos en el Bajo Llobregat o la Guerra de Independencia de Argelia, y otros, más olvidados, como la matanza de Tremecén de junio de 1957 o la matanza de Orán del 5 de julio de 1962. Estos hechos junto con el uso de la terminología de esos años reflejan el exhaustivo proceso de documentación que ha realizado el autor y el sumo cuidado con el que lo ha relacionado en la vida Roque. Pero, sin duda, lo que más me ha gustado de la novela es la vida del protagonista, con sus luces y sus sombras, que van desde su tierna infancia hasta su vejez. La ilusión de jugar como futbolista en grandes equipos, el primer amor, la amistad incondicional, la búsqueda del amor que parece que no existe, la traición de quién menos esperas, el remordimiento por errores cometidos, la soledad, los momentos esporádicos de placer, la huida constante de la tierra que lo vio nacer…la búsqueda de su verdadera identidad…sientes estar en una montaña rusa de la que no ves el final y estás deseando llegar. Y no puede cerrar esta reseña sin aludir a las historias secundarias que se cuentan en él. Me quedo con la de Topillo, su historia te hará llorar y estremecer y no me extraña que haya sido el personaje con el cual Roque posa en la portada del libro… Aunque hay fragmentos de ficción y realidad, estoy segura de que la historia de Roque es la historia de un hombre que merece ser contada. Gracias, Rodrigo, esta historia te buscó y ya está escrita, tenía que ser así. Mi más sincera ENHORABUENA.